Woodstock: El Último Verano

sábado 9 de enero de 2010


40 años de Woodstock

El Comercio
15 de agosto de 2009

HACE 40 AÑOS, CIENTOS DE MILES DE JÓVENES ASISTIERON A UNO DE LOS MÁS GRANDES CONCIERTOS PARA DECLARAR SU AMOR AL PRÓJIMO Y SU BÚSQUEDA DE IGUALDAD

Woodstock, el cliché, ha sobrevivido al paso del tiempo de la peor manera posible: como un recordatorio, casi una advertencia, del sino y el fracaso colectivo de una generación que fundamentó sus ideales en pilares que hoy nos resultan tan ajenos, ingenuos y distantes como esas imágenes de “hippies” barbudos y calatos que solemos asociar con el más legendario de todos los festivales musicales.

Pero hoy que se celebra el cuadragésimo aniversario de ese encuentro multitudinario y caótico, valdría la pena rescatar todo lo bueno que dejaron Woodstock, los “hippies” y, sobre todo, los artistas más emblemáticos de ese encuentro musical a la cultura popular de un planeta que jamás volvió a abrazar con tanta convicción, como entonces, los inciertos ideales de paz y amor que estimulaban las drogas y las canciones más consumidas de aquellos años.

Había guerra en la atmósfera, pero el olor de la pólvora, el agente naranja y la bomba podían ser camuflados con otras clases de olores, con otras formas de convivir en sociedad, con otros sonidos, más amables y perdurables, como los que provenían de una guitarra distorsionada que escupe una versión apocalíptica del Himno Nacional de Estados Unidos o de la voz imperfecta pero hermosa de una mujer que se negaría a vivir más allá de los 27 años. Woodstock es un cliché, eso está claro. Pero uno que valdría la pena recuperar.

Los estertores de una década


EL FESTIVAL DE MÚSICA Y ARTES DE WOODSTOCK FUE EL ÚLTIMO ALARIDO DE LA CONTRACULTURA “HIPPIE” DE LOS AÑOS SESENTA: UN ENCUENTRO MASIVO Y CAÓTICO QUE REPRESENTÓ LA CÚSPIDE DEL “FLOWER POWER” Y, AL MISMO TIEMPO, SU ACTA DE DEFUNCIÓN

Por: Raúl Cachay A


Jimi Hendrix, Janis Joplin, Sly & The Family Stone, The Who, Jefferson Airplane Todos esos nombres forman parte de la historia grande de una edad casi fundacional para la música pop, y todos ellos, junto con muchos otros (entre buenos, malos y feos), formaron parte del cartel del Festival de Música y Artes de Woodstock como para redondear la instantánea perfecta de un momento irrepetible.

Y, aunque también hubo ausencias notorias, como las de los entonces omnipotentes Rolling Stones y el enorme Bob Dylan (para no mencionar a Led Zeppelin, The Doors, The Byrds y Joni Mitchell, que rechazaron la invitación al festival por razones de diversa índole), la pertinencia de Woodstock radica también en el carácter siempre transitorio de las corrientes musicales y artísticas: aquellos tres días de paz, amor y música fueron también el estertor final de una generación que buscó cambiarlo todo, pero que terminó dándose de bruces con una realidad todavía más espantosa que la actual.

Al circo pacifista que se experimentó entre el barro y el rock a lo largo de aquellas jornadas agotadoras (muchos no tienen un recuerdo precisamente grato del festival, sobre todo por las carencias alimentarias e higiénicas del lugar y, hay que decirlo, la mala calidad del LSD, algo que quedó inmortalizado en las exhortaciones lanzadas desde el estrado por un espontáneo locutor: “¡No consuman el ácido marrón!”), sobrevino el desencanto y la muerte: meses después, el también masivo Festival de Altamont, con los Stones como acto estelar y los temibles Ángeles del Infierno al cuidado de la seguridad de los asistentes (¡!), terminó con un resultado ciertamente trágico (un espectador asesinado por los propios Hell’s Angels y cientos de miles traumatizados por el caos y el desorden que estigmatizaron aquella velada).

Y luego ocurrió lo peor: las sucesivas muertes de Joplin y Hendrix como consecuencia de su irresponsable vínculo con las sustancias ilícitas.

UN MOMENTO IRREPETIBLE


Como escribe Gerardo Manuel —un testigo de excepción— en su blog Disco Club, “Woodstock no fue el primer megafestival de la historia del rock, pero sí el más trascendental de todos”. Claro, antes estuvo Monterrey, por ejemplo, otro festival imprescindible por la calidad de los artistas que se presentaron en él y la potencia de sus recitales, pero nada podría compararse a lo que se experimentó en Woodstock: allí, la música fue muy importante, no cabe duda, pero lo verdaderamente imprescindible era estar ahí, participar en esa suerte de liturgia colectiva, una celebración pagana con más de 400 mil personas tratando de sublimar una realidad a todas luces exasperante.

“Para muchos de los que estuvieron en el festival, más allá de lo que ocurriera en el escenario, simplemente sentarse y unirse a la gigantesca multitud fue toda una revelación. Fue la prueba de que no éramos una minoría insignificante, sino miembros de una cultura más grande. O, para usar este término cariñoso, de una contracultura”, asegura Jon Pareles, crítico musical de “The New York Times”, el único medio que envió un corresponsal para que cubriera el festival.

TODO CAMBIA

¿Qué queda, entonces, del llamado espíritu de Woodstock? Pues poco y nada.

Queda la maravillosa película ganadora del Óscar al mejor documental de 1970, que acaba de ser reeditada y ampliada para el deleite de los hijos y los nietos de los “baby boomers”. Queda el recuerdo de los que, en efecto, lograron llegar a la localidad neoyorquina de Bethel antes del 15 de agosto de 1969, que cada vez son más: en Estados Unidos, todos los “hippies” del ayer, esos que hoy peinan canas mientras desempolvan sus viejos vinilos de Joe Cocker y Country Joe, aseguran que estuvieron en Woodstock, aunque no estén en condiciones de probarlo.

Hace diez años, a propósito del trigésimo aniversario del festival, algunos de los organizadores del Woodstock primigenio decidieron “recuperar” la esencia de aquel encuentro con un festival de características similares.

Pero todo salió mal: en la antigua base aérea de Rome, en Nueva York, la paz fue reemplazada por la violencia y los saqueos, el nudismo sobre el barro se transformó en una caterva de chiquillas embriagadas mostrando sus senos a las cámaras de televisión y, especialmente, la música fue suplantada por los vacuos berrinches de oligofrénicos comprobados como Fred Durst, (cantante de Limp Bizkit) y Kid Rock. Ya no hay lugar para el espíritu de Woodstock.

Pero eso no importa: siempre podremos buscar una pequeña ayuda de nuestros amigos para ser felices.

EL DATO
Woodstock en Lima
El Cartel Marambio, fundado por el líder de Tierra Sur, ha organizado en Lima un recital para conmemorar los 40 años del festival de Woodstock. El concierto se llevará a cabo el viernes 28 de agosto en La Noche de Barranco, y se anuncia la participación de diversos músicos invitados. Todo empezará a las 11 p.m. y las entradas costarán 25 soles. Imperdible.


Dos siglos de cambio climático

martes 29 de diciembre de 2009



ESPECIAL. MEDIO AMBIENTE

El Comercio
22 de diciembre de 2009

Los problemas con las emisiones contaminantes no son nuevos, pues datan desde el siglo XIX. Ya entonces se hablaba de sus efectos nefastos para nuestro planeta

Por: Tomás Unger

A pesar de las campañas financiadas por intereses ligados al petróleo, el mundo ya no puede ignorar el cambio climático. La reunión de Copenhague ha servido para tratar de cuantificar su costo, tanto de adaptación como de mitigación. Adaptarse supone, por ejemplo, proteger a las poblaciones costeras del alza del nivel de los océanos. Mitigar supone reducir la emisión de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento. Ambas acciones tienen un costo.

El mayor gasto de adaptación será en los países pobres y el de mitigación en los países ricos. China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero, por un lado enfrenta consecuencias de país pobre, pero también deberá tomar medidas de mitigación de país rico. Los principales emisores: China, EE.UU. y la Unión Europea, deberán ponerse de acuerdo sobre la cuenta y cómo la dividen. Ya se sabe que la cuenta ascenderá a cientos de miles de millones que, al recapitular los antecedentes, hay indicios de que este costo pudo haberse reducido, si no evitado.

LOS PRIMEROS AVISOS

Al comenzar el siglo XIX la población mundial alcanzó los primeros mil millones, en plena revolución industrial cuyo combustible era el carbón. En 1824, cuando las grandes chimeneas eran símbolo de progreso, el famoso físico francés Joseph Fourier * describió el efecto invernadero: “La temperatura de la Tierra puede aumentar por la interposición de gases en la atmósfera, porque el calor en forma de luz encuentra menos resistencia para penetrar que el calor para salir”. Varios científicos se ocuparon del tema, pero fue el físico sueco Svante Arrhenius quien en 1896 advirtió que la era industrial, con su combustión masiva de carbón, causaría un “efecto invernadero de factura humana” y calculó el aumento en grados por cada duplicación del CO2 en la atmósfera.

Las cifras de Arrhenius son sorprendentemente cercanas a las calculadas hoy. Cuatro años más tarde, otro sueco, Knut Angstrom** descubrió que, en ciertas condiciones, aun las trazas de CO2 absorben fuertemente parte de la radiación infrarroja. En 1927, al morir Arrhenius, las emisiones de CO2 de combustibles fósiles alcanzaron mil millones de toneladas y la población mundial dos mil millones.

Las observaciones del físico sueco no pasaron inadvertidas a un ingeniero e inventor inglés, quien recopiló datos en más de ciento cuarenta estaciones alrededor del mundo, para mostrar que la temperatura global estaba subiendo. A partir de 1938 hasta 1964, año en que murió, Guy Callendar escribió 25 artículos científicos para advertir sobre el calentamiento global que, bautizado efecto Callender, fue ignorado por los meteorólogos.

TOMA DE CONCIENCIA

A partir de 1955, el físico canadiense Norman Gilbert Plass usó el trabajo de Callender. Plass, que trabajó en las universidades de Harvard, Princeton y Texas A&M, calculó el impacto del efecto invernadero. Según sus cálculos, una duplicación del CO2 en la atmósfera elevaría la temperatura global entre 3° C y 4° C. Mientras tanto, el físico D. Keeling diseñó e instaló en el monte Mauna Loa en Hawái, y en la Antártida, un aparato para medir la concentración de CO2 en la atmósfera. El observatorio, que funciona hasta hoy, fue el primero en comprobar el incremento del gas. Paralelamente, la población de la Tierra alcanzó tres mil millones.

Poco después de la muerte del presidente Kennedy, un grupo de científicos presenta al mandatario Johnson un documento que califica el calentamiento global como un asunto realmente preocupante. Pasan siete años hasta la Conferencia del Medio Ambiente de 1972 en Estocolmo, en que se da prioridad a otros temas pero se crea el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el UNEP. Tres años más tarde la población del planeta alcanza cuatro mil millones y en 1987 cinco mil millones.

Mientras tanto, un grupo de científicos y meteorólogos comienza a unir esfuerzos para estudiar los fenómenos observados. El doctor Wallace Smith Broecker, del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Columbia, Nueva York, publica un trabajo sobre el calentamiento global. El término queda. Más adelante, la preocupación por el hueco en la capa de ozono da lugar en 1988 al Protocolo de Montreal, que enfrenta con éxito el reto de los CHC (clorofluorocarbonos), destructores del ozono.

DEL IPCC A KIOTO

A partir de Montreal, la Organización Meteorológica Mundial (WMO) y el UNEP crean el Panel Internacional para el Cambio Climático (IPCC). Al año siguiente, 1989, las emisiones de combustibles fósiles alcanzan seis mil millones de toneladas. Un año más tarde el IPCC publica su primer informe, que confirma el calentamiento y pronostica un aumento. En 1992 se lleva a cabo la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también conocida como la Cumbre de la Tierra, con la participación de 172 países. Se toman diversos acuerdos que finalmente no comprometen.

Tres años más tarde el IPCC produce su segundo informe que atribuye la responsabilidad del cambio climático directamente a la actividad humana. Además confirma las cifras del calentamiento, las extrapola y hace proyecciones. Esto da lugar al Protocolo de Kioto, firmado en 1977 por 187 países, menos Estados Unidos, en ese momento responsable del 36,1% de las emisiones. Los demás países desarrollados se comprometen a bajar sus emisiones en 5% entre el 2008 y el 2012. El milenio termina con seis mil millones de habitantes.

EL NUEVO MILENIO

El tercer informe del IPCC, presentado en el 2001, es más categórico en sus afirmaciones y más pesimista en sus proyecciones. Presenta proyecciones en las que, de no tomarse medidas preventivas, el calentamiento en la segunda mitad del siglo puede tener consecuencias catastróficas. Mientras el Protocolo de Kioto pasa a ser ley en los países firmantes, aparece un documento de 700 páginas sobre el calentamiento global, encargado por el Gobierno Británico al economista Nicholas Stern. El informe hace un análisis detallado de las consecuencias del calentamiento y calcula su costo: 20% del producto bruto interno mundial; detenerlo costaría el 1%.

En el mismo 2006, las emisiones de la combustión de hidrocarburos alcanzan ocho mil millones de toneladas. Al año siguiente el IPCC confirma todas sus afirmaciones y recibe, con Al Gore, el Premio Nobel de la Paz. El mismo año hay una reunión en Indonesia, que adopta los Acuerdos de Bali, para preparar un compromiso que preceda a Copenhague. Mientras tanto, los aparatos puestos por David Keeling en Mauna Loa y la Antártida muestran que la concentración en la atmósfera ha pasado de 315 partes por millón (ppm) a 380 ppm. Para entonces Tony Blair, en su calidad de presidente del G-8 y de la Unión, ha declarado el cambio climático de primera prioridad para la Unión Europea.

LA SITUACIÓN HOY

Un total de 192 países se han reunido en Copenhague y el resultado aún no es claro de quién va a hacer qué, y sobre todo quién lo va a pagar. Lo que es claro, al menos para mí y los representantes de los 192 países, es que el cambio climático es una realidad que amenaza con una secuencia de desastres naturales que comenzarán afectando al Tercer Mundo y luego a sus causantes del primero. Lo que me preocupa, aunque ya no estaré para ver los resultados, es que muchos de los que hoy toman las decisiones, tampoco estarán para sufrir sus consecuencias.
(*) Jean-Baptiste-Joseph Fourier (1768-1830) es famoso por su descomposición de funciones periódicas en las llamadas series de Fourier.
(**) Knut Johan Angström (1857-1910) era hijo de Anders Jonas Angström (1814-1874) y en cuyo honor se estableció la medida para dimensiones atómicas (1 Å = 10-10 m).

A 20 años de la invasión yanqui, prohibido olvidar

domingo 27 de diciembre de 2009

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

20 de Diciembre de 2009
Testimonios de los protagonistas
Por Tribuna Popular/Aporrea
Agencia Edital



La madrugada del 20 de diciembre de 1989 es inolvidable, no sólo para los panameños sino para todos los latinoamericanos.

A diferencia del show montado por el Imperio Norteamericano para que mediáticamente se viera su poderío contra quien fuera su amigo, Saddam Hussein, esta vez de las acciones se supo un poco más tarde, cuando ya estaban en desarrollo, aunque habían sido advertidas a algunos personeros que luego resultaron protagónicos, Endara por ejemplo.

El gobierno de Bush (padre), que fue también amigo del general Manuel Antonio Noriega, se deslindaba de él y lo acusaba de narcotraficante. Con esa excusa invadieron un país, y masacraron a más de 3.000 personas civiles en "aras de la defensa de la libertad y la democracia".

La historia de Panamá no ha sido precisamente una historia de triunfos. Ese país, que fuera parte de la Nueva Granada, la Gran Colombia y Colombia, carga en su baúl histórico muchas invasiones de todo tipo y la segregación de su territorio por apetencias económicas del Imperio Norteamericano que propició su llamada independencia en 1903.

Sigue doliendo Panamá a 20 años de un acontecimiento por el cual todavía se reclama conocer el número de víctimas y la reivindicación política, social y económica de ese pueblo.

Más de 7 mil panameños caen asesinados por el terrorismo norteamericano

Hay que mirarse, hoy más que nunca en ese espejo, analizar la actuación de Noriega y preguntarse apoyado por quién comenzó a desarrollar su torcido accionar.

Hay que mirarse en las formas en que el gobierno de Estados Unidos interviene para salvaguardar lo que considera importante para él. Allá fue el Canal de Panamá y la posición estratégica del país istmeño; acá es el petróleo y más.

Hay que mirarse con vista corta, mediana y larga para no repetir, ni pueblo ni gobierno, los errores que condujeron a este trágico episodio del pueblo panameño.

¡Levantamos nuestra voz de repudio a la actuación del imperio contra Panamá!

¡Levantamos las banderas de la solidaridad con el pueblo panameño!

Para luchar también contra el olvido ponemos a disposición de nuestras lectoras y lectores una recopilación de los hechos y los testimoniales de opinión de algunos panameños así como una pequeña cronología de la actualidad de Panamá.

La última invasión yanqui a Panamá

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Panamá a 20 años: La cruda verdad de los hechos

Olmedo Beluche*



Veinte años han transcurrido. Aún los muertos gritan en silencio contra el olvido, exigiendo que sus nombres sean pronunciados y pidiendo justicia. La quinta parte de un siglo ha pasado y todavía el pueblo panameño desconoce cuánto daño nos hicieron. Como muchos otros crímenes en este país, los hechos siguen sin esclarecerse del todo, sin investigación judicial, sin proceso y sin castigo.

Los amanuenses al servicio de EE.UU pretenden que el acto más sanguinario contra la nación panameña sea recordado "como una liberación", en palabras del ex arzobispo Marcos G. McGrath, tal y como han logrado, con cierto éxito, respecto a la separación de Panamá de Colombia en 1903, pasando como "independencia" el acto que nos convirtió en colonia.

Como ya hemos indicado en el capítulo VI de nuestro libro Diez años de luchas políticas y sociales en Panamá (1980-1990), hay que distinguir entre los objetivos manifiestos por el gobierno norteamericano y los objetivos reales.

Sería ingenuo aceptar a priori los argumentos del ex presidente George Bush padre, en el sentido de que se invadió a Panamá para traernos la "democracia" y sancionar al "narcodictador" Manuel A. Noriega. La prueba fehaciente de que el objetivo norteamericano no era "liberarnos" del dictador fue que el 3 de octubre de 1989, cuando Moisés Giroldi y un grupo de oficiales dio un golpe de Estado y arrestó a Noriega, las tropas del Comando Sur se hicieron las desentendidas.

El objetivo primario de la invasión era establecer un régimen estable que, con apariencia democrática, garantizara la aplicación de las políticas neoliberales. Este objetivo quedó patentado en el llamado Convenio de Donación, por el cual se darían algunos millones de "ayuda" económica a cambio de la aplicación de un estricto plan neoliberal.

En el tema de las bases militares, el nuevo gobierno de Ricardo Martinelli ha iniciado la instalación de cuatro bases militares en territorio con financiamiento y asesoría norteamericana.

Desde la perspectiva de las víctimas, reiteramos lo dicho en nuestro libro "La verdad sobre la invasión": "En una sola noche las tropas norteamericanas asesinaron 100 veces más panameños que en 21 años de régimen militar. En una sola semana se hicieron 100 veces más prisioneros políticos que los que hubo durante los 5 años de régimen norieguista".

Pese a la ausencia de una investigación oficial, la Iglesia Católica pudo reunir los nombres de cerca de 500 asesinados, la mayoría de ellos civiles. Las fosas comunes de El Chorrillo, Corozal, Arco Iris y Chepo siguen sin abrirse.

Cerca de 20,000 personas perdieron sus hogares esa noche, hubo al menos dos mil heridos. Algo que muchos ignoran es que se hicieron cerca de 5000 arrestos políticos. Las pérdidas materiales, en especial del Estado panameño, siguen sin sumarse.

Veinte años después, cuando parecía que iba a hacerse algo de justicia a través de una ley aprobada por la Asamblea Nacional, en diciembre de 2007, para establecer el reclamado Día de Duelo Nacional y una Comisión Investigadora, ésta fue vetada por el presidente Martín Torrijos, sin que los diputados proponentes hayan intentado imponerla por insistencia.

El balance histórico sigue siendo favorable para los victimarios y desfavorable para las víctimas.

En espera de que, más temprano que tarde, una nueva generación de panameños y panameñas logre un gobierno que reivindique la memoria de los héroes y mártires del 20 de Diciembre, nuestra pequeña contribución a la justicia que reclaman los muertos estriba en que se conozca la cruda verdad de los hechos.

(*) Sociólogo. Autor de los libros "Diez años de luchas políticas y sociales en Panamá" y "La verdad sobre la invasión".

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LOS HECHOS

El 20 de diciembre de 1989, el presidente de Estados Unidos George H. W. Bush autorizó la operación militar denominada Causa Justa, justificando la invasión a Panamá con los siguientes motivos:

- Proteger la vida de los ciudadanos estadounidenses que residían en Panamá.

- Defender la democracia y los derechos humanos en Panamá.

- Detener a Noriega para enfrentar delitos de tráfico de drogas.

- Respaldar el cumplimiento del Tratado Torrijos-Carter.

El aparente propósito fue capturar al general Manuel Antonio Noriega, Comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensa de la República de Panamá, quien era requerido por la justicia estadounidense acusado del delito de narcotráfico.

ANTECEDENTES INMEDIATOS

El 11 de octubre de 1968, los mandos medios de la Guardia Nacional, encabezados por el Mayor Boris Martínez, dirigieron un golpe de estado derrocando al entonces presidente electo y constitucional Arnulfo Arias Madrid, que había tomado posesión del cargo hacía sólo 11 días. Este evento dio inicio a una dictadura militar liderada por una junta provisional de gobierno que duró hasta 1969, cuando asumió el cargo de Comandante en Jefe el General de Brigada Omar Torrijos Herrera. En 1972 el gobierno militar designó un Congreso Constituyente que redactó una Carta Magna y nombró a Demetrio Basilio Lakas como Jefe de Gobierno y al General Omar Torrijos como Jefe de Estado. Como un objetivo político del gobierno se negoció un nuevo tratado del Canal de Panamá, que reemplazó al modelo negociado en los años 1960 por medio del Tratado Johnson ­ Robles.


En 1977, el General Omar Torrijos Herrera como Jefe de Estado de la República de Panamá y Jimmy Carter como Presidente de los Estados Unidos de América, firmaron los nuevos Tratados del Canal de Panamá o Tratados Torrijos-Carter, por medio de cuyas cláusulas principales los Estados Unidos acordaron la devolución de los territorios administrados, el control de la operación del Canal, el cierre de las bases militares y la salida de todos los soldados estadounidenses de Panamá. El Tratado Torrijos ­ Carter acordaba un calendario para la transición de todos los aspectos referentes al Canal de Panamá, antes del año 2000. Sin embargo, condicionaba la defensa de la vía de manera conjunta, dando la posibilidad de intervenir armadamente en Panamá si la operación del canal se viese comprometida. En 1983 asumió el cargo de Comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá el General Manuel Antonio Noriega, quien fungió por muchos años como G2 o Jefe de la Inteligencia Militar panameña y se le identificaba como estrecho colaborador de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos. En las elecciones presidenciales de 1984, las primeras por voto popular desde el inicio de la dictadura militar de 1968, fue declarado vencedor Nicolás Ardito Barletta ante el clamor popular de fraude. En tanto, en EE.UU., el senador Jesse Helms exigió que el gobierno norteamericano tomara las medidas necesarias para sacar a Noriega, pero el director de la CIA William Casey salió en defensa del general panameño alegando que éste realizaba tareas importantes para el gobierno de los Estados Unidos.

Pero en 1984 las relaciones con los Estados Unidos se deterioraron cuando Noriega exigió y consiguió el cierre de la Escuela de las Américas en territorio panameño. En dicha academia se formaban militares latinoamericanos que recibían instrucción bélica con un marcado contenido político anti-comunista por parte del Pentágono. En 1985, Nicolás Arditto Barletta renunció a la presidencia bajo presiones por tratar de esclarecer el atroz crimen del Dr. Hugo Spadafora, opositor del dictador; quien en reiteradas ocasiones acusó al General Noriega de diversos delitos incluidos asesinatos y narcotráfico, siendo reemplazado por el primer vicepresidente Eric Arturo Del Valle.

El segundo al mando de las Fuerzas de Defensa, Coronel Roberto Díaz Herrera, fue pasado a retiro en 1986 por órdenes directas del General Noriega. Díaz Herrera hizo declaraciones públicas acusando al General Noriega de fraude electoral en 1984, asesinato político y de complicidad en la muerte de Torrijos, lo que generó fuertes protestas entre la población y la creación de un movimiento denominado Cruzada Civilista. En 1988, Eric Del Valle en su calidad de Presidente de la República destituyó al general Noriega como Jefe de las Fuerzas de Defensa, quien arremetió con todo el poder del ejército bajo su mando contra la nación panameña, desconociendo a Eric Arturo Del Valle como presidente y Roderick Esquivel como vicepresidente. Del Valle se refugió en la embajada de Estados Unidos y luego fue trasladado fuera del país. Asumió el control del gobierno Manuel Solís Palma como Ministro Encargado de la Presidencia. Sin embargo, el embajador de Panamá en Estados Unidos Juan Sosa fue reconocido como única autoridad del gobierno panameño en el exilio.

Los Estados Unidos comenzaron un bloqueo abierto contra el gobierno leal a los militares panameños, lo que ocasionó una crisis económica, llegando incluso al congelamiento de los bancos para evitar la fuga de capitales. Durante este tiempo los Estados Unidos negociaron condiciones para el retiro del General Noriega del poder sin obtener resultados. En mayo de 1989 tuvieron lugar las elecciones presidenciales entre el candidato de la oposición al régimen militar, Guillermo Endara Galimani, y el candidato respaldado por el gobierno Carlos Duque Jaén resultando vencedor Endara Galimani con un triunfo arrasador. Al presentarse los resultados de la votación, el General Noriega impartió instrucciones al tribunal electoral para declarar suspendidos los comicios electorales.

En septiembre, en lugar de asumir la presidencia el vencedor de las elecciones de mayo, fue suspendida la constitución y se designó como encargado del Órgano ejecutivo al Ingeniero Francisco Rodríguez, allegado al General Noriega.

Al mes siguiente, fuerzas rebeldes dirigidas por el mayor Moisés Giroldi Vera, tomaron el cuartel central y retuvieron a Noriega. Giroldi, jefe de la compañía de fusileros responsable de la seguridad de la Comandancia, había abortado ya un intento golpista contra Noriega y ello le valió ser ascendido al rango de Mayor, pero su intento de deponer al General Noriega fracasó ante su indecisión por entregarlo al ejército de Estados Unidos que había enviado un helicóptero para tal fin. La situación se tornó más confusa cuando sus compañeros pedían su anuencia para dar muerte a Noriega, lo que dio tiempo para que la rebelión fuera sofocada por fuerzas leales a Noriega. El Mayor Giroldi y todos los hombres que lo respaldaron en su acción fueron fusilados por instrucciones directas de Noriega.

En diciembre de 1989, la Asamblea Nacional otorgó poderes especiales al General Noriega designándolo Jefe del Gabinete de Guerra, mientras que declaraba a la República de Panamá en estado de guerra contra los Estados Unidos de América. Comenzando el día 20 de diciembre se puso en marcha la invasión norteamericana.

RECURSOS Y ACCIONES


Los norteamericanos dispusieron de 26.000 soldados de las unidades de elite, de los comandos navales, del ejército y la 82ª División Aerotransportada para la invasión. Las Fuerzas de Defensa Panameña sumaban apenas 12 mil efectivos y el país disponía de una minúscula fuerza aérea.

El ejército de los Estados Unidos trasladó a Panamá a la 82ª División Aerotransportada para la operación militar, la cual contaba con 12,000 soldados. Las bases militares norteamericanas en las riveras del Canal de Panamá, según el tratado Torrijos-Carter que legalizaba la presencia militar en el istmo para la defensa conjunta por ambas naciones de la vía acuática, contaban con un ejército de 12,000 los cuales no participaron de la Operación Causa Justa.

Dos días antes del ataque, un soldado norteamericano fue abatido cuando traspasó un retén frente al Cuartel Central de la Guardia Nacional, lo que fue considerado como el detonante del conflicto.

La invasión inició la madrugada del 20 de diciembre de 1989 con el bombardeo de múltiples instalaciones políticas y militares. El objetivo del ataque era anular cualquier respuesta del ejército panameño. El bombardeo destruiría aeropuertos y bases militares como el Aeropuerto de Punta Paitilla, el Cuartel Central en el barrio de El Chorrillo, el Cuartel de Tinajitas, el Cuartel de Panamá Viejo, el Cuartel de Los Pumas, la base militar de Río Hato (donde funcionaba el instituto militar Tomás Herrera, que no era en realidad una escuela de formación castrense) o la Base Naval de Coco Solo.

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos utilizó un armamento de última generación, como los aviones furtivos F-117 Nighthawk o los helicópteros de combate AH-64 Apache contra un ejército muy poco equipado. A pesar de la alta tecnología del armamento estadounidense, se produjeron numerosas muertes civiles al ser alcanzados muchos edificios no militares.

El ingreso de los soldados estadounidenses al barrio El Chorrillo, donde se contaban numerosos partidarios de Noriega, fue particularmente sangriento.

No hubo ninguna declaración de guerra y la acción fue condenada por la Asamblea General de la ONU y por la Organización de Estados Americanos (OEA). La operación duró pocos días ante la superioridad del ejército ocupante y la poca resistencia encontrada. Noriega logró escapar y buscó asilo en la Nunciatura Apostólica. Posteriormente, se entregaría a las fuerzas de ocupación y puesto bajo arresto.

Guillermo Endara fue nombrado presidente del país en una base militar de EE.UU. durante la operación. En los días siguientes a la intervención, debido a la ausencia de policía y ante la pasividad de las tropas estadounidenses, se produjeron en varias ciudades saqueos y actos de vandalismo que aumentaron las pérdidas materiales.


-¿Y NORIEGA?


"Parecía que al panameño se lo había tragado la tierra". Thurman recordó que desde el golpe de octubre habían aumentado la cantidad de hombres en el equipo que se encargaba de monitorear sus movimientos. Agentes de inteligencia infiltrados en la ciudad con equipos de última generación lo seguían a sol y sombra. El martes 19 habían podido comprobar su estadía en Colón, el regreso de la comitiva hacia la ciudad pero, en algún punto del camino, Noriega se les había escapado. Suponían que se había quedado en el Caribe panameño.

Luego del inició de Causa Justa, a lo largo de la madrugada, habían realizado más de 40 intentos por ubicar a Noriega. En Colón atacaron alguna de las casas que solía utilizar, sin encontrar ni siquiera rastros. En Farallón, donde Noriega tenía una casa de playa, tampoco había nadie. No estaba en Amador, ni en la Comandancia, ni en Tinajitas, ni en Panamá Viejo. Los hombres de inteligencia trabajaban sin cesar tratando de rastrear comunicaciones que les permitieran descifrar su paradero. Necesitaban tiempo para interrogar a los militares detenidos. Decenas de comandos Deltas de Operaciones especiales desperdigados en la ciudad estaban en condiciones de actuar ante el menor indicio. Podían llegar en minutos a cualquier parte.

Al amanecer comenzaron a temer que Noriega hubiese logrado escapar hacia Chiriquí, o lo que era peor, hacia Cuba o Nicaragua. Descartaban que estuviese en alguna embajada. Sabían que su familia estaba en la de Cuba pero de él no había rastros.

Para la Casa Blanca su captura era una prioridad. Bush no podía permitirse dejarlo escapar. Los militares a su vez confiaban en que una captura veloz de Noriega, acabaría con cualquier intención de sus hombres de organizarse.

A las 7 de la mañana Bush le habló al pueblo norteamericano. Comunicó que había ordenado una acción militar en Panamá y enumeró las causas: proteger a los ciudadanos norteamericanos, restaurar la democracia y capturar a Noriega. Se comprometía públicamente a velar por el cumplimiento de los Tratados. ³Solo lo hice, cuando comprendí que no había otra salida², se justificó.


Dick Cheney y Colin Powell se pasaron el día haciendo declaraciones. "No sabemos dónde está Noriega", explicaba Powell, que veía como crecía la presión en los medios por la captura del panameño. "En la práctica hemos decapitado la dictadura de Panamá. Noriega ahora es sólo un fugitivo y será tratado como tal".

Al caer la noche, sin novedades luego de nuevos rastrillajes, el Departamento de Estado realizó un anunció que reprodujeron las cadenas internacionales: una recompensa de un millón de dólares a cualquier persona que diera pistas que condujeran al arresto del líder panameño. Manuel Antonio Noriega se había convertido en el enemigo público N°1 de los Estados Unidos de América". (Guido Bilbao. "La caída")


OPINIONES TESTIMONIALES
Una canción en la invasión

Por Poco después de la medianoche del 20 de diciembre de 1989 mi madre me despertó con sobresalto. "Tienes que vestirte y ponerte los zapatos". Estaba muy nerviosa y se enjugaba los ojos. Yo no hice ninguna pregunta. Ella nunca lo había dicho así pero yo sabía que solo nos mandaba a "poner los zapatos" en caso de que algo urgente estuviera pasando. Como cuando lo dijo años atrás y nos fuimos a vivir un tiempo con los abuelos sin mi padre.

Terminé de vestirme y al entrar a la sala ya estaban allí mis dos hermanos y mis padres. La televisión emitía la señal de Canal 8, el estación de los gringos. Recuerdo que veíamos imágenes pero por alguna razón no podíamos escuchar sonido alguno. Todos tenían expresión muy seria. Me asomé por la ventana pero el barrio parecía muy tranquilo. Desolado. Mis hermanos también llevaban sus zapatos.

Mi primera reacción a todo aquello fue de secreta alegría. Si aquello que estaba ocurriendo se extendía todo el día, seguramente postergaría una semana lo que iba a tener que hacer aquel miércoles de diciembre: cantar una canción de 4:40 frente a la clase de música. Era lo peor que me podría pasar en la vida, pensaba a lo largo y ancho de mis 13 años. De modo que me parecía bien no tener que enfrentar ese embarazo. Con esa expectativa volví a la cama.

Por la mañana temprano corrieron los rumores. "Vienen los gringos registrando casa por casa, están en Arraiján y pronto llegan a Chorrera". Lo mejor era botar o quemar todo lo que se relacionara con el Gobierno o los militares. Yo tenía mucho miedo a ese rumor. Mi padre era miembro del Partido Laborista, PALA. Teníamos una bandera en la casa, y.si la encontraban seguro nos llevaban a todos, pensaba. Mi hermano mayor y yo la tomamos junto con unos pantalones camuflajes suyos y los cubrimos con basura en la parte trasera de la casa. Más tarde, cuando otra ola de rumores agregaba que ya los gringos estaban muy cerca, desenterramos todo y lo quemamos. Me dio pesar porque a mi hermano cuidaba mucho esos pantalones. Como a las dos de la tarde iniciaron los sobre vuelos. Eran aviones muy ruidosos, en forma de cruceta, que se elevaban y luego bajaban en picada. Justo después se escucharon las explosiones. Estaban bombardeando el Cuartel, cerca de donde vivíamos. Mi mamá sollozaba, apretando en sus manos el Rosario. A mí me hicieron cubrir debajo de la mesa.

Al anochecer mi madre nos empacó algo de ropa. Nos fuimos todos a paso muy rápido a donde una tía, dos casas más allá de la nuestra. Allí pasamos la noche. Yo me crispaba a cada ruido que provenía de afuera. Esa sensación no me abandonaría hasta meses después. A la media noche me mandaron a dormir en una colchoneta, en el suelo, apartado de la ventana. Tomé mi cuaderno de música para repasar la canción de 4:40. Aunque no lo sabía, nunca regresaría al primer año de secundaria. Tampoco sabía que después habría preferido cantar frente a la clase en lugar de tener que ver mis padres llorar en una madrugada tan helada como aquella de 1989.


MANUEL DOMÍNGUEZ
Un reclamo latente


Esta historia tiene que ver con las armas que Estados Unidos dejó Panamá, no durante la invasión sino en los 50 años anteriores. A finales del 2003 el gobierno de Panamá parece haber colgado los guantes al abandonar su justo, legal, moral, e imprescindible reclamo a Estados Unidos de destruir las armas químicas y convencionales vivas que el ejército de ese país dejó abandonadas y esparcidas en territorio nacional.

Tras la propuesta absolutamente inapropiada e insuficiente del 14 de agosto de 2003 que ofreció Estados Unidos al gobierno de Panamá para donar unas pocas herramientas que pudiese usar personal panameño para desactivar siete bombas químicas intactas que yacen al aire libre en Isla San José, nada se ha hecho por adelantar los intereses de nuestro país. Y si el gobierno del presidente Torrijos trató el tema privadamente, evidentemente los resultados no se han visto. El gobierno del presidente Martinelli recién se inicia y no se conoce su posición en este respecto, pero lo cierto es que el tema de la contaminación militar no fue tratado en la campaña política de las últimas elecciones. Hay quienes señalan que el interés de estos gobiernos ha sido quitar del camino cualquier obstáculo a la firma del tratado de libre comercio.

El hecho es que a la fecha existe no menos de tres mil hectáreas de territorio nacional copiosamente contaminadas con armas convencionales abandonadas en las áreas de Emperador, Balboa Oeste, y Piña. Y un número no establecido de armas químicas intactas yace en Isla San José, aunque a la fecha se ha identificado y verificado por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas una bomba de 500 libras y seis de 1000 libras cada una. De lo anterior ha resultado en tierra firme un número de muertos y heridos mutilados de los que no se precisa información exacta porque Estados Unidos por casi cien años controló esos territorios y nunca proporcionó estadísticas de los muertos y heridos; aunque en el Ministerio de Salud reposan unas estadísticas recientes que sugieren al menos quince muertos y más de treinta heridos graves.

La obligación y compromiso de Estados Unidos de eliminar tal peligro de nuestro territorio emana de la Convención de Armas Químicas y del Tratado del Canal de Panamá de 1977. El gobierno de la presidenta Moscoso elevó la demanda a las más altas esferas del gobierno de Estados Unidos y ante la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, y a pesar de sus esfuerzos perseverantes y responsables, Estados Unidos se mantiene en flagrante violación de la Convención de Armas Químicas, y sin haber cumplido cabalmente el compromiso adquirido por el gobierno del presidente Carter.

Es lamentable que Estados Unidos se aferre a la máxima de Hobbes que el poder confiere la razón, y que el gobierno de Panamá se obnubile por un tratado de dudosos beneficios para nuestro país. Mientras, la contaminación militar sigue como peligrosa amenaza a los panameños.


JUAN MENDEZ
Campo de prueba

Quién sabe cuántas bombas, morterazos y cañonazos, tiraron sobre Panamá. Al principio era cada segundo. Después cada dos segundos.. No pueden ser menos de varios miles, porque el asedio duró días. En América Latina no hay precedente de un volumen de fuego tan enorme. Las armas más sofisticadas, la tecnología literalmente de guerra espacial, se usó contra el Chorrillo, contra Panamá Viejo, contra San Miguelito, Río Hato, Tocumen, etc. Combatientes panameños ahí no había más de dos mil. Los norteamericanos eran, contados y declarados por ellos mismos, 27 mil. En consecuencia seguramente fueron muchos miles más. Más de doce por cada panameño. Los panameños armados solamente de fusiles. Los norteamericanos de cañones, misiles, tanques, tanquetas, helicópteros, aviones. Ese fue el ejemplo del "fair play" del que los propios norteamericanos se jactan en sus competencias. Advierto que esta observación se la oí a un periodista de ellos mismos. Y es que el Pentágono les dio muy pocas oportunidades a sus propios periodistas para que se dieran cuenta de lo que estaba pasando en Panamá y lo divulgasen. Esta queja también es de ellos mismos.

Es como si Italia, para jugar contra el equipo de fútbol de un barrio de obreros, mandase su selección nacional. Querer ganar no significa querer masacrar. Aquí se probaron armas y aviones de la más reciente cosecha tecnológica. Como el "stealth bomber", por ejemplo. Por puro ejercicio gimnástico, porque la gracia de ese avión es ser invisible al radar, y en Panamá los únicos radares que hay los controlan ellos mismos. También una especie de rayo que no explotaba, y que sonaba como las llantas de un camión atascado en el lodo. Me han dicho que es una especie de rayo láser. Yo no lo sé. En una ocasión lo vi: era un rayo rojo que lo disparaba un avión caza-bombardero que se dejaba caer en picada. Los barrios populares fueron campo de experimentación, polígonos de tiro donde se ensayaron armas nuevas. Y no sobre blancos de papel y cartón, sino de carne y hueso. Lo dijeron ellos mismos, por desvergüenza, por cinismo o por mera prepotencia, eso de que aquí se estrenaron armas nuevas que han ideado durante los quince años después de su experiencia en el Vietnam, que tanto les enseñó. El Chorrillo es a los gringos, lo que Guernica fue a los nazis. Ellos mismos, con un humor realmente macabro, le llamaron al Chorrillo "Little Hiroshima". En Río Hato, donde funcionaban dos escuelas, una de Cadetes y otra de estudios secundarios, en la que el estudiante más viejo apenas si llega a los 17 años, se dejaron caer bombas de dos mil libras. Dos mil libras. Yo ni siquiera sabía que eso existía. Ellos mismos lo han dicho. Bombas de dos mil libras.

Actualmente una libra de explosivos debe equivaler a diez de los que usaron en la segunda guerra mundial y en el Vietnam. Aquí en Panamá se probó en combate el nuevo helicóptero "Apache", más moderno y sofisticado que el Cobra, y que fue diseñado para combatir los tanques del pacto de Varsovia. Tengo entendido que solamente el computador que lleva el Apache cuesta un millón de dólares. Aquí se probó un nuevo chaleco antibala, más liviano y delgado, pero más fuerte, que los anteriores. Igualmente el casco que usaban los soldados, es nuevo. No lejos de mi casa un francotirador panameño le disparó a la cabeza a un invasor. Pero le dio en el casco y al soldado no le pasó nada. Hasta un nuevo menú en la comida fue probado en Panamá. Y estoy hablando únicamente de lo que se sabe, de lo que ellos mismos han dicho...


JOSÉ DE JESÚS MARTÍNEZ
Omar, antípoda de Noriega

Con Hugo Spadafora conversé por vez última en la prenavidad de 1980, en Coronado, en casa de Santiago Torrijos. Me buscó y me dijo al oído, "no deben vernos más, hablé con el general delante de un tío de Martincito y le conté de todo en relación de Noriega. Le expliqué que ese tipo, pegado al prestigio de Torrijos, está aprovechando los asuntos en Centroamérica para traficar con droga y armas. Por eso me largué del lado de Pastora, aunque no concuerdo hoy con los Sandinistas. El general no sabe lo que tiene al lado ². Un par de días después le llevé a Omar en Farallón unos documentos, y le mencioné a Hugo y la conversación. Me reafirmó su veracidad: ³mientras he estado negociando tratados, cubriendo reunión con líderes mundiales sobre la región, se me salieron los pollos del gallinero, entre ellos lo más grave es lo de Noriega. Con la CIA aprendió a trabajar por plata solamente".

Respiré y le dije: "¿Por qué no lo sacas?". Se sacudió, me apuntó con ojos dilatados. "¿Te gusta ser Robespierre?, no sabes que lo guillotinaron sus compañeros. Roberto, no conoces las grandes ligas, los David que vencen a los Goliath son fábulas, hasta yo le tengo miedo a Noriega, pero es mejor cerca que lejos, no puedo decirte más". Solo pude en adelante especular sobre aquellas palabras. No poder alejarse le costó a Omar morir calcinado.

No pude tumbarlo desde adentro en septiembre de 1985, por lo de Hugo precisamente. Pero al rifármela aquél 7 de junio de 1987, sabía suficiente; denunciarlo era retar la muerte, guillotinas modernas.

Recordé las palabras de Omar, y sobre todo las del cura jesuita Bill Davis: "sepa que Noriega es solo un pequeño alfil, usted está metiéndose contra la Casa Blanca directamente". Mis denuncias tenían que decir cualquier cosa, las que fueran, con tal de conseguir echarlo abajo. Con Omar estuve al lado de un estadista que abrazaron el Mariscal Tito, Fidel, Carter, Giscard D Estaing, Perón, Olof Palme. Felipe González, siendo Jefe de Gobierno, al ser reprendido en Panamá por ser un demócrata y tener intimidad con Torrijos, replicó: "Omar fue un dictador, confeso y converso, pero un fenómeno irrepetible en América Latina".

A contrapelo, como segundo de Noriega, viví al lado de un íntimo de Pablo Escobar Gaviria. Eran las antípodas. Omar tuvo el mas apoteósico entierro, Noriega está muerto aunque respire.


ROBERTO DÍAZ HERRERA
La pérdida de la inocencia

Yo tenía 10 años aquella navidad en que llovieron bombas y, a falta de regalos, jugamos a armar barricadas en la esquina de casa. Por toda explicación nos dijeron que Santa no llegó porque los gringos le avisaron que siguiera de largo: Panamá estaba en llamas. Pero todo estuvo bien, porque además de no entender qué era lo que pasaba, estábamos entretenidos con el guión de guerra que fracturó la insípida rutina instalando soldados rubios que conquistaban nuestros barrios sobre sus tanquetas y una horda de compatriotas que ganó la calle al grito de ³¡saqueo!²

La goma moral vino después. Comenzó al volver al colegio y contabilizar los compañeritos que faltaban. Recuerdo a Jaime, por ejemplo. Como yo, era de los pocos chicos que usaba anteojos en toda la primaria. Era muy gracioso y dibujaba muy bien, quería ser caricaturista. Luego del 20 no lo volví a ver. "Fue la invasión", se dijo en el aula, como si esas tres palabras al pronunciarse juntas justificasen el vacío, el silencio y la nada. ¿Se fue con los gringos? ¿Era del bando de Noriega? Imposible saber. En el 89 nos burlábamos juntos del maestro Tomáximo, que era batallonero y una vez me amonestó y llamó a mi vieja porque me pilló repartiendo calcomanías de "Endara Presidente". "Mire en qué anda metido el niño, señora", le dijo, sin saber que fue ella quien me pasó la propaganda. Qué curioso: Tomáximo sí volvió al año siguiente y creo que aún sigue siendo maestro. Pero a Jaime se lo tragó la invasión.

La nostalgia duró lo que tardó en sonar el timbre del recreo. No teníamos loncheras nuevas, pero sí tesoros de guerra para pifiar. Como todos, tenía varias fotos posando sobre los tanques yanquis. Pero a la hora de comentar lo logrado en el saqueo, mentí olímpicamente e inventé incursiones maravillosas a las mejores tiendas, por no confesar que mi viejo no quiso robar. "Nosotros, no", dijo.

Un año después cayó la Guerra del Golfo Pérsico y todos la vimos por TV. Pese a la distancia, había algo tan cercano en esas imágenes. El narrador cada tanto afirmaba que el armamento había sido probado en la invasión a Panamá. ³Así nos dieron², fue la obviedad que pensamos todos, sospechando que así como veíamos a los iraquíes correr con el control remoto en la mano, otros nos vieron a nosotros. Crecimos y 20 años después yo siento culpa y rabia, y muchos de mi generación también. Anhelamos la caída de la dictadura militar y siendo solo unos niños nos pusimos el suéter que decía Just Cause -¿quién los hizo, que ya estaban listos y repartidos antes que agarraran a Noriega?-. Fuimos parte del juego y celebramos ingenuamente, sin saber que éramos nosotros los que habíamos perdido.


ROBERTO QUINTERO
La "guerra espetáculo"

En EEUU la invasión militar norteamericana de Panamá en 1989 fue considerada un triunfo de la Casa Blanca y, en particular, del presidente Bush (padre). Los medios destacaron la eficacia del operativo contra un hombre tan "peligroso" como Manuel A. Noriega. Los críticos de Bush fueron silenciados y el "triunfo militar" despertó entusiasmo en ambos partidos políticos de ese país. El Congreso aplaudió la "fortaleza" demostrada por Bush y las encuestas de opinión reflejaron un apoyo del 80 por ciento de las personas consultadas.

Para los observadores más serios, sin embargo, la invasión fue considerada como una caricatura de "guerra diversionista". Fue concebida, planeada y ejecutada por razones de política interna de EEUU. Una guerra diversionista es promovida y desatada por un líder político con "el propósito de lograr objetivos diplomáticos o militares que pueden contribuir a solucionar sus problemas políticos domésticos".

En el caso de Panamá, las razones que EEUU ofreció para justificar la invasión fueron banales y sin mayor sentido. ¿Qué justifica entonces el uso de una fuerza abrumadora contra un país que no representaba una mayor amenaza para EEUU? Bush invadió a Panamá bajo el supuesto falso de defender la democracia, de restaurar el orden y de defender a ciudadanos norteamericanos que residían en este país. Los hechos demuestran que esos objetivos, en realidad, no eran los que perseguía EEUU.

La invasión Panamá pretendía recordarle al mundo que Washington continuaba siendo hegemónica en el hemisferio. Además, la invasión militar demostraba que EEUU contaba con un líder, el presidente Bush (padre), decidido a "sobrematar" (over-kill) cualquier adversario. Panamá fue escogido en aquellas circunstancias para lograr esos objetivos políticos que le devolvieran al ocupante de la Casa Blanca su prestigio y posibilidades de reelegirse en las próximas elecciones.

La alianza de EEUU con los partidos políticos tradicionales y la Cruzada Civilista dio como resultado un híbrido político ­ todavía vigente - que reemplazó a las Fuerzas de Defensa. Esa alianza que cumple 20 años en el gobierno, a pesar de las alternancias en el poder, reproduce gran parte de las políticas desarrolladas por Noriega en la década de 1980: El tráfico de drogas, el neoliberalismo, la creciente violencia, el incremento de la pobreza, los servicios bancarios y la corrupción en todos los estratos gubernamentales y del sector privado.


MARCOS GANDÁSEGUI
Un lugar en la memoria

Llevo tres años trabajando en un programa de arteterapia con niños del Chorrillo; en este tiempo he aprendido infinidad cosas. Una de las primeras que me enseñaron los niños fue cómo y dónde hay que tirarse al suelo cuando en la calle se escuchan disparos. Cada que he pasado allí me ha impresionado el coraje con el que esos mismos niños y muchos de sus familiares encuentran razones para seguir viviendo a pesar de las condiciones tan increíblemente extremas en las que tienen que hacerlo. Hacinados en viviendas miserables- muchas sin agua ni saneamiento- formando parte de familias en las que muchos los adultos responsables no pueden acceder jamás a un empleo estable ni a recursos de ningún tipo, es fácil que crezcan sintiendo que no tienen ninguna oportunidad de nada ni ninguna esperanza de futuro, más allá que la de sobrevivir y tener la suerte de no cruzarse con el camino de alguna bala. Ya no es posible contar el número familias que han perdido a alguno de sus miembros víctima de algún hecho violento y absurdo. El barrio está condenado y el miedo y la violencia son dos presencias constantes. Los niños allí tienen que aprender demasiado pronto lo que significa la muerte y a convivir con ella como parte de su día a día.

No puedo evitar pensar que todo esto es algo que viene de lejos y que tiene que ver con el pasado. Sus padres, sus abuelos, lo cuentan; el Chorrillo antes, era otra cosa. Cuando las bombas destruyeron el vecindario durante la invasión, muchas familias lo perdieron todo; y muchos seres queridos quedaron sepultados y desaparecieron bajo el fuego y los escombros de las viviendas arrasadas. El duelo es una experiencia emocional que marca profundamente a quien la atraviesa. Para que pueda superarse y no impida la vida es necesario, entre otras cosas, poder hablar de la pérdida, darles a los que se fueron un nombre, una tumba, un lugar en la memoria; algo que permita llorarles para dar sentido a lo ocurrido y para poder seguir viviendo con ello. Los que viven allí, sienten que no recibieron ayudas ni compensaciones para empezar a reconstruir sus vidas sobre las ruinas; y sienten, sobre todo, que les negaron sus muertos. Arrastrar un duelo así durante tanto tiempo es una herencia demasiado pesada; una herida abierta que no se puede ignorar si se quiere tratar de entender lo que, a día de hoy, allí se está padeciendo.


PILAR MORENO
Razón y esperanza

La tragedia de la invasión, que provocó la caída del régimen, pareció finalizar con la farsa dictatorial. Desde entonces, se ha hecho realidad en nuestra sociedad la enseñanza de Kundera: "La lucha contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido".

Transcurridos veinte años, todavía no hemos logrado aprender las lecciones ni hacer el balance de lo ocurrido antes y después del 20 de diciembre de 1989. En el camino, nos hemos quedado sin la Patria de los recuerdos, sin la memoria de lo ocurrido, sin la justicia exigida y sin la voluntad ciudadana de reconstrucción de valores, de visión y objetivos coherentes, de capacidad, de tolerancia y orientación.

La impunidad y la corrupción han logrado predominar y terminar de destruir cualquier recodo de identidad nacional. La amnesia producida por la premeditada ausencia de memoria histórica y colectiva, nos encuentran más atomizados que nunca e incapaces de asumir nuestras responsabilidades ciudadanas en armonía con el nuevo siglo.

La clase política, rápidamente olvidó a quienes lucharon por "justicia, democracia y libertad" desde 1968, se reacomodó prontamente y se refugió en la constitución militarista del 72, la cual han hecho suya para preservar las estructuras de la desigualdad social, cultural, política y económica que prevalece 20 años después. Fortalecido por la demagogia, el clientelismo y el populismo, el Estado primitivo, no es de Derecho, pero sí lo es de patrañas y engaños.

Dos décadas perdidas, donde la claudicación ética sirve para promocionar el desconocimiento del pasado y despojarnos del futuro, gracias a una educación secuestrada, junto a la memoria histórica, por los epígonos de la dictadura y sus plutócratas de turno, quienes han tergiversado lo vivido.

Tengamos presente con Galeano que: "La historia se repite? ¿O se repite sólo como penitencia de quienes son incapaces de escucharla? No hay historia muda". La única manera de darle voz a la historia es enfrentándola con la verdad, por incómoda o molesta que sea esta verdad. Enseñando y educando no solo lo bueno de nuestra historia, sino también los episodios dolorosos. Solo así podemos reconciliar la razón y la esperanza, construir democracia y justicia, y crecer como Estado y como Nación.


MIGUEL ANTONIO BERNAL
CRONOLOGÍA POSTERIOR A LA INVASIÓN

1990

El gobierno de Guillermo Endara plantea la reconstrucción de Panamá.

El Congreso de Estados Unidos aprobó una ayuda de 420 millones de dólares, 80 menos de los 500 que había pedido el presidente George Bush. Según la Cámara de Comercio, las pérdidas económicas, consecuencia de la operación armada y los saqueos, superaron los 2,000 millones de dólares. La deuda externa de Panamá ascendía a 5.100 millones de dólares.

1991

El 22 de abril la provincia de Bocas del Toro fue sacudida por un sismo de 7.6 grados en la escala Richter de que dejó un saldo de 22 fallecidos y cuantiosos daños materiales. La presidencia de Endara fue cuestionada por el manejo de las ayudas a los damnificados. Mientras tanto se seguía discutiendo los muertos de la invasión. Los más conservadores hablaban de 350 mientras algunas ONG, denunciaban que habían sido más de tres mil.

1992

La alianza de gobierno ADO-Civilista se fracciona. El vicepresidente Ricardo Arias Calderón, de la Democracia Cristiana, renuncia a su cargo denunciando la incapacidad de Endara para resolver problemas. En junio, el presidente de los Estados Unidos George Bush (padre) realiza una visita a Panamá. La ceremonia en la Plaza Belisario Porras se suspendió cuando algunos manifestantes fueron reprimidos con gases lacrimógenos.

1994

Cinco años después de la invasión, regresa al poder la fuerza política del régimen militar, el Partido Revolucionario Democrático (PRD). Ernesto Pérez Balladares, ganó las elecciones generales del 8 de mayo. La historia volvía a enfrentar a los dos grandes mitos de la política panameña: el ex ministro de Hacienda y Tesoro de Omar Torrijos venció a Mireya Moscoso, viuda del caudillo Arnulfo Arias.

1996

En abril Panamá reestructuró 3.900 millones de dólares de su deuda con la banca comercial, incluyendo 1.900 millones de dólares de intereses adeudados. Se estableció un menú de bonos con descuento o a la par con reducción de intereses. Los bonos a la par y con descuento estaban colateralizados con bonos cupón cero del Tesoro de Estados Unidos. Ernesto Pérez Balladares comienza el proceso de privatización de las empresas de servicios públicos.

1998

El presidente Ernesto Pérez Balladares, que ya había privatizado el Instituto Nacional del Telecomunicaciones (INTEL) y el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE), llama a un referéndum en el que la población se niega a su reelección. Finalmente convoca a las elecciones generales de 1999. El nuevo presidente encabezaría los actos de la devolución final del Canal a manos panameñas.

1999

Mireya Moscoso, viuda de Arnulfo Arias y candidata del Partido Arnulfista, se convierte en la primera mujer en ocupar la Presidencia de Panamá. Moscoso derrota a Martín Torrijos, cuyo slogan de campaña era: "Para recuperar el Canal, el hijo del General". En la mañana del 31 de diciembre sale el último soldado de EE.UU. en Panamá y finaliza el proceso de reversión de las bases y el Canal a las autoridades panameñas.

2000

El 18 de noviembre se celebró la X Cumbre Iberoamericana en Panamá. El terrorista cubano Luis Posada Carriles fue detenido por planear un atentado con explosivos contra Fidel Castro quien daría un discurso en el Paraninfo de la Universidad de Panamá. Mediante un comunicado George W Bush pidió que el gobierno estadounidense no le conceda la libertad condicional al General Manuel Antonio Noriega por temor a represalias en su contra.

2001

El 18 de febrero el helicóptero HP-1430, que transportaba a familiares de la presidenta Mireya Moscos, cae al mar a 20 millas de Río Hato. Abordo del HP 1430 iban dos primas de la presidenta Mireya Moscoso. Las autoridades hicieron hundir el aparato para evitar la investigación. Panamá reclamó sin suerte a Estados Unidos por la limpieza de la isla San José contaminada con bombas químicas.

2002

El legislador perredista Tito Afú destapó el escándalo CEMIS denunciando el pago de coimas en la Asamblea Nacional. Diputados de los dos partidos mayoritarios, el PRD y el Arnulfismo, estaban implicados. También estalló el escándalo "durodólares" cuando en el congelador de la casa de la directora administrativa de la presidencia de la República, Dalvis Xiomara Sanchéz, se encontraron 30 mil dólares que no podía justificar.

2003

Se celebró el Centenario de la República de Panamá que comenzaba un nuevo ciclo histórico con la soberanía total sobre su territorio. Entre los festejos se incluyó la realización del certamen de Miss Universo Internacional. El gobierno de Mireya Moscoso estaba acorralado por las acusaciones de corrupción.

2004

Martín Torrijos Espino, hijo del desaparecido General Omar Torrijos Herrera asumió la presidencia de la República de Panamá con el 47% de los votos. Guillermo Endara, el presidente que llegó al poder con la invasión, salió sorpresivamente en el segundo lugar con el 30% de los votos. Antes de dejar el poder, Mireya Moscoso indultó a Posada Carriles.

2005

Cuba restableció sus relaciones diplomáticas con la nación istmeña en agosto, en ocasión de la primera graduación de estudiantes panameños en la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde estuvo presente el presidente Martín Torrijos junto al líder cubano Fidel Castro.

2006

Se realizó el referéndum para la expansión del Canal de Panamá. El pueblo panameño decidiría la construcción de un tercer juego de esclusas. 56.7% no participó en la votación. Al otro día el bus de la ruta Mano de Piedra corredor 8B-06 se incendió y murieron 18 personas calcinadas. Se desata la tragedia del dietilenglycol, sustancia tóxica introducido en un jarabe para la tos, distribuido por la Caja de Seguro Social.

2007

El 9 de septiembre de 2007, Manuel Antonio Noriega culminó sus 17 años de prisión en Estados Unidos por narcotráfico. Un mes antes el juez estadounidense Williams Turnoff dictaminó su extradición a Francia. Este país exigía que Noriega pagará por el delito de lavado de dinero y aceptó su figura de prisionero de guerra. Todavía no se decide su extradición.

Fuentes:
Wikipedia
Revista cultural "La Lotería"
Diario "La Estrella" de Panamá
Archivos varios
Equipo de Investigación, Seguimiento y Redacción de Aporrea.org


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ENSAYO DE NOAM CHOMSKY

La invasión de Panamá
Tragaluz Panamá



Panamá ha estado tradicionalmente controlada por una pequeña élite europea, que constituía menos del 10% de su población. Esta situación cambió cuando el general populista Omar Torrijos dio un golpe que permitió a los negros y mestizos pobres participar en el poder instituido por el golpe.

En 1981 Torrijos resultó muerto en un accidente de aviación. Hacia 1983 el verdadero amo de la situación era Manuel Noriega, un criminal que había formado parte de la corte de Torrijos y de la del espionaje estadounidense.

El Gobierno de EEUU sabía que Noriega estaba envuelto en tráfico de drogas, por lo menos desde 1972, cuando la administración Nixon pensó en asesinarle. Pero se encontraba bajo el paraguas de la CIA. En 1983 un comité del Senado concluyó que Panamá era un importante centro de tráfico de drogas y lavado de dinero negro.

El Gobierno de Estados Unidos siguió valorando los servicios que prestaba Noriega. En mayo de 1986 el director de la Agencia de la lucha contra la Droga elogió a Noriega por su «vigorosa política de lucha contra el tráfico de drogas». Un año después el director «Felicitaba nuestra estrecha asociación» con Noriega, mientras que el fiscal general Edwin Meese paró una investigación del Departamento de Justicia sobre las actividades criminales del personaje. En agosto de 1987 una resolución del Senado condenando a Noriega encontró la oposición de Elliot Abrams, el funcionario del Departamento de Estado a cargo de la política norteamericana sobre América Central y Panamá.

Y todavía más, cuando finalmente Noriega fue encausado en Miami en 1988, todos los cargos excepto uno eran relativos a actividades previas a 1984, cuando era nuestro colega, ayudando en la guerra sucia contra Nicaragua, cometiendo fraude en las elecciones con nuestra aprobación, y en general sirviendo satisfactoriamente a los intereses generales de Estados Unidos. No tenía nada que ver entonces con actividades gangsteriles y de narcotraficante súbitamente descubiertas ahora.


Era totalmente previsible, como lo demuestra un estudio tras otro. Un brutal tirano, cruza la línea que separa un admirable amigo de un villano y un escoria cuando comete el crimen de la independencia. Un error muy común es ir más allá de robar a los pobres, lo que está bien, y empezar a interferir con los poderosos, ganándose la oposición del poder económico.

A mediados de los ochenta Noriega era culpable de esos crímenes. Entre otras cosas, creía haberse asegurado el puesto ayudando a EEUU en su guerra contra Nicaragua. Pero su independentismo amenazaba nuestros intereses en el Canal de Panamá. El 1 de enero de 1990 gran parte de la administración del canal debía recaer en manos panameñas, y en el año 2000 debía estar terminado el proceso de transferencia. Teníamos que asegurarnos el control de la gente en que iba a recaer esa responsabilidad antes de esa fecha,

De manera que ya que no podíamos confiar más en Noriega, éste tendría que irse. Washington impuso severas sanciones económicas que virtualmente destruyeron la economía, y las peores consecuencias recayeron sobre la mayoría no blanca. la población entonces comenzó a aborrecer a Noriega, no porque fuera el responsable del bloqueo económico, (que era ilegal, si alguien se molesta en estudiarlo), sino porque le hacían responsable de la hambruna infantil.

A continuación se intentó un golpe militar, pero falló. Ya en diciembre de 1989 Estados Unidos se aprestó a celebrar la caída del muro de Berlín y el final de la Guerra Fría invadiendo Panamá al margen de todo derecho internacional y matando cientos o miles de personas, (nadie sabe, y pocos al norte de Río Grande se molestan en averiguarlo). Inmediatamente se procedió a restaurar el poder de la elite blanca rica, que había sido desplazada por el golpe de Torrijos, justo a tiempo de asegurar un gobierno lacayo antes de que se procediese al cambio de administración del Canal el 1 de enero de 1990, como no dejó de observar la prensa derechista europea.

Durante todo el proceso la prensa norteamericana no dejó de seguir las consignas de Washington seleccionando a los «malos» en base a las necesidades del momento. Acciones que habíamos perdonado se convirtieron en crímenes. Por ejemplo en 1984 las elecciones presidenciales panameñas habían sido ganadas por Arnulfo Arias. Noriega literalmente le robó la elección con una buena dosis de violencia y de fraude.

Pero Noriega no se había convertido todavía en un chico díscolo. Era nuestro hombre en Panamá, y se consideraba que el partido de Arias contenía peligrosos elementos de ultranacionalismo, de manera que la administración Reagan aplaudió sin tapujos la violencia y el fraude y mandó al secretario de Estado George Shultz para legitimar la farsa y elogiar la versión de Noriega de la democracia como un modelo a seguir por los equivocados sandinistas.

Los medios de comunicación de Washington y sus aliados de los principales periódicos del país se cuidaron muy mucho de criticar las elecciones fraudulentos, pero minimizaron y calumniaron las elecciones celebradas por los sandinistas en ese mismo ano, mucho mas honestas y libres más allá de cualquier duda, porque desconfiaban del resultado.

En mayo de 1989 Noriega volvió a robar una elección, esta vez a un representante del sector económico, Guillermo Endara. Noriega utilizó una dosis menor de violencia que en 84, pero la administración Reagan había lanzado la consigna de volverse contra Noriega. Siguiendo el libreto fielmente, la prensa expresó sus críticas sobre el fraude cometido a nuestras normas democráticas.

También comenzó a denunciar apasionadamente la violación de los derechos humanos que previamente no habían llegado a llamar su atención. En la época en que se invadió Panamá, diciembre de 1989, los medios de comunicación habían demonizado a Noriega, de manera que se había convertido en uno de los peores monstruos de la historia desde Atila, rey de los Hunos. Básicamente era una repetición del mismo proceso empleado para demonizar al libio Gadafi. Ted Koppel dictaminó que «Noriega pertenece a esa fraternidad especial de villanos internacionales, hombres como Gadafi, ldi Amin y el Ayatoiah Jomeini, que a los norteamericanos les encanta odiar». Dan Rather le situó «a la cabeza de la lista mundial de criminales, traficantes y demás basura». En realidad Noriega era un secuaz de pequeña categoría, exactamente el mismo que cuando estaba bajo la cobertura de la CIA.

Tómese a Honduras por ejemplo. Aunque no es un Estado tan terrorista y asesino como El Salvador o Guatemala, los abusos en el capítulo de los derechos humanos son probablemente más graves que los cometidos por Panamá. De hecho hay un batallón entrenado por Estados Unidos que ha cometido más atrocidades que el mismo Noriega.

0 considérese un dictador apoyado por EEUU como Trujillo en la República Dominicana, Somoza en Nicaragua, Marcos en Filipinas, Duvalier en Haití, o toda una corte de gángsteres centroamericanos durante la década de los ochenta. Todos fueron mucho más brutales que Noriega, pero Estados Unidos los apoyó con entusiasmo a través de décadas de atrocidades, en la medida en que los beneficios siguieran saliendo de sus países con destino al nuestro. La administración Bush continuó honrando a Mobutu Ceaucescu y Saddam Hussein entre otros, todos peores criminales que Noriega. El presidente de Indonesia Suharto, que razonablemente es el peor de todos los asesinos, continúa siendo considerado por los medios de comunicación de Washington como un «moderado».

En el mismo instante en que se invadía Panamá por sus abusos sobre los derechos humanos, la administración de Bush anunciaba nuevas ventas de material de alta tecnología a China, nada menos que 300 millones de dólares de volumen de negocio para empresas norteamericanas, justo unas pocas semanas después de la matanza de Tiananmen.

El mismo día, el de la invasión de Panamá, la Casa Blanca también anunció planes (que fueron llevados a cabo inmediatamente), para conceder créditos a Irak. El Departamento de Estado anunció, con su cara más seria, que esto se debía al intento «de incrementar las exportaciones norteamericanas y situarnos en una mejor posición para pactar con lrak su respeto a los derechos humanos ... ».

El Departamento continuaba con su postura de ignorar la oposición democrática iraquí (banqueros, profesionales etc ... ) y bloquear los esfuerzos del Congreso de condenar los atroces crímenes del antiguo amigo de Bush. Comparado con los colegas del presidente Bush en Bagdag y Pekín, Noriega parecía la Madre Teresa.


Después de la invasión, Bush anunció una ayuda de mil millones de dólares. De esta cantidad 400 millones consistieron en incentivos a la exportación norteamericana con destino Panamá, 150 millones tenían como fin pagar créditos bancarios y 65 millones fueron al sector privado y a garantizar las inversiones de EEUU en el país. En otra palabras la mitad de la ayuda fue un regalo de los contribuyentes norteamericanos a las grandes corporaciones, también norteamericanas.

Estados Unidos devolvió el poder a los banqueros después de la invasión. Las conexiones de Noriega con el narcotráfico son insignificantes comparadas con las de estos personajes. El tráfico de drogas ha sido siempre canalizado fundamentalmente por los bancos; el sistema bancario no está regulado, de forma que es el camino natural del dinero negro. Además ha sido la base de la artificial economía panameña, y después de la invasión se mantiene intacto, o quizá goza de mejor salud.

Las fuerzas panameñas de defensa han sido reconstruidas con los mismos oficiales a su mando.

En general casi todo el sistema permanece estable, sólo que nuestros servidores son ahora mucho más fiables. Lo mismo sucede en Granada, que se ha convertido en uno de los mayores centros mundiales de lavado de narcodólares desde la invasión norteamericana. Nicaragua también es ahora una de las principales avenidas por donde circula la droga camino de los mercados norteamericanos, después de la victoria de Washington en las elecciones de 1990. El modelo permanece inalterable, de la misma forma que es estéril intentar llamar la atención sobre él.

Sobre el autor:

Noam Chomsky es una destacada figura en el campo de la lingüística del siglo veinte. Desde 1955 dio clases en el Massachusetts Institute of Technology donde a los 32 años llegó a ser profesor de tiempo completo. Su trabajo de 1957, “Syntactic Structures”, revolucionó el campo de la lingüística, afectando profundamente la comprensión que se tenía en aquel tiempo sobre el lenguaje y la mente. En 1976 fue nombrado profesor del Instituto en el Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Actualmente es también el Ferrari P. Ward profesor de Lenguas Modernas y Lingüística.

Chomsky ha recibido licenciaturas honorarias de la Universidad de Londres, de la Universidad de Chicago, de la Universidad de Georgetown y de la Universidad de Cambridge. Es becario, estudiante graduado, de la American Academy of Arts and Sciences y de la National Academy of Sciences. Su trabajo en lingüística, que ha sido aclamado internacionalmente, le hizo acreedor al Premio de Distinguida Contribución Científica de la Asociación Americana de Sicología, el Premio Kyoto en Ciencias Básicas y la medalla Helmholtz.

Nacido en Filadelfia el 7 de diciembre de 1928, Chomsky se hizo políticamente consciente a una edad muy temprana, escribiendo su primer artículo político, sobre la lucha contra el fascismo en España, cuando tenía apenas diez años de edad.

Chomsky ha escrito varios libros sobre temas contemporáneos y es un crítico (franco, abierto, atrevido) al hablar, de la política exterior de los Estados Unidos y el poder corporativo. Sus charlas, conferencias, políticas han sido escuchadas, típicamente por audiencias en salas con lleno completo, por todo el país y el mundo.

En un mundo más sensato, sus incansables esfuerzos para promover la justicia le hubieran hecho desde hace mucho, ganador del Premio Nóbel de la Paz. Pero no, el comité prefiere otorgárselo a sórdidos criminales de guerra como Henry Kissinger.




Guitarras maestras

jueves 17 de diciembre de 2009


La República
25 de octubre de 2009

Raúl García Zárate es conocido y admirado en el mundo por su maestría en la ejecución de clásicos del folclor ayacuchano como “Adiós Pueblo de Ayacucho”. Manuelcha Prado es acaso quien mejor ha recogido su legado como ejecutante de la guitarra andina. A propósito de un concierto que los reunirá por primera vez este 12 de noviembre, conversamos con ellos.

Por Raúl Mendoza

Si Manuelcha Prado tuviera que remontarse a sus primeros recuerdos sobre la guitarra, tendría que empezar por su infancia en Puquio y la música que oía en su casa por Radio La Voz de Lucanas y Radio Tahuantinsuyo del Cusco. “En esas emisoras sonaba la guitarra prístina, sentida, de Raúl García Zárate”, rememora. Así le nacieron las ganas de hacerse guitarrista. Y ahora, casi medio siglo después, está sentado al lado del maestro. El motivo de la reunión es el colofón perfecto para una larga historia de admiración por el talento descomunal de don Raúl: un concierto compartido.

Y es que Raúl García Zárate ha sido fuente de inspiración para numerosos trovadores, ya sean paisanos o artistas de cualquier parte. En sus manos la música andina se vio plasmada con sus sonidos adoloridos y bellos, sus melodías nostálgicas o festivas, y llegó sin complejos a los salones de concierto de todo el mundo. Manuelcha no escapó de su embrujo. Muy joven, lo siguió una vez en varias presentaciones por el norte peruano para ver la técnica de sus manos moviéndose con sabiduría sobre las cuerdas. Don Raúl bromea esta mañana: “Él quería ver en qué momento me equivocaba”, dice.

Manos creadoras


Sentado en un sillón de su sala, bajo una pintura que lo muestra –cómo no– con una guitarra en las manos, Raúl García Zárate desgrana los recuerdos. “Me gustaba la música porque mi padre tocaba guitarra, y también mis tíos. Y como yo regresaba del colegio antes que mis hermanos, empecé a tocar la guitarra a escondidas. Cuando todos empezaban a llegar, la guardaba”. Entonces tenía ocho años, era un aprendiz clandestino, pero en sus manos y en su corazón ya palpitaba el genio. Cuatro años después era concertista solista en la Escuela Salesiana San Juan Bosco.

Su primer concierto fue anecdótico. “Cuando salí la gente empezó a reírse y yo no me explicaba. Terminé de tocar confundido. Al preguntarle al maestro de ceremonias por qué la gente se reía, me dijo: ‘es que parecía que la guitarra caminaba sola’. Era más grande que yo”. Después ya nada lo detuvo. Con el tiempo acompañó a otros artistas, tocó con sus hermanos y continuó sus conciertos solistas. Ha estado en decenas de países, ha tocado en los festivales más prestigiosos, ha grabado discos y documentales, ha puesto la música peruana en los oídos del mundo.

También se ha ganado la admiración de los que saben. “La melodía principal y la parte rítmica transitan independientes, en dimensiones diferentes, pero se armonizan en una forma extraordinaria. El arreglo y la ejecución adquieren así una profundidad casi infinita”, dice sobre García Zárate el crítico japonés Jiro Hamada, autor del libro “El Folklore”. No se equivoca. Su técnica hace parecer que son dos los ejecutantes. “Es un virtuoso que ha perfeccionado su dominio instrumental para mejor interpretar la música que él aprendió desde la infancia”, dijo también sobre él José María Arguedas.

La consideración alcanzada por don Raúl no le ha quitado la sencillez. Nunca ha negado un consejo a los guitarristas que se acercan a él. Hace muchos años conoció a Manuelcha Prado y supo que había en él un talento telúrico, magnético, que bebía de las fuentes de su pueblo y traducía ese sentir en las cuerdas de una guitarra. Le vio tanto potencial que cuando él se retiró como profesor de la Escuela Nacional del Folklore, llamó a Manuelcha para proponerle que ocupara su lugar.

Hombre comprometido


Entre los entendidos Manuelcha Prado no solo es un excepcional ejecutor de la guitarra andina sino un artista comprometido con la música del Perú más profundo, un conservador de melodías que suenan en los días de fiesta en los pueblos más recónditos y que él registra antes de que se las lleve el viento del olvido. Esa búsqueda lo ha llevado a trasladar canciones originalmente tocadas con arpa y con violín a la guitarra. También ha expresado en sus cuerdas la Fiesta del Agua, el wasichacuy o techado de casa, el wawapampay o entierro del niño. Hace, como muchos guitarristas andinos, etnografía musical.

Es también un autodidacta que aprendió a tocar de oído, escuchando a sus mayores hasta convertirse en un maestro. Además de las melodías de Raúl García Zárate, los primeros pasos que Manuelcha dio en la música fueron influenciados por Arturo Prado, en rigor su primer maestro presencial. “No me enseñó las notas, sino que él tocaba y me decía: “esto es un yaraví, esto un huayno, esto una muliza. No tuve formación académica, pero hurgar en la guitarra me permitió desarrollar una técnica propia”, cuenta. Su técnica tiene “recursos inacabables” según la opinión autorizada de Javier Echecopar, otro enorme guitarrista.

A diferencia de don Raúl, el gran Manuelcha ejecuta la guitarra, compone y canta. Sus letras hablan de injusticias, pero también de solidaridad. Lo mismo puede interpretar temas agridulces como “Trilce” o canciones empapadas de nostalgia como “Expreso Puquio” o clásicos que alimentaron su infancia y juventud como “Coca Quintucha”. En mayo pasado presentó el último de sus discos, “Madre Andina”, y también celebró un aniversario más. Su trayectoria llega a las cuatro décadas de artista y en ese tiempo ha recorrido el mundo y ha alcanzado el lugar de ícono de la guitarra ayacuchana. Ahora ha llegado el momento de compartir escenario con el maestro Raúl García Zárate y dice que “es un sueño cumplido”. Sobre los dos, Javier Echecopar ha dicho que forman la “gran base de la guitarra andina”. Será el primer concierto de don Raúl este año. Manuelcha en cambio viene de participar con éxito en el “Guitarras de América 2009” en Chile. Será una noche de encuentro con la música peruana nacida bajo la tutela de los Andes. Una buena ocasión para convocar los terremotos emocionales que desata la música, cuando la ejecutan dos maestros.

Actualidad del velasquismo

domingo 13 de diciembre de 2009

18 de octubre del 2008
La República
Por Alberto Adrianzén M. (*)

Hace dos semanas se cumplieron 40 años del golpe de Estado del general Juan Velasco Alvarado y del llamado proceso revolucionario de las FFAA. Sin embargo, creo que el debate en torno a un evento tan importante no se reduce, ni se puede reducir, a la condena o aprobación de este hecho político. Y si bien el pensamiento que podemos llamar progresista ha hecho intentos serios por darle un nuevo sentido al velasquismo en estos días –no en vano han pasado 40 años–, la derecha sigue anclada en un discurso que prioriza la condena a la explicación, que niega la complejidad e importancia de dicho proceso; en particular, su carácter transformador y, diríamos, fundacional. Porque eso fue, finalmente, el velasquismo, un intento de refundar el país como hoy sucede en otros países de la región andina.

El velasquismo puede, por ello, ser definido como un "reformismo estatal" de naturaleza antioligárquica, que buscó fundar un "nuevo orden". En ese sentido, no nace de un "pacto social" sino, por el contrario, de un acto de fuerza autoritario; esto es, de la ruptura de un régimen oligárquico en crisis para, a partir de ello, proponerle a la sociedad un pacto que puede ser definido como fundacional. Dicha propuesta suponía la constitución de un nuevo consenso básico que incorporaba a los nuevos contingentes sociales y así construir un nuevo pueblo. Fue su naturaleza autoritaria lo que llevó al velasquismo, finalmente, al fracaso.

También puede ser calificado como una "revolución política", entendida esta como la separación radical entre el poder político y la propiedad, más específicamente la propiedad de la tierra. Ello conduce, siguiendo a Marx, a poner fin a la exclusión del individuo del conjunto del Estado. En una estructura en la que el poder y propiedad (de la tierra) están ligados estrechamente y en el que aquel emana de esta, el poder del Estado es "incumbencia especial de un señor disociado del pueblo y de sus servidores" (Marx, 1967). La revolución política, en ese sentido, eleva "los asuntos del Estado a asuntos del pueblo", es decir, constituye al Estado "como incumbencia general", de todos, destruyendo privilegios que separan al pueblo de la comunidad. En este contexto el triunfo de Belaunde en 1980 para estos nuevos sectores, que fueron en gran medida los que lo llevaron a la presidencia, debió ser expresión de un régimen democratizador y no restaurador, como lo fue en la práctica, sobre todo en el plano de la economía. La "revolución política" que inició el velasquismo continuó entonces siendo una promesa.

Así, en la década de 1980, bajo el régimen democrático, dos temas emergieron con mucha fuerza: por un lado, el de la inclusión política, más concretamente, la participación de este nuevo "pueblo", en los asuntos públicos lo que suponía una renovada interacción entre partidos y ciudadanía; y por otro, la necesidad de un nuevo Estado que los representara y asumiera. El fracaso de los partidos en incluir políticamente a estos nuevos sectores por razones distintas (la violencia política, la crisis económica, la crisis de la izquierda y del APRA, etc.), pero también el fracaso en construir un nuevo Estado inclusivo y representativo, tuvo como colofón la crisis del régimen político (democrático) creado en los 80 y la instauración posterior de un régimen autoritario que prometerá a estos sectores excluidos, incluirlos e, igualmente, representarlos sobre la base de un nuevo pacto (autoritario) y de un nuevo Estado. No es extraño que desde los años 80 tengamos a un "pueblo peruano" que, como los judíos, camina errante por el desierto (de la política) buscando un líder que cumpla esta promesa: Belaunde, Barrantes, García, Fujimori, Toledo, etc.

De ahí que podamos afirmar que uno de los grandes problemas en el país es cómo crear simultáneamente un nuevo concepto (y sujeto) de pueblo (mayoría política representada) y un nuevo Estado, para que el primero dote de una nueva legitimidad a ese nuevo poder político (Estado) que dice representarlo. Dicho en otros términos, cómo (re)procesamos un acto refundacional que sea al mismo tiempo un momento de inclusión social y política (nuevas mayorías) y de creación de un nuevo Estado democrático (institucionalidad).

De ahí, también, que el ciclo político que inauguró el velasquismo en nuestro país no haya terminado porque los problemas y tareas políticas que nos dejó ese proceso siguen siendo un tema pendiente en el país. Por eso negarle validez histórica al velasquismo, como sucede con frecuencia, es entender poco lo que nos ha ocurrido y lo que nos pasa hoy. Y el mejor ejemplo de lo mal que andamos es el lamentable espectáculo de estos días donde se mezclan, como en el decenio de los 90, corrupción, aparatos de "inteligencia", "chuponeos" telefónicos, etc. Ello es una demostración que seguimos atados al pasado, porque las tareas de entonces también siguen pendientes.

(*) http://www.albertoadrianzen.org/

Encuentros de dos mundos



El Comercio
11 de octubre de 2009

El 12 de octubre de 1892 y de 1992 se conmemoraron el IV y V Centenario del Descubrimiento de América. El Comercio estuvo presente en las celebraciones

Por Miguel Ángel Cárdenas M.

Era la primera vez que se conmemoraba un centenario del descubrimiento de América. Era 1892, la cuarta centuria de ese vital y desmesurado suceso en la historia de la humanidad, y España era la movida cuna de las celebraciones que se centraron en el acervo y figura de Cristóbal Colón y en los lugares hispánicos más simbólicos de su gesta: el convento de la Rábida y el Puerto de Palos.

El miércoles 12 de octubre de 1892, El Comercio le brindó una cobertura exhaustiva con más de siete páginas enteras (nótese el crucial despliegue en una época en que los artículos lucían extensos y sin fotos). Allí se informó cómo el Senado, presidido por Manuel Candamo, y el gobierno del general Remigio Morales Bermúdez declararon esa conmemoración fiesta nacional. Y durante todo octubre, este Diario cubrió las veladas literario-musicales, como en la que se estrenó el poema musical "América": "compuesto (y ejecutado) por el doctor don José B. Ugarte". El mismo 12 de octubre se publicaron los poemas rendidos de José Arnaldo Márquez: "Hoy para honrar tu memoria / cuyo esplendor ilumina / lo más bello de la Historia / el mundo su frente inclina / en homenaje a tu gloria". Y la información fue muy variada, con el tono histórico que motivó que se editara un párrafo de la "Historia de los Indios" por Fray Bartolomé de las Casas.

La mejor descripción de lo que fue esa celebración finisecular aparece en el libro "1892: El IV Centenario del Descubrimiento de América en España", en el que el historiador Salvador Bernabeu narra cómo todo comenzó en Huelva el 2 de agosto, cómo el Ateneo de Madrid fue la sede de vibrantes conferencias y aprecia la presencia del poeta nicaragüense Rubén Darío y del escritor peruano Ricardo Palma: "que contribuyeron a fomentar las relaciones culturales".

Eran años de la regencia de la Reina María Cristina de Habsburgo y Lorena en España y precisamente El Comercio tuvo como corresponsal a nuestro gran tradicionista, quien fue el representante oficial del Perú en el IV Centenario. Sus artículos se empezaron a publicar a fines de noviembre. Al comienzo, Palma describió las fiestas con su particular estilo decimonónico: "Un gran baile en el Hotel Colón... Todas las damas lucían mantilla y una flor en el peinado, así se previno en las tarjetas de invitación. Quiero dejar constancia de que las tres señoritas sudamericanas, una bogotana, una uruguaya y una limeña, llevaban la mantilla con la misma gracia que las andaluzas".

Pero, luego, cuando una gran reunión de academias de la lengua se produjo allí, los latinoamericanos, con Palma en primera línea, lucharon con éxito por la inclusión de los americanismos en el Diccionario de la Real Academia Española. La crónica de sus discusiones en nombre de los peruanismos fue publicada aquí.

EL V CENTENARIO

En 1992, la controversia fue abrumadora. Con la visión de fines del siglo XX, el proceso fue visto con más claroscuros que nunca; en ese momento se producía la guerra del Golfo Pérsico, la caída de los regímenes comunistas de Europa del Este y el Premio Nobel de la Paz le era otorgado a la guatemalteca Rigoberta Menchú, la defensora de las comunidades indígenas.

Encuentro fue el término de justo medio (la gradación reconciliadora frente a choque, conquista y descubrimiento) para dos posiciones 'encontradas' y en muchos casos extremistas y demagógicas (hispanismos e indigenismos resucitados). Quizá una canción sea la que mejor resuma el pensar de quienes fueron muy críticos, sobre todo desde la izquierda. La cantan los argentinos Fabulosos Cadillac y la poguean aún hoy los jóvenes: "No hay nada que festejar latinoamericano descorazonado, hijo bastardo de colonias asesinas, cinco siglos no son para fiesta celebrando la matanza al indígena".

Hasta Juan Pablo II dijo en aquella ocasión: "Que la conciencia del dolor y las injusticias infligidas a tantos hermanos sea, en este quinto centenario, ocasión propicia para pedir, humildemente, perdón por las ofensas". En las páginas de este Diario apareció la opinión del filósofo Fernando Savater, quien citó a Walter Benjamin para precisar la contradicción de la historia más allá de los maniqueísmos de unos y los olvidos conservadores de otros: "Todo documento de cultura es también un documento de barbarie". Mario Vargas Llosa escribió sobre el aporte occidental de "el concepto de la soberanía individual y la posibilidad de vivir en libertad". Y en El Comercio se buscó enfatizar que los latinoamericanos somos producto del mestizaje, más allá de leyendas rosas y negras, señalando cómo los europeos se beneficiaron con nuevos productos alimenticios como el maíz, el tomate, el cacao, la papa y su farmacopea se enriqueció con la quinina y el curare, a los que les deben millones de vidas.

El doctor Aurelio Miró Quesada, en ese momento director de El Comercio, fue el presidente de la Comisión Nacional Peruana del V Centenario del Descubrimiento de América-Encuentro de Dos Mundos y su posición apareció en uno de los completos libros que editó esa comisión, "Perú: presencia e identidad": "Todas las épocas de nuestra historia han ido acumulando experiencias, tensiones vitales, nos han abierto al mundo para la experiencia, para los sentimientos, la estructura mental, el pensamiento, las emociones y hasta los mitos de los peruanos. Todas esas etapas buenas o malas son nuestras y no podemos desgarrarlas porque sería como quitarnos una parte de nosotros mismos".

En España --que ese mismo año organizó los Juegos Olímpicos-- se inauguró la Exposición Universal de Sevilla, que estuvo abierta 175 días y congregó a 42 millones de visitantes. El eximio periodista Manuel Jesús Orbegozo fue un enviado especial y escribió en El Dominical del 22 de noviembre que la Expo 92 "ha sido la exposición más grandiosa en forma y fondo, de cuantas se han realizado en este siglo... solo 100 años después, van a poder volver a reunirse casi todos los países que se aposentaron en una isla del río Guadalquivir, para mostrar en gigantescos stands sus más disímiles como heterogéneas imágenes". Orbegozo fue uno de los que con mayor delectación informó sobre las tres salas que en el primer piso del edificio Plaza de las Américas ocupaba el Pabellón Perú: con artesanía preínca, inca; y sobre todo la réplica del Señor de Sipán que recibió 12 mil visitantes diarios. Orbegozo escribió crónicas desde el principio al fin: "Al amanecer, todo yacía como muerto, como si horas antes un ventarrón hubiera barrido con toda la alegría, la algazara, el movimiento... Los vagones del cablecarril detenidos a medio camino, los stands cerrados y solo los barredores empezaban una gigantesca tarea que ni Hércules cuando limpió las caballerizas del rey Augías; los barredores deberían recoger varias toneladas de desechos materiales que dejaron los últimos visitantes de la singular EXPO 92. Sevilla cayó en depresión profunda". ¿Qué depresiones y entusiasmos nuevos traerá el siguiente centenario? En el 2092 lo leerán nuestros nietos en El Comercio, y en su página web, de seguro.


20 AÑOS DE LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

viernes 11 de diciembre de 2009


El Comercio
Todos fuimos berlineses
08 de noviembre de 2009

Por: Jorge Moreno Matos Periodista

El historiador inglés Laurence Rees ha dicho que resulta una paradoja cruel cómo, con el triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, la libertad llegó solo para la mitad de Europa y para la otra mitad lo que le deparó la victoria fue cambiar “sin más, el imperio de un tirano por el de otro”.

Para entender la historia del Muro de Berlín y de por qué se construyó hay que verla desde esta perspectiva: que la guerra acabó para millones recién el 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín.

LA EUROPA DE YALTA

Entre el 4 y el 11 de febrero de 1945, se reúnen en Yalta (Crimea) Roosevelt, Churchill y Stalin, los Tres Grandes, con el propósito de definir lo que será la Europa después de la guerra. En la conferencia se decide la división de Alemania y su capital, Berlín, en cuatro zonas aliadas, además de la persecución del nazismo, el enjuiciamiento de los criminales de guerra y la desmilitarización alemana.

A Yalta se llega con la firme convicción de no imponerle a Alemania otro Tratado de Versalles, como en 1919, que engendre a su vez otra guerra. Prueba de ello es que se desestima el absurdo Plan Morgenthau, un proyecto que pretende desmantelar toda la capacidad industrial alemana y convertirlo en un país agrícola. Pero para los rusos esto es letra muerta. El Ejército Rojo, en su triunfal camino hacia Berlín, va desmantelando y envía a Rusia todas las fábricas que puede. Es el primer indicio de lo que vendrá.

Tras la capitulación de Alemania, el 8 de mayo, se reúnen nuevamente en Postdam —del 17 de julio al 2 de agosto de 1945— los Tres Grandes. Y, aunque se reafirman los principios de Yalta, Stalin ya da muestras de que no cumplirá uno solo de los puntos acordados. Es evidente que está empecinado en acrecentar su influencia en Europa Occidental y en mantener la que ya ha impuesto a la fuerza en el este. El “telón de acero” del que habló Churchill en su famoso discurso en Fulton, en 1946, se ha discurrido de un lado a otro de Europa y tardará 45 años en desaparecer.

Es el inicio de la Guerra Fría.



APUNTE INTERNACIONAL

Una lección para tomar en cuenta

Por: Carlos Novoa

La historia cambió hace veinte años, qué duda cabe. La caída del Muro de Berlín fue un simbolismo del final de la Guerra Fría, aquel enfrentamiento entre dos sistemas diametralmente opuestos: el capitalismo y el comunismo.

Esta efeméride ha sido un pretexto para recordar, refle-xionar, interpretar, analizar y proyectar el significado del fin de un mundo bipolar en el que las dos grandes potencias —Estados Unidos y la Unión Soviética— medían su correlación de fuerzas con un despliegue económico y militar en diversos rincones del mundo.

En esta ocasión, El Comercio dedica este suplemento Zona Mundo al análisis del contexto en el que ocurrieron los hechos.

No solo se ha consultado a testigos o expertos en el tema, sino que se organizó una mesa redonda con la participación de embajadores de los países involucrados en el antes y después de la caída del Muro de Berlín.

Alemania ahora es un país unificado. Veinte años después el debate continúa y la reunificación ha dejado tareas pendientes que los propios alemanes intentan resolver desde diferentes perspectivas.

El mundo asiste hoy a una suerte de encuentro de reflexión, acaso en el diván del contexto internacional, para recordar lo ocurrido en Berlín hace dos décadas.

La amenaza de guerras entre naciones a partir de posturas totalitarias tal vez se esfumó hace veinte años. Sin embargo, el mundo no es un lugar seguro hoy.

Los enemigos de la paz asoman con otro tipo de disfraces, envueltos en mantos étnicos o falsamente religiosos.

Algunos analistas internacionales creen que el llamado choque de civilizaciones —planteado por Samuel Huntington desde su cátedra en la Universidad de Harvard— es un mito, porque lo que existe es un choque de poderes y no otra cosa.

Es por eso que no podemos dar la espalda a las enseñanzas que nos dejaron aquellos aciagos años de ideologías totalitarias.

Uno de los principales actores de lo que significó la caída del comunismo fue Mijaíl Gorbachov, último dirigente de la Unión Soviética. Con la introducción de la perestroika (reestructuración) y glasnost (transparencia) se dieron las primeras pautas de lo que sería el gran cambio en el orden mundial.

Precisamente, a propósito del aniversario de la caída del Muro de Berlín, Mijaíl Gorbachov reflexiona sobre el presente. “Desafortunadamente, a lo largo de las dos últimas décadas, el mundo no se ha vuelto un lugar más justo: las disparidades entre la pobreza y la riqueza incluso se incrementaron, no solo en los países en desarrollo, sino también dentro de las propias naciones desarrolladas”.

Sin duda, un resumen que pone el dedo en la llaga sin ningún tipo de ambages.



EL MUNDO DESPUÉS DEL MURO

De la Guerra Fría a la guerra preventiva

La reunificación alemana vino de la mano con el colapso de la Unión Soviética, la caída de los regímenes comunistas, y dejó a EE.UU. como la única potencia mundial

Por: Roger Zuzunaga Ruiz Periodista

La caída del Muro de Berlín no solo terminó con la división de Alemania, también hizo desaparecer a la entonces moribunda Unión Soviética y fortaleció a EE.UU. en el escenario internacional. El mundo bipolar de la posguerra dio paso al mundo unipolar, donde un solo país se erigió como el vigía de la libertad y la democracia. Pero en el balance, el nuevo escenario no fue sinónimo de tiempos de paz, como muchos esperaban.

Con una URSS debilitada, que finalmente desaparece en 1991 para dar paso a la Federación Rusa, el destino de los regímenes comunistas de Europa del Este estaba sellado y uno a uno fueron cayendo.

El proceso de desintegración de la Unión Soviética, germinado en 1985 tras las reformas iniciadas por Mijaíl Gorbachov, se fue plasmando a partir del 9 de febrero de 1991, cuando Lituania optó por su independencia mediante un referéndum. Dos meses después, el 3 de marzo, los ciudadanos de Letonia y Estonia votaron por la autodeterminación. El 9 de abril del mismo año, Georgia se declaró independiente.

El 8 de diciembre de 1991 nace la Comunidad de Estados Independientes, formada por las otrora repúblicas soviéticas de Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Uzbekistán, además de Ucrania y Turkmenistán como estados asociados.

En cuanto a los regímenes comunistas de Europa del Este, estos siguieron el mismo proceso. Polonia tuvo sus primeras elecciones libres el 27 de mayo de 1990, gracias al decisivo rol que jugó el Sindicato Solidaridad liderado por Lech Walesa. Hungría hizo lo propio el 25 de marzo del mismo año, al igual que Rumanía, el 20 de mayo de 1990. Bulgaria, que vio caer al dictador Todor Jivkov el 10 de noviembre de 1989 tras mantenerse en el poder durante 35 años, celebró elecciones libres el 10 de junio de 1990. En tanto, Albania lo hizo el 31 de marzo de 1991.

Otra consecuencia fue la división de Checoslovaquia. El 17 de noviembre de 1989 se produjo la denominada Revolución del Terciopelo. Aquel día, el régimen comunista reprimió con dureza una manifestación estudiantil. Ello causó que se multiplicaran las protestas. Finalmente, el 24 de noviembre de 1989 cayó el régimen y el 8 de junio de 1990 se llevaron adelante las primeras elecciones libres. Dos años después, el 20 de junio de 1992, Checoslovaquia se divide en dos estados: República Checa y República Eslovaca.

Otro país que se desmembró fue Yugoslavia. El 25 de junio de 1991 Croacia y Eslovenia proclamaron su independencia. Bosnia-Herzegovina hizo lo propio el 6 de abril de 1992. El 27 de abril del mismo año, Serbia y Montenegro forman la República Federal Yugoslava. Pero el 3 de junio del 2006, tanto Serbia como Montenegro se declaran estados independientes.

De manera paralela, una serie de guerras relacionadas con temas políticos, económicos, étnicos y hasta religiosos desangró a Yugoslavia entre 1991 y el 2001. Hoy los crímenes que se perpetraron en estos conflictos, además del genocidio en Ruanda y las matanzas en Timor Oriental son juzgados en tribunales internacionales, una señal de que en materia de derechos humanos hubo avances.

La doctrina de la guerra preventiva vino de la mano de EE.UU. tras los atentados del 11 de setiembre del 2001. Este país invadió ese año Afganistán e Iraq en el 2003, bajo el argumento de que un ataque terrorista hacia su territorio era inminente.

Pasaron ocho años desde la invasión a Afganistán y, lejos de dejar el país, EE.UU. se dispone a enviar más tropas. En Iraq, a seis años de su invasión, hasta ahora no se hallan las armas de destrucción masiva que el gobierno de George W. Bush dijo que había. Veinte años después de la caída del muro, solo en Eurasia han nacido 25 nuevos estados y varios países del otrora Pacto de Varsovia hoy forman parte de la OTAN.

La ruleta de Wall Street

Además de posicionar a Estados Unidos como la mayor potencia militar del planeta, la caída del Muro de Berlín fortaleció, por muchos años, la imagen de este país como símbolo del progreso económico. Hasta que llegó la crisis financiera.

Por años, Wall Street se hizo de la vista gorda ante el silencioso problema que iban engendrando sus novedosos productos financieros que generaban ganancias a raudales. Pero bastó con el colapso, a mediados del 2008, de los más grandes bancos hipotecarios para tener conciencia de la realidad: EE.UU. estaba en recesión desde el 2007 (de la cual no sale hasta la fecha). La Unión Europea también entró en recesión y las 20 mayores potencias del mundo buscan hoy imponer mayores controles al sistema financiero mundial.



Con la fuerza del miedo


Cuando Alemania se rinde ante los aliados el 8 de mayo de 1945, no solo llega a su fin el Reich de los Mil Años, que solo duró 12. También es el inicio de un mundo bipolar, del enfrentamiento este-oeste. De la Guerra Fría.

Por: Jorge Moreno Matos Periodista

En los meses y años siguientes las fricciones entre los viejos aliados se volverán cada vez más tensas. La creciente desconfianza de los aliados occidentales con la antigua Unión Soviética, tendrá como escenario principal a Alemania y su capital.

En 1948, los soviéticos manifiestan su intención de incorporar Berlín a Alemania Oriental. Los gobiernos occidentales se oponen y Berlín queda dividida en dos: una comunista y otra democrática.

Como respuesta, los soviéticos, deseosos de expulsar de una vez a los occidentales de Berlín, urden el plan de someter a sus habitantes por el hambre, lo que obligará a los primeros a abandonar la ciudad. Cierran todos los accesos que controlan y aíslan por completo a la ciudad. Los aliados responden con un puente aéreo que sostendrán durante un año, a razón de un avión cada dos minutos aterrizando en los aeropuertos berlineses para avituallar a la ciudad mártir.

Luego, el 23 de mayo de 1949, sobre la base de los sectores bajo control occidental, se funda la República Federal de Alemania (RFA), con Bonn como capital. La respuesta es la creación de la República Democrática de Alemania (RDA) el 7 de octubre de ese mismo año sobre el territorio bajo control soviético y con Berlín como capital. Al ingreso de la RFA a la OTAN, en mayo de 1955, Moscú responde con la creación del Pacto de Varsovia.

Mientras tanto, son miles los alemanes que durante esos años abandonaron la RDA hacia la libertad. Se calcula que para 1956 un millón han abandonado el paraíso socialista. Y en 1961, año de la construcción del muro, la cifra será de casi 3 millones. Una sangría de mano de obra que el comunismo no se puede permitir.

MURO DE LA VERGÜENZA

A los severos controles fronterizos y de circulación de los berlineses de un lado a otro se sumarán las alambradas de púas. El gobierno de Alemania Oriental aprieta el cerco.

En marzo de 1961, Walter Ulbricht, gobernante de la RDA, le propone a Kruschev la construcción de un muro que cruce la ciudad, pero este la rechaza. Ulbricht tiene el suficiente empacho de declarar en junio ante la prensa: “Nadie tiene la intención de erigir un muro”.

La mañana del 13 de agosto de 1961 empezará la construcción ante los atónitos berlineses que esperan que los gobiernos occidentales hagan algo. Por si las dudas, Kruschev ordena que el muro sea levantado por etapas, primero con alambrada de púas y luego con hormigón. Pero Occidente no hace nada, no reacciona.

Durante los próximos 28 años, 239 alemanes orientales perderán la vida al tratar de burlar a los 600 guardias fronterizos, las 300 torres de vigilancia y las alambradas electrificadas de los 155 kilómetros de longitud y tres metros de altura del muro.

Llamado “medida de protección antifascista” o “muro de la vergüenza”, se convirtió en el símbolo más expresivo de la Guerra Fría.

EL FIN DE LA EUROPA DE YALTA

La llegada al poder en la Unión Soviética, en marzo de 1985, de Mijaíl Gorbachov, y con él de la perestroika (reestructuración) es el principio del fin. Gorbachov sabe muy bien que la crisis económica que atraviesa el país hace imposible seguir sosteniendo la ficción de gran potencia. Las reformas que impulsa causarán la desaparición de la URSS.

A principios de 1989, los países tras la Cortina de Hierro empiezan a desentenderse de la tutela de Moscú. En Alemania las exigencias de cambios y reformas son muchas. Cada semana, desde principios de año, se suceden las manifestaciones.

En Leipzig las protestas son multitudinarias, pero el Gobierno se niega a escucharlas. Para contentarlos, Erich Honecker, jefe del Estado, es defenestrado el 18 de octubre y sustituido por Egon Krenz. Es el mismo Egon Krenz quien se apresuró a felicitar a la cúpula china por la matanza de Tiananmen y a proponer una solución “a la china” cuando empezaron las primeras manifestaciones en las ciudades alemanas. “El Ejército soviético no actuará contra la población”, le responde Moscú, preocupada como está en sus propios problemas. La RDA ya está herida de muerte.

El 2 de mayo, el Gobierno Húngaro retira la alambrada que delimita su frontera con Austria. Entonces, miles de alemanes orientales aprovechan para irse de “vacaciones” a Hungría. A pesar de las amenazas de la RDA, el 10 de setiembre Hungría abre su frontera con Austria. Durante los próximos días, 15 mil alemanes orientales cruzarán la frontera. A fin de mes, otros cuatro mil lo harán por Checoslovaquia.

El 4 de noviembre, una manifestación de medio millón de personas en el corazón de Berlín Oriental exige cambios. Y estos se dan precipitadamente, pero en el sentido que nadie previó, que nadie vio venir.

El régimen de Krenz intenta su propia perestroika y propone medidas para facilitar pasaportes y visados a Occidente. En la mañana del 9 de noviembre aprueba la libre circulación entre las dos Alemanias, medida que es anunciada, por la tarde, en una conferencia de prensa transmitida por radio y televisión. “Los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin cumplir requisitos”, anuncia el portavoz del Gobierno, Günter Schabowski.

“¿A partir de cuándo?”, preguntó un periodista italiano.

“De inmediato”, responde.

En las siguientes horas, cientos de alemanes orientales se irán congregando en los siete puntos fronterizos del muro. Los guardias, que no habían recibido órdenes al respecto, no saben qué hacer. A medida que pasa el tiempo, son ya miles los que rodean el muro. A las 11:30 de la noche, el paso es abierto por fin en el punto de Bornholmerstrasse. El muro es ahora solo un mal recuerdo.

La Europa que había surgido en Yalta ha llegado a su fin.

Ese día todos fuimos berlineses.

El día que acabó el siglo XX

La noche del 9 de noviembre, y en los días siguientes, miles de berlineses de ambos lados empezaron, con cinceles y martillo en mano, a llevarse un pedazo de historia a sus casas.

El periodista español J.M. Martí Font, que se encontraba en Berlín aquellos días, cuenta que detuvo a un alemán oriental que se dirigía al otro lado y le preguntó que haría si cerraban el muro otra vez. Y la respuesta fue: “Esto ya no vuelve a cerrarse nunca más. Esto se acabó”.

Nadie sospechó que el muro caería de manera tan estrepitosa y rápida. Un año después, las dos Alemanias se reunificaban. El presidente checo, Vaclav Havel, resumió como nadie la sensación de aquellos días en una frase: “No tuvimos tiempo ni de sorprendernos”.

Martí Font escribió que ese día acabó el siglo XX.

LA GUERRA FRÍA SE PONE CALIENTE

El 22 de octubre de 1961 fue uno de los días más tensos en la historia del Muro de Berlín. En una demostración de fuerza, tanques soviéticos se apostaron en el puesto fronterizo conocido como Checkpoint Charlie. En respuesta, tanques estadounidenses se ubicaron frente a ellos, al otro lado del muro, a menos de 80 metros de distancia y con la munición cargada. La tensión duró 17 horas.



PUNTO DE VISTA


El Muro de Berlín cayó sobre las pitonisas

Por: Farid Kahhat Internacionalista

Imagine que usted viaja en el tiempo hasta enero de 1989, y consigue reunir a los académicos más renombrados en relaciones internacionales para oír la siguiente predicción: en noviembre de este año caerá el Muro de Berlín. No contento con eso, decide añadir los siguientes presagios: la caída del muro dará inicio a un proceso que, en poco más de un año, conducirá a la reunificación de Alemania, la disolución del Pacto de Varsovia, la desaparición del comunismo en Europa y la disolución de la propia Unión Soviética. ¿Cómo cree que habrían reaccionado las eminencias allí reunidas ante tales augurios? Lo más probable es que se hubiesen negado a dignificar esa retahíla de dislates con una respuesta. Y, sin embargo, como sabemos, todo ello ocurrió sin que nadie pudiera preverlo.

La esencia presuntamente inmutable del totalitarismo comunista era precisamente el argumento al que apeló Jeane Kirkpatrick para justificar el respaldo a regímenes autoritarios durante la administración Reagan: a diferencia de aquellos, estos últimos solían tolerar vestigios de una sociedad civil autónoma, y permitían la creación de un poder económico independiente del Estado. El totalitarismo, en cambio, siguiendo la definición de Hannah Arendt, se basaba en la atomización social: los mecanismos de control del Estado se extendían de manera capilar por el conjunto de la sociedad, impidiendo a sus integrantes cualquier nivel de organización independiente. Pero los regímenes autoritarios no solo eran pasibles de una transformación evolutiva, solían ser además conservadores: presionarlos para forzar una transición democrática podría provocar convulsiones sociales que tuvieran como efecto no deseado su transformación en regímenes totalitarios. Con lo cual no solo desaparecía cualquier posibilidad de que se convirtieran algún día en democracias, sino que, además, EE.UU. perdía un aliado en la contención del comunismo. Lo único sensato era, pues, esperar a que el proceso de modernización rindiera frutos, y que esas sociedades se democratizaran a su propio ritmo.

Todo lo cual ignoraba sucesos como la revuelta húngara de 1956 o la Primavera de Praga en 1968: como descubriría en los años 90 la literatura sobre las transiciones democráticas, también bajo regímenes comunistas podían producirse fisuras en la cúpula del poder, las cuales a su vez abrían resquicios inéditos para la organización autónoma de la sociedad. De hecho, los disidentes dentro de la élite gobernante promovían ese tipo de organizaciones para buscar su apoyo frente a sus rivales políticos.

Así como nadie pudo prever a principios de 1989 el radical cambio de época que estaba a punto de iniciarse en Europa, tampoco tuvieron mayor suerte quienes quisieron prever sus consecuencias. Por ejemplo, cuando Bill Clinton era candidato a la presidencia de Estados Unidos resumió su balance personal de la historia reciente en la siguiente oración: “La Guerra Fría ha culminado, y la ganó Japón”. Ese era el caso presuntamente porque, a diferencia de Estados Unidos y la Unión Soviética, ese país no había dilapidado sus recursos en una desbocada carrera armamentista. Meses después, cual presa de una maldición gitana, Japón caía en una recesión que habría de durar toda la década del noventa, y está hoy ad portas de ser desplazado por China como la segunda economía del mundo.

(*) CATEDRÁTICO DE LA PUCP


 
MESA REDONDA SOBRE LA CAÍDA DE LA CORTINA DE HIERRO


"Fue el día de la libertad en la cara"

La caída del Muro de Berlín marcó el fin de una etapa (del mundo bipolar y la vía comunista) y el inicio de otra (de hegemonía de la globalización y la democracia liberal). Generó impresionantes cambios políticos, sociales y económicos. ¿Cuáles fueron sus causas y consecuencias? ¿Quiénes sus capitales protagonistas? El Comercio organizó una mesa redonda para reflexionar sobre estos temas con los embajadores de EE.UU., Michael McKinley; de Rusia, Mijaíl Troyansky; de Polonia, Przemyslaw Marzec; de Alemania, Christoph Müller; el nuncio apostólico del Perú, Bruno Musaró; y los internacionalistas Fabián Novak y Farid Kahhat.

¿Por qué fue tan importante en la historia universal?

Después de la Segunda Guerra Mundial, es la fecha más significativa de cambio de una era histórica en el siglo XX.

“El 9 de noviembre marcó un cambio fundamental en un mundo que ya se estaba globalizando, en cuestiones de ideología, en cómo tratar el tema de las armas nucleares, las alianzas militares, económicas, políticas”, expresó el embajador de EE.UU., Michael McKinley, al enfatizar la relevancia universal de este hecho al inicio de la mesa redonda.

Mijaíl Troyansky, embajador de Rusia, estuvo de acuerdo con su par estadounidense, su ex rival de la Guerra Fría: “Marcó la caída de las dictaduras, del sistema unipartidario, de la falta de la libertad… Como dijo nuestro presidente Putin: el pueblo alemán era rehén de la lucha entre dos superpotencias, de la Guerra Fría entre dos mundos opuestos. Gracias a Dios ese tiempo ya pasó”.

Fue un suceso tan vital que aún seguimos viviendo las transformaciones positivas —y en algunos casos, negativas— del derribamiento de la Cortina de Hierro.

OTRO ORDEN MUNDIAL

Fabián Novak, director del Instituto de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), destacó su principal consecuencia en la historia universal: “Provocó la caída del comunismo, con su recorte de libertades ciudadanas y la transgresión de derechos fundamentales”. También ocasionó el surgimiento de un nuevo orden internacional con EE.UU. “como único líder político y militar”; y motivó no solo la reunificación alemana —y su posterior evolución como la principal potencia del Viejo Continente— sino la misma unificación de Europa.

El internacionalista Farid Ka-hhat, catedrático de la PUCP, señaló que fue una lección de humildad para quienes creían haber descubierto el devenir de la historia (los marxistas y los liberales “que tampoco lo hicieron ahora con la crisis económica”). “La caída del muro fue una gran anomalía, nadie podría prever que sucediera y que causaría en menos de año y medio la desaparición del pacto de Varsovia y la propia URSS”. Y hasta desapareció el comunismo en países que no eran parte del eje de Moscú: Yugoslavia, Albania, Rumanía: “Hubo un efecto de contagio”.

¿Cuáles fueron las causas decisivas que la originaron?

“No fue una casualidad. Fue parte de un proceso”, enuncia el embajador de Polonia, Przemyslaw Marzec. Antes hubo intentos de oponerse a la dictadura hegemónica soviética, como en 1958 en Hungría, en 1968 en Checoslovaquia, “pero la única sublevación pacífica que sí se pudo dar fue en Polonia En 1979 recordamos que Juan Pablo II dijo en la plaza de Varsovia: “No teman” Se dieron las famosas huelgas de Lech Walesa. La caída era inevitable, el sistema no podía soportarlo. Así, 1989 fue el año de los pueblos, recuerden que antes del 9 de noviembre, nosotros el 4 de junio ya teníamos elecciones semidemocráticas”.

El nuncio apostólico Bruno Musaró enfatizó la importancia del pontificado de Juan Pablo II, desde su elección en 1978, en la caída del bloque del este. Sus discursos y sus viajes en 1979 y 1983 a Polonia fueron determinantes “en el nacimiento de Solidaridad, un sindicato de trabajadores inspirados en una ética, en la religión católica Juan Pablo II sabía que el comunismo se desmoronaría, pero no esperaba que fuera tan rápido”.

EL PAPEL DE GORBACHOV

El embajador de Alemania, Christoph Müller, también remarcó que “no fue un hecho aislado, sino parte de una aventura más grande: la culminación del proceso de Solidaridad en Polonia y de la perestroika y el glasnot de Gorbachov”. Esta aventura fue parte de un drama mundial que se vivió al final con alegría, según Müller. El embajador de EE.UU. subraya a Mijaíl Gorbachov: “Sin un cambio de liderazgo en la URSS, era impensable un cambio así”.

El nuncio Bruno Musaró rememoró entonces que el 1 de diciembre de 1989 se dio el encuentro entre Gorbachov y el Papa en el Vaticano.

¿Qué consecuencias vivimos y hacia dónde va el mundo ahora?

El estadounidense Michael McKinley recordó que el cambio fue en todo el orbe: “También en América Latina. Por ejemplo, se produjo el retiro de tropas cubanas de África y en Asia sucedió el cambio [liberal] en sus economías Los cambios económicos en los años 80 ayudaron a cambios políticos y ya no existe debate entre sistemas, sino por el balance entre el Estado y el sector privado en cómo se beneficia al mayor número de la población, con énfasis en la democracia”.

Para el alemán Christoph Müller, la caída del muro demostró que “un país no se puede gobernar contra la voluntad de los pueblos, que los derechos humanos son parte de la condición humana, que la libertad no se puede oprimir a largo plazo, aunque por sí sola no garantiza estabilidad, sino requiere responsabilidad, instituciones. Y además mostró el fracaso del modelo económico del socialismo estatal para asumir una economía social de mercado que produce mejores resultados”.

EFECTOS NEGATIVOS

El polaco Przemyslaw Marzec reflexionó: “Cuando terminó la Guerra Fría, el mundo se hizo mucho mejor, pero aparecieron nuevos desafíos: quedó más unipolar y aparecieron fenómenos como estados fallidos y, sobre todo, el conflicto de los Balcanes: ¿Quién podría pensar que podríamos tener una guerra de las dimensiones graves en el corazón de Europa?”.

El ruso Mijaíl Troyansky muestra también una visión crítica, pues la caída del muro tuvo impactos penosos: “Se produjo el desmoronamiento de mi país, la pérdida de independencia en política exterior y la ruina de la política interior. Vino el capitalismo y pensaban que era el horno de la abundancia, que todo iba a caer desde el cielo. Pero llegó la desesperanza, bajo una dirección inepta y anárquica por una década. Mi país sufrió una reducción del 17% de territorio, y tenemos un enorme arsenal nuclear, el 95% junto con EE.UU., lo que es un asunto difícil. Pero las correcciones comenzaron con una nueva dirección, Putin y Medvedev. El país necesitaba a los jóvenes y enérgicos. Y si antes estábamos arrodillados, nos levantamos”.

PELIGRO DEL NACIONALISMO

El analista Farid Kahhat no ve la conveniencia de volver a un mundo multipolar, como se vivió en la primera mitad del siglo XX, la época de las colonizaciones y la Primera y Segunda Guerra Mundial. “La alternativa no es la multipolaridad, sino el multilateralismo, que el derecho internacional restrinja el accionar de los estados, y no prevalezca el más fuerte sino quien tenga la razón”. La otra vía es la peligrosa que propone el nacionalismo étnico y cultural, otro fenómeno desagradable tras la caída del muro.

Para el analista Fabián Novak, luego de que EE.UU. se convirtió en el único líder mundial político-militar, “la gran pregunta es: ¿cómo ejerce ese poder: con respeto al derecho internacional o con unilateralismo?”. Novak recuerda la política de defensa preventiva de George W. Bush, que no era admitida por el derecho internacional. También sostiene que las políticas internacionales de dicho país se ubicaron sobre un péndulo con Bush padre, Bill Clinton y Bush hijo. “Pero ahora Obama da esperanzas”.

Sobre Alemania: “La reunificación fue un proceso complicado y costoso, era un país de 60 millones de personas que recibe a 17 millones. Aún están presentes los problemas del empleo y la equidad entre este y oeste. Pero Alemania se ha levantado de las peores calamidades”.

Ni África se libró de las consecuencias: “Hasta 1989, gracias a las dos potencias, se mantenía un cierto orden y estabilidad, aunque de gobiernos de partido único. Luego de la caída de la URSS, EE.UU. pierde interés, y se desatan crisis en Ruanda, Sudán, Congo, Costa de Marfil”. Y en el ámbito de los organismos internacionales se da “un mayor protagonismo de la ONU, tiene más intervenciones, en más de 25 países con operaciones de paz”.

Novak estima que el mundo podría volverse hasta tripolar: “Está China, se calcula que en dos años será la segunda economía del mundo, desplazando a Japón. Y se habla de India y hasta de “Chindia”. Asia va a reemplazar a Europa como punto de gravedad del poder. Y se consolidarán los poderes regionales: Brasil, Alemania, Sudáfrica”.

Un diálogo sustancioso de ideas

La mesa redonda sobre el aniversario 20 de la caída del Muro de Berlín se llevó a cabo el martes 3 de noviembre en las instalaciones del diario El Comercio. Participaron los embajadores de Estados Unidos, Michael McKinley; de Rusia, Mijaíl Troyansky; de Polonia, Przemyslaw Marzec; de Alemania, Christoph Müller; el nuncio apostólico del Perú, Bruno Musaró; así como los analistas internacionales Fabián Novak y Farid Kahhat.

La mesa fue moderada por el director de este Diario, Francisco Miró Quesada Rada; el editor central de Política, Juan Paredes Castro; y el editor de la sección Mundo, Carlos Novoa. Participaron también los periodistas de la sección Mundo: Miguel Ángel Cárdenas, Jorge Moreno y Roger Zuzunaga.

A 10 años del milagro que salvó a Elián

jueves 26 de noviembre de 2009

10 años después

Las huellas que Elián dejó en Miami
El Nuevo Herald
26 de noviembre de 2009



•10 años después: la tragedia de Elián González
Por LUISA YANEZ
lyanez@MiamiHerald.com

Delfín González camina por el modesto museo que tiene desde hace años en su casa de La Pequeña Habana y no puede evitar la nostalgia al mirar las fotografías, juguetes y ropas de su famoso sobrino, Elián.

Diez años atrás, el Día de Acción de Gracias, el pequeño refugiado cubano fue encontrado a la deriva en una cámara de automóvil por dos pescadores cerca de Fort Lauderdale.

González, de 77 años, ha convertido en su misión conservar las huellas políticas y emotivas que Elián González dejó en Miami. Y el jueves conmemorará el décimo aniversario con una modesta ceremonia en Casa Elián, en 2319 NW 2 St., de 10 a.m. al mediodía.

Se traerá a la casa una estatua de la Virgen de Fátima, la misma a la que Elián aparece besando en una foto. Se invita a los que quisieron al niño o lucharon por mantenerlo en Estados Unidos.

"Tantos años después, la gente me sigue parando en la calle y preguntándome sobre Elián. Yo siempre les digo: ‘Regresará en cualquier momento' '', dijo González, considerado el tío preferido de Elián.

"Vamos a rezar por él, eso es lo único que podemos hacer''.

Hace una década, dijo González, nadie tenía idea que Elián, a pocos días de cumplir 6 años, se volvería famoso en todo el mundo gracias a una batalla jurídica entre Estados Unidos y Cuba por su custodia.

Al principio todo pareció sencillo. La madre de Elián había muerto en alta mar cuando la embarcación en que viajaba se hundió. Los familiares del niño en Miami dijeron que el padre, un camarero que había vuelto a casarse y vivía en Cuba, les dijo que estaba contento de que su hijo estuviera a salvo.

Luego Fidel Castro intervino y el padre de Elián se apresuró a exigir que le devolvieran al ni niño.

Entonces estalló una extraordinaria batalla por su custodia, mientras autoridades federales trataron de presentar el caso inicialmente como un tema del tribunal de familia.


La lucha por Elián acabó causando una gran desavenencia entre los que querían que lo devolvieran a su padre en Cuba y la mayoría de los exiliados, que tenían la esperanza de que pudiera escapar al adoctrinamiento comunista. El caso se convirtió un momento decisivo en la política del exilio.

La estancia de Elián en Estados Unidos terminó abruptamente cinco meses un Domingo de Resurrección con la redada de la casa por parte de agentes federales. El niño fue devuelto a la isla.

Todo lo que ocurrió todavía afecta a González. "Era un niño especial'', dijo González, de pie en medio del pintoresco museo.

Otros familiares han dejado atrás lo sucedido.

González dijo que Marisleysis, su sobrina, que se convirtió en la madre sustituta del niño durante la controversia, ahora es peluquera, está casada y el año pasado tuvo una niña. La bebé cumple un año el 7 de diciembre, un día después que Elián cumpla 16.

"A ella no le gusta hablar de esa época, le trae recuerdos muy tristes'', dijo González de su sobrina.

El padre de Marisleysis, Lázaro, sigue trabajando de pintor de brocha gorda en el gobierno condal Todos se mudaron del barrio.

González sigue viviendo en la misma casa y ha dejado intactas las pertenencias de Elián: la cama en forma de auto de carreras, la ropas que vestía a los 6 años y sus muñecos de los Power Rangers.

Junto a la puerta del museo, un álbum de recuerdos muestra que han venido a visitarlo curiosos de lugares tan lejanos como Oklahoma, Canadá y España.

"Sentimos mucho que hayas tenido a regresar a Cuba'', escribió una persona.

González nunca ha cobrado a los que pasan cuando él está en casa y le piden entrar y cuenta historias de Elián a todo el que se lo pida.

Recuerda que el niño era un pillo. "Provocaba a la prensa a propósito'', dijo González. ‘‘Cuando todos estaban acampados fuera de la casa, a veces me decía: ‘¡Vamos a salir y a provocarlos!' '', sabiendo que saltarían y comenzarían a tomarle fotos, afirmó.

‘El era el niño más fotografiado del mundo'', dijo.

También recordó los momentos más tristes de Elián.

"Se acordaba de cómo había muerto su mamá. Dijo que el bote se había hundido y que su mamá y el novio de ella lo pusieron dentro de la cámara y luego se agarraron de ella'', dijo González.

"Se acordaba cómo su mamá se hundió y su novio se zambulló a buscarla. Dijo que se puso a esperar que salieran del agua, pero nunca salieron. Dijo que había tiburones saltando alrededor. Nosotros creemos que eran delfines''.

Delfín dijo que sus familiares le han dicho que Elián es feliz, pero sacude la cabeza pensando en lo que podría haber pasado.

"Está viviendo en Cuba; ¿qué les puedo decir? Ojalá las cosas hubieran sido distintas''.

Más sobre el tema:
Naugragio en tierra firme - Gabriel García Márquez
 

Berlín año 20

martes 24 de noviembre de 2009

RECUERDOS DE UNA NOCHE DE NOVIEMBRE
22 de noviembre de 2009

El Comercio

Por: Felipe González *



Pudimos ver en directo cómo el caballo de la historia galopaba desbocado, sin jinete. Miles de ciudadanos, armados con picos, palas, martillos o con las manos de su rabia contenida, de su desesperación ante un horizonte cerrado y represivo, derribaban el muro. Era el más simbólico, entre tantos habidos y por haber, el lugar de peregrinación de líderes occidentales, como John F. Kennedy, cuando W. Brandt era alcalde de la parte occidental de aquel Berlín fracturado. Sentí la emoción del momento y la sorpresa, como todos incluidos los que afirman que lo habían previsto.

Antes de cerrar la noche llamé a Kohl y a Brandt, los dos amigos más representativos para mí de aquella Alemania que había llegado a conocer a través de ellos. Tenía muchos más amigos, casi todos de la generación que había vivido la experiencia de la guerra y la posterior división de Alemania, el prototipo de la separación del mundo en dos bloques ideológicos antagónicos. Los dos políticos, el canciller y el ex canciller, el democristiano y el socialdemócrata, habían pesado especialmente en mi trayectoria como político y como gobernante.

No sabía bien qué decirles, más allá de expresarles solidaridad y mostrarles mi convicción sobre el carácter irreversible del acontecimiento que estábamos viviendo para la unificación de Alemania y para el resto de Europa y el mundo. Aunque no sea frecuente en la tarea política, he tenido la suerte de traspasar esa frontera para compartir relaciones de amistad con los dirigentes alemanes. Brandt murió pocos años después y asistí a su funeral en el Reichstag, edificio histórico de la parte oriental de Berlín. Tuve el doloroso honor de hablar en nombre de sus muchos amigos de todo el mundo para despedirlo. Fueron cinco minutos, sin referencias políticas, ni siquiera a aquella noche de noviembre que cambió la historia para todos, alemanes, europeos y ciudadanos del mundo. Hablé más desde el corazón que desde la razón, era el amigo que se había ido. Me recordaban que era la primera vez que tomaba la palabra un extranjero en esa tribuna, recuperada para la representación democrática y con tanto poder simbólico.

Helmut Kohl siguió siendo canciller casi una década más. Condujo la unificación con arrojo, asumiendo riesgos en los que había mucha más determinación que cálculo. A lo largo de los años repetía una frase que muchos conocen cuando se refería a mí: “Puedo contar con los dedos de una mano —¡y me sobran dedos!— cuántos dirigentes me llamaron esa noche para ponerse a nuestro lado”. Nunca dejó claro el número de los dedos que le sobraban en aquella mano con la que evocaba la noche de la caída del muro.

Él y yo lo sabemos, pero a pesar del tiempo transcurrido sigue quedando en el aire el misterio. La galopada del caballo desbocado y sin control era peligrosa para todos. Por eso apoyé y admiré la decisión de los dirigentes que, como Kohl o Brandt, decidieron que había que cabalgarlo y conducirlo, más allá de las desconfianzas y resistencias de muchos de los socios europeos e internacionales y de no pocos de los representantes políticos de la República Federal.

Como el pasado es con frecuencia tan imprevisible como el futuro, hoy, 20 años después, nadie se apunta a la lista de los que estuvieron en contra de la unificación…, ¡pero lo estuvieron! Y a la mano de Kohl le siguen sobrando dedos. Ahora, como entonces, estas palabras son de solidaridad y respeto con el hombre que quería una Alemania europea, no una Europa alemana.

[*] Ex presidente del Gobierno Español
Felipe González, político español. Fue secretario general del PSOE, cargo que conservó hasta 1997.
Diario “El País”, SL/ Felipe González
Prisa.com Exclusivo para el diario El Comercio en el Perú


Disjokeys que nos impregnaron de Música

lunes 2 de noviembre de 2009

Locutores del Pop & Rock Inolvidables

¿Dónde estarán nuestros héroes?

Extraido del Blog de Gerardo Manuel Disco Club
13 de junio de 2007




Toda generación tiene sus iconos e incluso algunas aún comparten los de anteriores generaciones. Estos gustos transgeneracionales se deben sobre todo a la trascendencia de esos acontecimientos. Dos o tres generaciones después de su comienzo, hemos recordado a la gente que hizo radio desde finales de los años 50’s y nos permitieron conocer la música que aún hoy permanece en la memoria.

A finales de los 50’s mis vacaciones de verano las compartía con mi familia en el hermoso balneario de La Punta, y uno de esos veranos descubrí a uno de los discjockeys pioneros en programas radiales de rock: el señor Sergio Vergara, quien en su programa difundía los más recientes éxitos de la discografía internacional. Recuerdo escuchar los éxitos de Paul Anka, Neil Sedaka, The Ventures, (a quienes él llamaba “Los Ventura").

Sergio fue también uno de los primeros en hacer un programa de rock en la televisión. Lo hizo en Canal 2 Victoria Televisión que quedaba en la avenida Tacna, donde luego fue el cine Imperio, que en realidad no era otra cosa que el auditorio principal del canal. El programa se llamaba “El show de Sergio" e iba en vivo los domingos por la tarde. El espacio era muy variado y aparte de los consagrados, tenia una sección para aficionados con el acompañamiento de dos extraordinarios músicos peruanos que luego hicieron una brillante carrera en los Estados Unidos: Miguel Reyna Farje en los teclados y Eduardo “Cocho" Arbe en la batería.

Miguel Reyna se asentó en la zona de Fort Lauderdale e incluso tuvo un local propio, mientras que “Cocho" Arbe es materia de una historia que parece de ciencia ficción por lo desconocida y grandiosa para un músico peruano. “Cocho" se fue becado a la prestigiosa Escuela de Música de Berklee en Boston (Estados Unidos), donde tuvo como profesor nada menos que al maestro Quincy Jones, que lo consideró uno de los músicos más brillantes de su generación.

Eduardo tocaba batería como nadie y en una visita a Lima tocó en la Embajada de Estados Unidos acompañando al gran Duke Ellington, quien dijo que si él (“Cocho") no era el mejor baterista de los dos mil que habían tocado con él, sí era el más talentoso de todos. Lo curioso es que “Cocho" tocaba la batería solo eventualmente ya que su instrumento principal era el violín. Recuerdo que un día llegó al canal con un bajo eléctrico fabricado por él, y sonaba mejor que los que vendían las marcas conocidas.

Entre sus logros más recientes están el haber llegado a dirigir por breve tiempo la filarmónica de New York. Volviendo al pasado, tuve el privilegio de hacer mi primera presentación en televisión acompañado por estos dos extraordinarios músicos y amigos y haber recibido de ellos los primeros consejos para un mejor desempeño. También esta es una forma de reconocer a la persona que me dio la primera oportunidad, el señor Sergio Vergara.

Otros iconos de la radio fueron el señor Enrique Llamosas con su programa “Música para la juventud" en Radio 1160, el señor Dante Capella, un caballero del micrófono en Radio Miraflores, Bartón Wilson, maestro de maestros. A comienzo de los 60’s ubicamos a la señora Diana García, la voz que conquistó la radio y también la televisión entre el público juvenil; Perico Durand en Radio Miraflores, la señora Nelly Mendivil Castro, pionera de los programas exclusivamente de rock nacional, la generación de radio El Sol donde destacaba Vlady Artieda, la misma Diana García, el señor Emilio García Lara con “La canción del mediodía"; Radio América tenía su estrella en don Jorge Peláez Rioja con su “Cajita de Música".

Vayan estas líneas de reconocimiento para todos ellos, incluyendo por supuesto a don Iván Márquez, quien desde su natal Arequipa, transmitía un programa sensacional llamado “El Tornamesas", a Liliana Sugobono jefa de programación de varias radios importantes y a toda las generaciones posteriores que nos permitieron y permiten aún (en raros casos) seguir escuchando lo mejor de la música.


 
Más Datos:
 
Don Sergio Vergara, en 1976-1977, fue uno de los coanimadores de un programa llamado "La Música en el Aire", que iba por Panamericana TV, los martes, a las siete. Fue el señor Vergara quien, al inicio de uno de sus programas, anunció a su teleaudiencia que Elvis Presley había muerto (como lo recordó, una hora más tarde, Diana García, desde su espacio en "Radio Miraflores", aquella noche de invierno de 1977). En "La Música en el Aire" (que era co-animado por Ray Dante, el desaparecido Jimmy Araujo, y Wilder Orbegozo), se propalaron algunos "novedosos" videos -para la televisión peruana de ese año- como los de Peter Frampton y el jamaiquino Jesse Green. Don Sergio siempre se despedía diciendo "Visiten Barranco!!!"


"Música para la Juventud" y "La Hora del Recuerdo" fueron antológicos programas de la radio peruana de formato pop-rock de su tiempo, que se iniciaron en "1160", para pasar después a "Radio Miraflores". Don Enrique Llamozas tenía un estilo muy formal: daba la hora, anunciaba al artista y el título de la canción, y soltaba la música.

Don Iván Márquez fue narrador de noticias en "El Panamericano" junto con Angel Tachino y Mannie Rey y "24 Horas", posteriormente locutor en "off" de "Panamericana Televisión" y, en la radio, lo recuerdo por dos programas, uno de los cuales aún existe y es "Eva y Yo" que ahora se transmite por radio Felicidad..

El otro programa de don Iván Márquez era "El Tornamesa", que iba en las tardes, en los setenta, por radio "Panamericana", cuando era una radio juvenil pop-rock e iba por los 960 AM . En ese tiempo ya "Panamericana" tenía una señal en FM, pero era dedicada casi exclusivamente a música instrumental, sin locutores, con la voz de don Pepe Ludmir grabada -de cuando en cuando- recordándonos que escuchar esa estación era "el mejor ejercicio para sus oídos".

En "El Tornamesa" sonó primero (o yo escuché primero ahí) al arreglista estadounidense Meco y su versión "hustle" de "Star Wars", inolvidable película de Lucas. Ahí también, el 76, escuché a Walter Murphy y la Banda de la Gran Manzana, con el arreglo que tituló "Un Quinto de Beethoven".

Ivan Márquez decía: "El Tornaaamesaa, eso y nada más, Pariente, puraaa discomaníiaaa!!!", y tras la introducción, ahí sonaba la canción que querías.

El Perú indudablemente tuvo a sus propios Alan Freed, Porky Chadwick y Wolfman Jack, esos grandes discjokeys americanos que lanzaban éxitos. Esas voces que traían las primicias, los recuerdos, "las canciones de tu vida". Ojalá sigamos recordando, no sólo a los artistas, a su discografías, sino también a todos aquellos que con sus voces y anuncios nos permitieron conocerla.

Siempre los más recordados de esa época son los de radio Panamericana. Estaban Lucho Arguelles de "Fresas con Crema" y "La Hora del Sunset", trabajaba en la seccion ventas de Canal 5; Susana A. (Susana Alcantara) quien presentaba el ranking semanal, todos los domingos por la mañana. Todo el mundo estaba pendiente del ranking de panamericana para comentarlo el lunes.

Tambien nos acompañaron con su voz, Sammy Sadovnik, ahora relator deportivo en la cadena latina de SPN y Javier Lishner que tenian un programa por la manhana. Comentaban noticiasde 7 a 9 am para poner un especial de una hora del artista elegido luego de recibir 20 llamadas telefonicas. Ambos después se fueron a Radio Miraflores.Javier Lishner terminó radicado en el Estado de California en EE.UU.

En la competencia, en1160, estaba Reynaldo Aragon Jr. con una voz engoladamente única y un timbre espectacular.

Radio Panamericana presentaba anualmente el certamen "La Más Más del año" y "La Más Más del Verano".

Añoranzas de una Radio que no volverá
La radio en los años 60 se caracterizó por su calidez en la conducción de los programas musicales. El productor se esforzaba por transmitir la mejor selección musical sazonándola con información y entrevistas a los artistas de la época; creo que fue, uno de los pocos periodos donde el artista peruano fue reconocido en su propio país, aunque claro, no económicamente, como merecían. Debemos recordar a los disjockeys que marcaron época en Radio Continente, como Pepe Barreto y su "Show de los Beatles", a Fredy Morales, al "Oso" Gambarini, Gustavo Davila,  "el Señor del microfono" Victor Torres, y  tantos otros.

Las emisoras que hoy difunden la llamada "música del recuerdo", deberían empaparse y aprender lo que fue la radio de ese tiempo y convocar a los conductores de entonces para que presenten con conocimiento y vitalidad, en su propio contexto, la música entrañable de aquel tiempo para que asi los "recuerdos musicales" dejen de parecer momias o epitafios de una generación de artistas, músicos y locutores radiales.

No olvidemos a los DJ de Radio Atalaya: el flaco Freddy Morales (ahora en USA), el gordo Galliani, Brani Zavala, primo Bruce, Rolly Cadillo y otros. Siempre tenian lo ultimo de Billboard. A muchos despertaba con su música para ir al colegio. Tiempos aquellos.

Los históricos

DANTE CAPELLA

Dante Capella fue una de las grandes voces de la radiotelefonía local, a quien se recuerda por sus programas en "Radio Miraflores", en donde condujo, por años, "Los Surcos del Éxito" y otro programa más. Él hizo también locución comercial en el Perú y estuvo ligado a la industria del disco. Lo último que se le escuchó fue un programa llamado "Los Viejos buenos tiempos" en las tardes del verano de 1990, por la desaparecida "Stereo Lima Cien", con canciones de la edad dorada del rock and roll.

CANAL 2

Existe muy poca información sobre el Canal 2 Victoria Televisión que menciona Gerardo Manuel, salvo que por el Hipódromo de Monterrico la señal era bastante débil. Al parecer  Juan Velarde era uno de los presentadores de esa estación, perteneciente al circuito radiofónico Cavero Dubois (que encabezó "Radio Victoria"). Un buen día, a fines de los 60, todas esas señales de TV que empezaban a surgir, se esfumaron para siempre del aire (el 13, el 9, el 2, el 11) y entramos a la penumbra de una dictadura que nos obligó a distraernos con sólo dos canales parametrados en el aire (el Cuatro y el Cinco, confiscados por Velasco).

PERICO DURAND

Perico Durand era la voz de "Radio Miraflores" en las madrugadas de los setenta, cuando, al dar las doce de la noche, se producía "el cambio de transmisor" en "RM" (sonaba la señal más bajito) y este locutor presentaba sus canciones.
NELLY MENDIVIL

Nelly Mendivil era una de las tres voces femeninas de "Radio Miraflores" en los setenta (las otras dos eran Liliana Sugobono y Diana García de Palacios). Doña Nelly presentaba música peruana a la hora del almuerzo (una ordenanza militar  imponía por esos tiempos la programación de artistas del acervo musical nacional en todas las radios). Nunca se le escuchó presentando pop o rock. Ella era tía del afamado charanguista peruano Julio Mendívil, actualmente radicado en Alemania y del periodista Jorge Mendivil, asesinado en Uchuraccay.

RADIO CONTINENTE

Sólo se sabe que  fue una radio vinculada al quehacer político (don Armando Villanueva del Campo, luego del golpe militar de Velasco, llamó a la ciudadanía a insurgir contra los usurpadores, usando los micrófonos de esa radio). Pepe Barreto fue locutor de Continente (antes fue locutor estrella en "Atalaya", en los 70, y hoy es líder en la radio latina en Los Angeles, Estados Unidos).

LA MAS MAS

Un pasatiempo de "Radio Panamericana" cuando su programación era pop y rock, eligiendo así las mejores 30 canciones del verano y del año. Desde 1978 hicieron que la elección fuera un espectáculo de masas, en algún lugar de amplia concurrencia. En la primera presentación de esa elección, realizada en el cine "El Pacífico" de Miraflores, no todas las 30 canciones tuvieron videos (era una rareza en esos años, las importaciones estaban prohibidas). Cuando eligieron a la del 79, felizmente todas las canciones  fueron acompañadas de videoclips.

LA FM

La música que se transmitía por la exclusiva frecuencia modulada y en stereo era nstrumental casi toda. Las primeras vanguardistas fueron "Stereo Lima 100", "Panamericana FM", "Del Pacífico" (evangelista), "América", y "Unión".

Un día la voz de Pedro Silva (quien reemplazó a Gerardo en "Disco Club" en el canal 7, cuando él se fue al "9") apareció en el 98.1FM del dial diciendo: "Centra tu atención! Ya estámos en Frecuencia Modulada". Era el 78, los Bee Gees, Travolta y Olivia estaban imbatiblemente de moda. Sonaba la señal fresquita y no habían comerciales (estaban en prueba). Luego de meses se identificó: era "1160" que el 78 plantó su bandera en FM. Le había antecedido "Radio Miraflores", con programas de Gerardo Manuel, Hugo Salazar y Jorge Henderson Palacios(quien no hacía aún TV ni presentaba canciones en castellano).

Cuando empezaban las clases colegiales, un marzo de 1979, apareció "Doblenueve", con programación poco definida (iba desde Ray Parker Jr. & Ray-Dio, Kenny Loggings, hasta Yes), para después perfilarse y difundir rock del bueno. Era de antología sus propagandas hechas por ellos mismos, así como su programa dominical "Basta de Jazz" de un corte nunca antes oido.

En "Doblenueve" comenzó a sonar todo primero, lo comercial (incluido "What a Fool Believes" y "Honesty" de los Doobie Brothers. y Billy Joel, respectivamente) y lo más elaborado. También ahí sonaron primero Miguel Ríos y los argentinos precursores del rock en español que marcara tanto a la juventud en los 80.

Hasta que llegó la salsa: vía "RM" con Delgado Aparicio (que después se llevó el show a "América"). Y toda la explosión que vino luego, y que perdura hasta hoy con altibajos.

"ROCK CLÁSICO"

En el 87, apareció un programa en "Stereo Lima Cien" que conducía Henry Parkenberg (de memorables programas en otras radios limeñas) y Lolita Ronalds (la actriz bonita de voz característica). Se llamó "Rock Clásico", y tenías ahí lo que ya era para el recuerdo suave, o para arrullos con tu pareja, lo que Gerardo describiría como "rock acústico" o "rock melódico". Desde George Harrison y "Someplace Else", hasta a Roberta Flack, matándote lentamente con sus canciones.

¿Dònde estará Lolita Ronald?

Se le extraña al "Cabezón"

Hugo Salazar y su espacio "Nostálgia" vía Doble Nueve se transmitía las mañanas de los fines de semana a fines de los 80s y comienzos de los 90s.Luego Hugo  tuvo unos estupendos programas en "Radio Miraflores".

Desde su anual "La Premiación" (co-animada con Johnny López), un "ranking" anual, no basado en la popularidad, sino en la apreciación cualitativa de los trabajos de los músicos del año, pasando por "La Música está Aquí" (las tardes de semana en Miraflores FM) y, los domingos, "Beatlemanía" (el mejor programa sobre el grupo de Liverpool jamás hecho en el Perú) y, "La Caverna Subterránea" (un documentado repaso a artistas, grupos y discos).

 En "Doblenueve", el programa "La Música está Aquí" con temas del ayer, tenía como cortina musical a The Shadows, con un precioso instrumental con un solo de batería magnífico). Hugo Salazar ha sido -y es- uno de los mejores discjokeys y su presencia en la radio peruana es largamente extrañada por quienes gustan de la buena música

Un gran discjockey cuyo programa se transmitía por radio Continental es el recordado Pepe Jarufe y "El Tocadiscos" quien con su frase: "la música es la expresión de lo que se quiere y se siente", comenzaba todos los días incluidos domingos a la 1.00 pm.el programa juvenil más sintonizado y esperado por sus "primicias". Eran famosos sus rankings semanales, mensuales y el de fín de año, con las mejores cincuenta canciones.

Las Radios de hoy y la música estereotipada

De un tiempo a esta parte la radio como medio de entretenimiento e informaciòn a travez de la mùsica, ha ingresado a una voragine incesante de emisiòn sin recepciòn; es decir que los llamados "disjokeis" de estos tiempos, lo que nos ofrecen es solamente una càlida voz, entretrenida a veces, pero sin conocimiento de lo que emiten. Los psicòlogos llaman a esto: MUSICA ESTEREOTIPADA.


Los programas o las estaciones de la mal llamada "Mùsica del recuerdo" o que irradian"Rock clàsico", son solamente el desordenado lanzamiento de música como si de MP3s del monton se tratara...es decir canciones y temas de enorme calidad, pero sin la presentacion, la investigaciòn y el cuidado que debe tener un tema musical. Por ello resulta desalentador escuchar un tema de los Yardbirds o Supertramp por ejemplo, sin que el "disjokey", se preocupe por el màs minimo detalle del grupo en menciòn.

Lo mismo pasa con la Tv. Existe un arsenal de canales vía cable, sin embargo, andamos con el control remoto cambiando y cambiando estereotipadamente, sin ya importarnos en que canal estamos o que film vemos. Lo de la radio es similar.Imagìnense ingresar al Convento de San Francisco, pagando una entrada por nuestro ingreso, pero no hay un guìa. Sería una cosa ilógica ¿verdad ?. En suma,escuchamos o apreciarìamos la belleza musical, pero no nos empapamos de nada de información ni la cultura que subyace detrás de cada producción musical. Eso es lo que pasa con las estaciones de ahora, con honrrosas excepciones, por supuesto.

Las estaciones y la muerte de John Lennon
 
En  la mañana del 9 de diciembre de 1980, el noticiero "El Momento" de Radio Miraflores (que era muy escuchado en la ciudad de Lima), no empezó con las voces de don Pedro Roncallo Matos, Enrique Llamozas Espinoza y Rómulo Florez Campaña, sino con las campanitas y los primeros acordes de "(Just Like) Starting Over", el primer sencillo del albúm retorno de John Lennon a la música, tras cinco años de ausencia.
 
El disco ("Double Fantasy"), que ya estaba en algunas radios limeñas, sirvió de cortina musical para un anuncio que muchos nunca hubieramos querido escuchar: John Lennon, la noche anterior, había sido asesinado por un desquiciado enfrente del condominio donde vivía, en Manhattan, Nueva York.


A partir de esa triste mañana, las estaciones de radio pop de Lima comenzaron a propalar, en casi todos sus espacios, música de recuerdo de Lennon solista y junto a la más popular banda de rock de todos los tiempos: Los Beatles.

Justamente Lennon y Los Beatles fueron dados a conocer en nuetro medio, a toda una generación, por Pedro Roncallo Mattos y su espacio de Los Beatles, los domingos por Miraflores, y por Pepe Barreto que hacía "Beatlemanía: el Show de Los Beatles", por "Radio Atalaya", los sábados por la noche.

Ese 9 de diciembre, Walter Gonzáles, extrañado locutor de "Disco Show" (Panamericana AM) y "Buenos Días, Día" (Panamericana FM), propaló a lo largo de sus espacios, los discos de Los Beatles, casi sin hablar, sólo leyendo de cuando en cuando cables de agencias internacionales sobre la desaparicíon del líder de los "Fab Four".

Jorge Cox, veterano DJ que tenía, en "Inka Radio", el clásico "Juke Box International", dedicó todo su programa a Los Beatles y a Lennon, con llamadas de llorosos admiradores del cuarteto de Liverpool. Cox -confeso admirador de Elvis Presley, de Jerry Lee Lewis, de Carl Perkins, de Roy Orbison- condujo un programa para la antología de la radio, que ojalá algún día se reviva aunque con un esquema más moderno.

En la tarde, tanto "Radio Miraflores" y "Radio Panamericana", en FM, propalaron sólo música de los de Liverpool, siendo dedicado "Los Especiales", de las 5 de la tarde, a Lennon y a la más famosa banda de rock.

La muerte de Lennon significó un renacer de la difusión de los Beatles en Lima, gracias al talento, formación, profesionalismo y buen gusto de todos estos héroes de la radio y la TV, entre los cuales estuvo Gerardo Manuel (sus memorables especiales de Los Beatles, por "Disco Club"). Y fue el pie de entrada para el surgimiento de nuevos programas sobre este viejo grupo.Citemos algunos programas:

Los viernes por la noche, por "Atalaya", desde enero del 81; "Beatle Show" de Coco Valderrama, por la desaparecida "Radio El Sol"; el inolvidable "Beatlemania", los domingos a la siete, por "Miraflores" FM, con Hugo Salazar, y otros más de menos trascendencia pero igual de cálidos.

El programa de Hugo Salazar, a juzgar de muchos de la época, fue de lo mejor que se ha hecho en radio, no sólo sobre Los Beatles, sino sobre el rock en general. Y fue el punto de partida para que la nueva gente (de ese tiempo) conocieran a un grupo básico, cuya época, por diferencia generacional, no tuvieron la suerte de vivir en su momento.

Cortazar terrenal

sábado 31 de octubre de 2009

martes, junio 26, 2007


MELODÍA Y AGONÍA SOBRE EL RING

Cortázar: el boxeo y el jazz,

dos pasiones de cronopios

Por Eloy Jaúregui



Entrevista por Antonio Trilla. Madrid en 1983

Lo encontré de casualidad. Él esperaba a unos amigos sentado tranquilamente en un café, mientras leía el periódico. Sabía de su rechazo a las entrevistas pero me acerqué igual, porque también sabía que el gran cronopio que era, guardaba cuotas parejas de humor, generosidad y "buena leche", como decimos en mi tierra. Y que, como buen gato de jazz, amaba la improvisación. Alcancé a explicarle, algo cortado, que había estado buscándole porque quería hablar con él sobre boxeo y jazz, dos de sus grandes pasiones, cuando dispusiera de quince minutos.

- Ahora mismo -me sorprendió.- ¿Querés un café?

Y ahí estaba, sentado frente al escritor con el que había compartido días, noches y madrugadas, como lector frenético de sus cuentos y novelas; con el hombre al que admiraba por su compromiso con las luchas sociales de América latina, por su valiente respuesta a las dictaduras militares en ese continente, por su amor a la "dulce Nicaragua".

- En España, como tú sabes, el boxeo tiene un marcado rechazo en los ámbitos intelectuales -algo que no comparto desde luego, como buen aficionado al boxeo que soy- salvo quizás algunas importantes excepciones como los directores de cine José Luis Garci o Gonzalo Suarez.

¿Por qué y cómo te interesaste en el boxeo?

- El por qué nunca me lo pregunté... A mí el boxeo me interesó desde muy niño. Sabes que en la Argentina, el boxeo es un deporte muy popular. Cuando yo era niño tuvimos un gran campeón de peso pesado, Luis Angel Firpo, que tuvo una carrera espectacular. Él fue a pelear a los Estados Unidos, y disputó el título mundial de peso pesado con el norteamericano Jack Dempsey, en 1923. Dempsey era un gran campeón y terminó venciendo a Firpo, pero después de que Firpo lo hubiera noqueado y de que el referee y el público ayudaran a Dempsey a levantarse. Técnicamente Firpo había ganado la pelea y Dempsey debió haber sido descalificado. Pero el combate siguió y finalmente, Dempsey le ganó a Firpo. Todo esto está contado en La vuelta al día. Yo tenía en ese momento nueve años y aquello fue como una tragedia nacional, porque en la Argentina se consideró un robo al país aquella pelea. No faltaron los que pedían romper las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Aquella pelea creo que definió mi pasión por el boxeo, porque yo quedé muy impresionado por lo de Firpo y empecé a interesarme por ese deporte que, en esos años, ocupaba mucho espacio en los periódicos. Leía todo lo que se publicaba sobre boxeo y escuchaba por radio las peleas más importantes. Desde luego, que, como vivía en una casa llena de mujeres no había nadie dispuesto a llevarme a ver una pelea.

- "Torito", el boxeador, es un personajee que conecta contigo, que te es profundamente simpático y que, incluso, pareciera que te provoca ternura...

- Sí, era justo Suárez, un boxeador desllumbrante... Cuando yo era adolescente o quizás algo más adelante, la aparición en Argentina de Justo Suárez, el "Torito de Mataderos", fue otra conmoción. Era un boxeador extraordinario... Suárez era brillante, espectacular y de una gran simpatía. Conectaba muy fácil con la gente. Y curiosamente, también terminó perdiendo al final en los Estados Unidos, como esta contado en Torito. Justo Suárez terminó de un modo trágico, abandonado por todos después de la derrota y murió tuberculoso en un hospital de provincia en Córdoba. Para mí, su muerte -que fue una verdadera tragedia del depoorte- fue también un acontecimiento importante. No me perdía una sola pelea suya. Un día, estando yo en París, en la época en que vivía todavía en la ciudad universitaria, recordé todo aquello y de golpe me senté a la máquina. En dos horas escribí el cuento, con datos muy precisos sobre sus combates, porque lo había seguido a lo largo de toda su carrera. Durante dos horas me sentí Justo Suárez y escribí como un boxeador.

- Tú has dicho muchas veces que, en esa época, eras un esteta, un hombre que vivía a espaldas de la realidad de América latina y de la historia. Cuando ibas al estadio, a ver boxeo, ¿también eras un esteta?

- Sí, yo he dicho alguna vez que iba a ver boxeo al Luna Park con un libro bajo el brazo y era así. Era el joven esteta para el que el boxeo también era un espectáculo estético. En esa época yo miraba todo con un criterio exclusivamente estético, y lo veía como un fenómeno estético.

- ¿Sigues siendo todavía un buen aficionnado al "noble deporte de los puños", como se dice en España?

- Sí, desde luego. Sigo al día todo lo qque se relaciona con el boxeo.

- ¿Qué te provoca el boxeo para que te iintereses por un deporte al que critican como violento y cruel?

- Es que yo no lo veo violento y cruel. A mí me parece un enfrentamiento muy honesto, muy noble, como decías ahora. Me interesa el enfrentamiento de dos técnicas, de dos estilos, la habilidad de vencer siendo a veces, más débil. Te diré que casi siempre estuve del lado del más débil en el boxeo y muchas veces los vi vencer y es una maravilla. Por otra parte, lo que sucede es que a mí no me interesan los deportes colectivos. Eso pareciera que va en contra de mi ideología pero creo que no es así. El fútbol, por ejemplo, me es totalmente indiferente. Sé que decir esto, en boca de un argentino, es algo grave... (se ríe), capaz de desatar muchas iras... Pero me es tan indiferente como el rugby o el beisbol. Me gustan los deportes donde se enfrentan dos individuos, como sucede en el tenis o en el boxeo. Son dos destinos que se juegan el uno contra el otro. En el fútbol son once contra once, gana o pierde un equipo. La responsabilidad individual se diluye, todo se diluye; alguien pudo haber jugado muy bien o muy mal pero nunca tiene la plena responsabilidad del triunfo o de la derrota. En el boxeo eso no es posible. Allí un hombre vence a otro. Gana porque es mejor o porque hizo mejor las cosas.



- ¿Qué boxeador te ha provocado esa emoción digamos "estética" que puede dar una especial mezcla de armonía física, técnica, fuerza...?

- Estéticamente es muy hermoso ver enfreentarse a dos grandes boxeadores. Contemplar sobre un ring, verlo moverse a Sugar Ray Robinson, por ejemplo, es una maravilla. Por eso, nunca me gustaron los boxeadores sin talento.

- Con frecuencia utilizas en la literatura elementos del jazz o del boxeo, haces comparaciones...

- Me parece interesante que me preguntes esto. En América latina hay todavía una tendencia romántica a buscar metáforas que respondan a imágenes consideradas "nobles". Yo desde muy joven sentí que debía desacralizar, quitarle a la literatura esa imagen "noble"; siempre pensé que había en la vida cotidiana elementos llenos de belleza, que era necesario incorporarlos a la literatura. Desde el comienzo hay en mis libros referencias del tipo que señalas. Un buen match de box -como decíamos antes- puede ser tan hermoso como la metáfora más "noble".

- Aparte de los que ya mencionaste, ¿qué otros boxeadores has admirado?

- Muchos, sobre todo, los de la época dee oro. Y me gustaba mucho Cassius Clay. Su descaro, sus bravuconadas, ese estilo de desafío permanente. Él decía que era "el más grande" y quizás lo haya sido. Lo que es seguro es que ha sido, sin duda, uno de los más grandes de la historia del boxeo. Y de la Argentina, admiré al "Intocable", Nicolino Locche.

- ¿No te gustaba Carlos Monzón?

- Sí, sí, me gustaba mucho. Era un boxeador cerebral, que usaba la cabeza para pelear. Y era demoledor. De una finura cruel para boxear. La pelea con el italiano Benvenuti es inolvidable. Y también el combate con Boutier, que yo vi por televisión. A propósito, ¿sabes que en los años veinte, Ho Chi Minh era cronista de boxeo en París? En una ocasión, comentando para una revista francesa, un combate entre dos boxeadores norteamericanos, uno negro y otro blanco, él escribió un extraordinario alegato contra el racismo, desde luego sin utilizar ni una sola vez esa palabra... Recordé ahora ese alegato, porque cuando vi la transmisión de la pelea Boutier-Monzón me indignaron los comentarios racistas que hacía el relator.

- Hablando de Monzón, hay otro cuento tuuyo, La noche de Mantequilla, donde también el boxeo está presente...

- Ah, sí, es la historia de la pelea de Carlos Monzón y "Mantequilla" Nápoles en París, una pelea que me dejó un recuerdo muy especial. Así que cuando se me ocurrió la idea del cuento, que es una historia que tiene que ver con la política, la situé en aquella noche en el estadio.



- Si no te molesta, podemos pasar al jazzz, otra de tus pasiones... ¿Sigues tocando la trompeta?

- Cada vez menos. En un tiempo la tocabaa pésimamente, para tortura de mis vecinos, pero ahora estoy constantemente viajando, de un lado a otro, cuando no estoy en Nicaragua, estoy yendo a México o regresando a París... vivo en los aviones. Y la trompeta es un instrumento implacable que exige una preparación de los labios y eso sólo se consigue tocando seguido. Por otra parte, no estoy en las mejores condiciones físicas ahora para tocar la trompeta, pero me divertía mucho cuando podía hacerlo. En realidad, debo confesarte que yo soy un músico frustrado.

- ¿Tocabas algún instrumento de niño?

- Sí, el piano, me obligaron a tocarlo desde los ocho hasta los trece y un día cerré el piano y no quise tocarlo más. Una tía mía, fanática de Bach y de Chopin fue la que hizo de mí un melómano.

- ¿Desde cuándo te interesó el jazz?

- No lo sé exactamente, pero creo que noo tengo casi recuerdos sin jazz. Yo nací en 1914 así que, cuando era chico, asistí al nacimiento de la radio... no había discos de jazz todavía. En esa época se escuchaba en la radio, en Argentina, tangos, música clásica o música popular hasta que un día, -yo tendría diez años- escuché por primera vez un fox trot y fue mágico para mí. Dos o tres años después, descubrí a Jelly Roll Morton y más tarde, a Louis Armstrong y a Duke Ellington. Durante mucho tiempo ellos fueron mis músicos de jazz preferidos.

- ¿Ya no lo son? ¿Qué discos salvarías ddel diluvio?

- Sí, sí, lo siguen siendo. Es más, si tuviera que elegir algunos discos para salvar del diluvio, -como dices- (se ríe) me llevaría discos de los tres, sobre todo algunos del viejo Armstrong y del Duke Ellington de los años veinte al treinta. Como ves no he evolucionado mucho...

- ¿No te llevarías ningún disco de música clásica?

- Bueno, quizás no me expliqué bien. El jazz es maravilloso pero la música clásica es como la gran literatura y mi amor por el jazz es algo que corre paralelo a mi amor por la música clásica... Si oyes la música medieval, la música de cámara de Mozart o los últimos cuartetos de Beethoven, sabes que es todo lo que se puede conseguir en música. Si tuviera que elegir discos para salvar del diluvio entre jazz y música clásica -cosa que no querría-, aún con mucho dolor escogería algunos de música clásica, entre los que te he dicho e incluiría también a Bela Bartok.

- Tú escribiste "El perseguidor" como un cierto homenaje a Charlie Parker. ¿Cuándo descubriste su música?

- Fue antes de irme de la Argentina. Cuatro o cinco años antes, un día compré Lover Man, sin conocerlo. Al principio mi reacción fue negativa hasta que un día la cabeza me hizo clic y desde entonces, muchas cosas que había oído hasta ese momento perdieron sentido. Su música fue muy importante para mí.

- De los que vinieron después, ¿quiénes te impresionaron como Parker?

- Dizzy Gillespie, Miles y después, Colttrane. Esos son discos que también me llevaría conmigo. Y sin duda, no podría olvidarme de Earls Hines, que es un pianista al que adoro. Toca como un dios. ¿Sabías que Dizzi y Charlie Parker tocaron en 1943, juntos, en la banda de Hines? Earl es un músico maravilloso, lleno de alegría y humor. Los movimientos de su mano derecha suenan como una transposición de la trompeta de Armstrong...

- ¿Escuchas jazz a diario? ¿Escuchas mieentras trabajas?

- Sí, escucho dos o tres discos de jazz por día y bastante más música clásica. Pero jamás pongo música mientras hago otra cosa. Los que compusieron esa música no lo hicieron para que fuera un "fondo musical" sino para que lo oyéramos con la misma atención con la que leemos un libro.

- Una última pregunta: ¿crees que el jazzz ha influido en tu obra?

- Sí, mucho. Me enseñó cierto swing que está en mi estilo e intento escribir mis cuentos, un poco como el músico de jazz enfrenta un take, con la misma espontaneidad de la improvisación.

Publicado por Eloy Jáuregui

Toto Terry, su vida contada

LA SAETA SE VA DE TRAGOS


Escribe Eloy Jáuregui


Breve recorrido por tres bares emblemáticos del Surquillo de los años cincuenta. El Tobara, el César y Don Julio. Todos, templos de la bohemia y los diálogos tiernos del viejo barrio amoroso y entrañable. Hoy ya no existen más pero su memoria es recordada en esta crónica sumergida en los licores de la nostalgia.


                               Para Néstor, mi padre allá en el cielo.

1. EL CATASTRO DE LA AMISTAD. Al mozo de noche lo llamábamos Lando Buzanca. Era de fibra a mariposa, tenía un gancho mortal al hígado y cantaba como Raphael. En el bar Tobara de la esquina de Angamos con República de Panamá, apenas anochecía, lo invadían una fauna feroz y babélica. El lumpenaje rancio, presidarios de vacaciones, rameras redimidas, homosexuales en ejercicio, profesores de ciencias cuánticas, vecinos boquiabiertos, poetas desahuciados por las musas y alcohólicos abandonados por la fe. Lando Buzanca nos conocía a todos y para cada cual tenía un lenguaje.

El Tobara era el antro de las transfiguraciones. El rito vicario de los desalmados. La costra de templarios del barrio con prosapia y sin ley. Ahí, aprendí filosofía, dados, timba y la poesía cruel, de no pensar más en mí, parafraseando a E. S. Discépolo. Los Tojara –que ese era el apellido original de los dueños de origen okinawuense—, tuvieron en el viejo Jiro al líder y factótum de esa isla generosamente proterva en medio de las brumas de una bohemia con la alcurnia del pobre. Alguien equivocó el apellido al hacer el rótulo sobre la gran puerta del bar-restaurante de la esquina y así quedó enclavado en el imaginario, la huasamandrapa y en ese océano lujurioso del distrito popular. Los acólitos que llegamos de púberes, sabíamos de sus 16 mesas y su gran barra alucinada con trasfondo de licores de baja estofa y uno que otro trago decente.

En el mostrador, de fuentes humeantes de la cocina criolla y nikkei, de saltados y calamares, de tallarines y cau cau, de mondonguitos y escabeches, dejé las huellas de mis codos y mi cabeceo enamorado de la noche, los amores perdidos por flojo corazón y los amigos de venas trenzada y la conversa del verso cómplice que hace del bar, la institución psicoanalítica antes de Freud. Cierto, el Tobara se fue convirtiendo en capilla y catequesis, en aula alternativa y universidad de la propia vida. Aquel fue su atractivo y su pudor. Su exclusivo clientelaje sabía bien que ahí se iba a encontrar a sus congéneres, a esos seres que vivían preocupados por el origen de las cosas, por la explicación de los fenómenos totales y por el fondo y la forma estética con qué explicar que la vida existe de otra manera y no como dice Baldor.

Así, se tejían los diálogos profusos y cotidianos, triviales o trascendentes, triunfales o dramáticos, amargos o hedonistas. Y en cualquier momento hacía su ingreso un choro plantado como un gran maestro o un irreverente poeta chavetero, un profundo filósofo nihilista o un cultivado periodista sin trabajo, un anecdótico pintor de brocha gorda o un fulgurante caficho, todos reunidos en ese bar surquillano que el tiempo convirtiera en aula magna o antro solemne. En medio de ese cambalache nocturno, la familia Tojara, luego de don Jiro, con doña Mechita o Julito y sus hermanos mayores, protagonizaron una función normativa y pedagógica. Se los respetaba como ellos respetaban el resplandor de las ideas que en esas mesas del Tobara adquiría categoría de fe teológica.



Las cervezas nunca faltaban entre las frases de los parroquianos, así falte plata o lógica de buenas costumbres. No obstante, yo jamás participe en bronca alguna, Nunca vi un chavetazo, mucho menos un botellazo. Todo era ternura, todo corazón. Luego, al Tobara llevé a mis hermanos más de sangre que sangrientos. A los tíos que se morían en mis brazos, a mis primos que habitaban en el rinconcito de los cariños, a mis enamoradas nocturnas y hasta a mis hijos luego de salir del Nido para que por las mañanas se comiesen decenas de gelatinas, pasteles o cebiches, que existía en la función matinal.

Por la tarde conversaba con los jubilados y a las seis de la tarde me asfixiaba de miedo escénico porque en ese ojal de la vida que se vuelve noche cantaba boleros desafiando como loco con el perdón de la casa. Fui condecorado una noche de esas como “Huésped ilustre” y ahora que observo el viejo edificio donde un domingo vimos pasar al autentico Señor de los Milagros.

Ahora que el Tobara ya no existe más y se ha convertido en una farmacia, ingreso a pedir un hepatoprotector en la misma barra donde hace un tiempo exigía un navajazo de ron. Mi hígado antes que mi corazón es testigo de mi amor. Por eso recuerdo esta esquina como el iceberg de mis cariños más profundamente entrañables y, mientras escribo estas líneas, unas lágrimas ruedan de mis mejillas y humedecen el mantel donde muestro el mejor de mis cariños.

2. EN LA VENAS DEL RITMO. A César Paulino López lo conocí por su esposa. Una dama surquillana que había obligado adecentar la pocilga-bar con rockola entre los jirones Dante con Carmen y que antes López y unos manilargos musicales habían bautizado como “Puerto Rico Chico”. Así, fue mi catecismo rumbero en Surquillo. Bar con rockola, con discos clásicos de la Sonora Matancera, con pinturas de Héctor Lovoe y Daniel Santos en sus paredes, era el cielo junto al infernal sonido de mí latir rumbero.

A César llegaban los varones más fieros de la comarca. Cada cual cargando sus penas y sus condenas, sus dulces odios y sus amores cortados. Las cicatrices se embellecían apenas se acercaban a la máquina de la música. No he visto seres humanos más salvajes que esos que escuchaban los boleros de Orlando Contreras con los ojos encendidos en cóleras, ni las rumbas de Celio Gonzáles con la ira sonora de sus explosivos gestos del cadalso perpetuo. Donde César aprendí que aparte de Dios, la música le brindaba a uno las vías para llegar al cielo de tambores. Por eso llegaba a las once de la mañana.

César sabía que venía de la universidad. Me servía una cerveza y ponía en su máquina el E-15, era el disco de Lavoe, “Ausencia”, para olvidarme de esa perdida. Mujer que me amaba a mí y a cinco igual que yo. Entonces podía preguntarle por qué de ese estilo esquinero de bar para la canalla del “barrunto”. Él argumentaba que era también por esa mezcla de respeto al barrio y a la mujer como elemento combustible divinamente adivinado en un diván.

Yo me iba antes que caiga la noche. Luego, la esquina era el mismo averno con la gente más prestigiosa del hampa nativa y proactiva. César entonces se convertía en mariscal de campo. Cierta vez llegué nocturneando. César tenía otra voz y maneja un revólver para tener en raya a los guapos que gracias a la música de Eddie Palmieri y Ray Barretto se había convertido más que en alcohólicos, en sus acólitos. El escogía los temas, ellos la cerveza y el cachito: “Callao cinco rayas en una volteando un dado”. Vaya maña. César me miró. Dijo que me vaya. Me regaló una sonrisa matinal y por eso estoy vivo. Luego me contaron que se suicido. No creí aunque siempre supe que dormía con la muerte y que sólo con la música había evitado ser hace tiempo un cadáver guarachero. Por esto y aquello lo extraño.

3. TOTO TERRY TOMABA DESAYUNO. Su viejo e inmenso automóvil Studbacker se posaba a la 9 de la mañana todos los días. Toto Terry bajaba confiado como frente al arquero de Brasil, se acercaba al mostrador y pedía lo de siempre. En donde Don Julio, en la esquina de Huáscar y Leoncio Prado, “lo de siempre”, era un desayuno en base a un caporal de pisco acholado y una cajetilla de cigarros negros. El gringo entonces agarraba un tono colorado después del primer “socotroco” y comenzaba a mirar en colores lo que el resto miraba en blanco y negro. Don Julio era un viejo japonés que había convertido su esquina en un enclave de la devoción.

Era bodega al principio pero él la embelleció con su trastienda. La trastienda es un viejo recurso limeño que en surquillano significaba tomar un trago para confesarse. Tres mesas y una barra caleta. Ahí descubrí el coñac Tres Estrellas, famoso por sus efectos del delirio absoluto, sobre todo cuando lo mezclaba con Pasteurina y el jugo de una naranja. Había un trago llamado “Torito” que lo hacía a uno embestir a cualquier cosa que se moviese y otra, más jodido, bautizado como “Tarántula”, uno bebía de ese brebaje y literalmente se trepaba por las paredes. Pero Julio con toda la familia era experto en pescados. De su impronta le salió un caldo de pescado llamado en otros pagos como “Chilcano” y que parecía cola de carpintero, que se servía en tasitas y con decorado de florería marina. También preparaba un cebiche que lo alistaba en la barra de la derecha y delante de los comensales que babeábamos mientras cortaba los limones, las cebollas y lo servía jugoso en platos cuadrados que nos ponía los ojos redondos como el universo de los sabores más rijosos del firmamento. Una mañana, mientras me observaba con ese tic que tienen los guapos de dedo meñique frente a una cerveza se derrumbó. Hoy que mora en el cielo de las bodegas le agradezco su sazón y sus zumos aristotélicos de mi fortuna de surquillano.

4. CODA. Nombro en esta crónica a tres esquinas entrañables para los habitantes de Surquillo. Me olvido de otras, no por no quererlas, sino porque ese trío me hizo ser como soy. Un amante del respeto y un jijuna del cariño. Diré así que uno sólo es uno cuando abre la puerta del bar, se mira con sus congéneres, menta la madre al destino y se mete entre pecho y espalda aquel elíxir que a unos los manda al infierno y a otros, como este cronista, nos obliga a decir que los extraño mucho. Yo no era así, el mar y el bar me cambió. Y para bien.