Guitarras maestras

jueves 17 de diciembre de 2009


La República
25 de octubre de 2009

Raúl García Zárate es conocido y admirado en el mundo por su maestría en la ejecución de clásicos del folclor ayacuchano como “Adiós Pueblo de Ayacucho”. Manuelcha Prado es acaso quien mejor ha recogido su legado como ejecutante de la guitarra andina. A propósito de un concierto que los reunirá por primera vez este 12 de noviembre, conversamos con ellos.

Por Raúl Mendoza

Si Manuelcha Prado tuviera que remontarse a sus primeros recuerdos sobre la guitarra, tendría que empezar por su infancia en Puquio y la música que oía en su casa por Radio La Voz de Lucanas y Radio Tahuantinsuyo del Cusco. “En esas emisoras sonaba la guitarra prístina, sentida, de Raúl García Zárate”, rememora. Así le nacieron las ganas de hacerse guitarrista. Y ahora, casi medio siglo después, está sentado al lado del maestro. El motivo de la reunión es el colofón perfecto para una larga historia de admiración por el talento descomunal de don Raúl: un concierto compartido.

Y es que Raúl García Zárate ha sido fuente de inspiración para numerosos trovadores, ya sean paisanos o artistas de cualquier parte. En sus manos la música andina se vio plasmada con sus sonidos adoloridos y bellos, sus melodías nostálgicas o festivas, y llegó sin complejos a los salones de concierto de todo el mundo. Manuelcha no escapó de su embrujo. Muy joven, lo siguió una vez en varias presentaciones por el norte peruano para ver la técnica de sus manos moviéndose con sabiduría sobre las cuerdas. Don Raúl bromea esta mañana: “Él quería ver en qué momento me equivocaba”, dice.

Manos creadoras


Sentado en un sillón de su sala, bajo una pintura que lo muestra –cómo no– con una guitarra en las manos, Raúl García Zárate desgrana los recuerdos. “Me gustaba la música porque mi padre tocaba guitarra, y también mis tíos. Y como yo regresaba del colegio antes que mis hermanos, empecé a tocar la guitarra a escondidas. Cuando todos empezaban a llegar, la guardaba”. Entonces tenía ocho años, era un aprendiz clandestino, pero en sus manos y en su corazón ya palpitaba el genio. Cuatro años después era concertista solista en la Escuela Salesiana San Juan Bosco.

Su primer concierto fue anecdótico. “Cuando salí la gente empezó a reírse y yo no me explicaba. Terminé de tocar confundido. Al preguntarle al maestro de ceremonias por qué la gente se reía, me dijo: ‘es que parecía que la guitarra caminaba sola’. Era más grande que yo”. Después ya nada lo detuvo. Con el tiempo acompañó a otros artistas, tocó con sus hermanos y continuó sus conciertos solistas. Ha estado en decenas de países, ha tocado en los festivales más prestigiosos, ha grabado discos y documentales, ha puesto la música peruana en los oídos del mundo.

También se ha ganado la admiración de los que saben. “La melodía principal y la parte rítmica transitan independientes, en dimensiones diferentes, pero se armonizan en una forma extraordinaria. El arreglo y la ejecución adquieren así una profundidad casi infinita”, dice sobre García Zárate el crítico japonés Jiro Hamada, autor del libro “El Folklore”. No se equivoca. Su técnica hace parecer que son dos los ejecutantes. “Es un virtuoso que ha perfeccionado su dominio instrumental para mejor interpretar la música que él aprendió desde la infancia”, dijo también sobre él José María Arguedas.

La consideración alcanzada por don Raúl no le ha quitado la sencillez. Nunca ha negado un consejo a los guitarristas que se acercan a él. Hace muchos años conoció a Manuelcha Prado y supo que había en él un talento telúrico, magnético, que bebía de las fuentes de su pueblo y traducía ese sentir en las cuerdas de una guitarra. Le vio tanto potencial que cuando él se retiró como profesor de la Escuela Nacional del Folklore, llamó a Manuelcha para proponerle que ocupara su lugar.

Hombre comprometido


Entre los entendidos Manuelcha Prado no solo es un excepcional ejecutor de la guitarra andina sino un artista comprometido con la música del Perú más profundo, un conservador de melodías que suenan en los días de fiesta en los pueblos más recónditos y que él registra antes de que se las lleve el viento del olvido. Esa búsqueda lo ha llevado a trasladar canciones originalmente tocadas con arpa y con violín a la guitarra. También ha expresado en sus cuerdas la Fiesta del Agua, el wasichacuy o techado de casa, el wawapampay o entierro del niño. Hace, como muchos guitarristas andinos, etnografía musical.

Es también un autodidacta que aprendió a tocar de oído, escuchando a sus mayores hasta convertirse en un maestro. Además de las melodías de Raúl García Zárate, los primeros pasos que Manuelcha dio en la música fueron influenciados por Arturo Prado, en rigor su primer maestro presencial. “No me enseñó las notas, sino que él tocaba y me decía: “esto es un yaraví, esto un huayno, esto una muliza. No tuve formación académica, pero hurgar en la guitarra me permitió desarrollar una técnica propia”, cuenta. Su técnica tiene “recursos inacabables” según la opinión autorizada de Javier Echecopar, otro enorme guitarrista.

A diferencia de don Raúl, el gran Manuelcha ejecuta la guitarra, compone y canta. Sus letras hablan de injusticias, pero también de solidaridad. Lo mismo puede interpretar temas agridulces como “Trilce” o canciones empapadas de nostalgia como “Expreso Puquio” o clásicos que alimentaron su infancia y juventud como “Coca Quintucha”. En mayo pasado presentó el último de sus discos, “Madre Andina”, y también celebró un aniversario más. Su trayectoria llega a las cuatro décadas de artista y en ese tiempo ha recorrido el mundo y ha alcanzado el lugar de ícono de la guitarra ayacuchana. Ahora ha llegado el momento de compartir escenario con el maestro Raúl García Zárate y dice que “es un sueño cumplido”. Sobre los dos, Javier Echecopar ha dicho que forman la “gran base de la guitarra andina”. Será el primer concierto de don Raúl este año. Manuelcha en cambio viene de participar con éxito en el “Guitarras de América 2009” en Chile. Será una noche de encuentro con la música peruana nacida bajo la tutela de los Andes. Una buena ocasión para convocar los terremotos emocionales que desata la música, cuando la ejecutan dos maestros.

Actualidad del velasquismo

domingo 13 de diciembre de 2009

18 de octubre del 2008
La República
Por Alberto Adrianzén M. (*)

Hace dos semanas se cumplieron 40 años del golpe de Estado del general Juan Velasco Alvarado y del llamado proceso revolucionario de las FFAA. Sin embargo, creo que el debate en torno a un evento tan importante no se reduce, ni se puede reducir, a la condena o aprobación de este hecho político. Y si bien el pensamiento que podemos llamar progresista ha hecho intentos serios por darle un nuevo sentido al velasquismo en estos días –no en vano han pasado 40 años–, la derecha sigue anclada en un discurso que prioriza la condena a la explicación, que niega la complejidad e importancia de dicho proceso; en particular, su carácter transformador y, diríamos, fundacional. Porque eso fue, finalmente, el velasquismo, un intento de refundar el país como hoy sucede en otros países de la región andina.

El velasquismo puede, por ello, ser definido como un "reformismo estatal" de naturaleza antioligárquica, que buscó fundar un "nuevo orden". En ese sentido, no nace de un "pacto social" sino, por el contrario, de un acto de fuerza autoritario; esto es, de la ruptura de un régimen oligárquico en crisis para, a partir de ello, proponerle a la sociedad un pacto que puede ser definido como fundacional. Dicha propuesta suponía la constitución de un nuevo consenso básico que incorporaba a los nuevos contingentes sociales y así construir un nuevo pueblo. Fue su naturaleza autoritaria lo que llevó al velasquismo, finalmente, al fracaso.

También puede ser calificado como una "revolución política", entendida esta como la separación radical entre el poder político y la propiedad, más específicamente la propiedad de la tierra. Ello conduce, siguiendo a Marx, a poner fin a la exclusión del individuo del conjunto del Estado. En una estructura en la que el poder y propiedad (de la tierra) están ligados estrechamente y en el que aquel emana de esta, el poder del Estado es "incumbencia especial de un señor disociado del pueblo y de sus servidores" (Marx, 1967). La revolución política, en ese sentido, eleva "los asuntos del Estado a asuntos del pueblo", es decir, constituye al Estado "como incumbencia general", de todos, destruyendo privilegios que separan al pueblo de la comunidad. En este contexto el triunfo de Belaunde en 1980 para estos nuevos sectores, que fueron en gran medida los que lo llevaron a la presidencia, debió ser expresión de un régimen democratizador y no restaurador, como lo fue en la práctica, sobre todo en el plano de la economía. La "revolución política" que inició el velasquismo continuó entonces siendo una promesa.

Así, en la década de 1980, bajo el régimen democrático, dos temas emergieron con mucha fuerza: por un lado, el de la inclusión política, más concretamente, la participación de este nuevo "pueblo", en los asuntos públicos lo que suponía una renovada interacción entre partidos y ciudadanía; y por otro, la necesidad de un nuevo Estado que los representara y asumiera. El fracaso de los partidos en incluir políticamente a estos nuevos sectores por razones distintas (la violencia política, la crisis económica, la crisis de la izquierda y del APRA, etc.), pero también el fracaso en construir un nuevo Estado inclusivo y representativo, tuvo como colofón la crisis del régimen político (democrático) creado en los 80 y la instauración posterior de un régimen autoritario que prometerá a estos sectores excluidos, incluirlos e, igualmente, representarlos sobre la base de un nuevo pacto (autoritario) y de un nuevo Estado. No es extraño que desde los años 80 tengamos a un "pueblo peruano" que, como los judíos, camina errante por el desierto (de la política) buscando un líder que cumpla esta promesa: Belaunde, Barrantes, García, Fujimori, Toledo, etc.

De ahí que podamos afirmar que uno de los grandes problemas en el país es cómo crear simultáneamente un nuevo concepto (y sujeto) de pueblo (mayoría política representada) y un nuevo Estado, para que el primero dote de una nueva legitimidad a ese nuevo poder político (Estado) que dice representarlo. Dicho en otros términos, cómo (re)procesamos un acto refundacional que sea al mismo tiempo un momento de inclusión social y política (nuevas mayorías) y de creación de un nuevo Estado democrático (institucionalidad).

De ahí, también, que el ciclo político que inauguró el velasquismo en nuestro país no haya terminado porque los problemas y tareas políticas que nos dejó ese proceso siguen siendo un tema pendiente en el país. Por eso negarle validez histórica al velasquismo, como sucede con frecuencia, es entender poco lo que nos ha ocurrido y lo que nos pasa hoy. Y el mejor ejemplo de lo mal que andamos es el lamentable espectáculo de estos días donde se mezclan, como en el decenio de los 90, corrupción, aparatos de "inteligencia", "chuponeos" telefónicos, etc. Ello es una demostración que seguimos atados al pasado, porque las tareas de entonces también siguen pendientes.

(*) http://www.albertoadrianzen.org/

Encuentros de dos mundos



El Comercio
11 de octubre de 2009

El 12 de octubre de 1892 y de 1992 se conmemoraron el IV y V Centenario del Descubrimiento de América. El Comercio estuvo presente en las celebraciones

Por Miguel Ángel Cárdenas M.

Era la primera vez que se conmemoraba un centenario del descubrimiento de América. Era 1892, la cuarta centuria de ese vital y desmesurado suceso en la historia de la humanidad, y España era la movida cuna de las celebraciones que se centraron en el acervo y figura de Cristóbal Colón y en los lugares hispánicos más simbólicos de su gesta: el convento de la Rábida y el Puerto de Palos.

El miércoles 12 de octubre de 1892, El Comercio le brindó una cobertura exhaustiva con más de siete páginas enteras (nótese el crucial despliegue en una época en que los artículos lucían extensos y sin fotos). Allí se informó cómo el Senado, presidido por Manuel Candamo, y el gobierno del general Remigio Morales Bermúdez declararon esa conmemoración fiesta nacional. Y durante todo octubre, este Diario cubrió las veladas literario-musicales, como en la que se estrenó el poema musical "América": "compuesto (y ejecutado) por el doctor don José B. Ugarte". El mismo 12 de octubre se publicaron los poemas rendidos de José Arnaldo Márquez: "Hoy para honrar tu memoria / cuyo esplendor ilumina / lo más bello de la Historia / el mundo su frente inclina / en homenaje a tu gloria". Y la información fue muy variada, con el tono histórico que motivó que se editara un párrafo de la "Historia de los Indios" por Fray Bartolomé de las Casas.

La mejor descripción de lo que fue esa celebración finisecular aparece en el libro "1892: El IV Centenario del Descubrimiento de América en España", en el que el historiador Salvador Bernabeu narra cómo todo comenzó en Huelva el 2 de agosto, cómo el Ateneo de Madrid fue la sede de vibrantes conferencias y aprecia la presencia del poeta nicaragüense Rubén Darío y del escritor peruano Ricardo Palma: "que contribuyeron a fomentar las relaciones culturales".

Eran años de la regencia de la Reina María Cristina de Habsburgo y Lorena en España y precisamente El Comercio tuvo como corresponsal a nuestro gran tradicionista, quien fue el representante oficial del Perú en el IV Centenario. Sus artículos se empezaron a publicar a fines de noviembre. Al comienzo, Palma describió las fiestas con su particular estilo decimonónico: "Un gran baile en el Hotel Colón... Todas las damas lucían mantilla y una flor en el peinado, así se previno en las tarjetas de invitación. Quiero dejar constancia de que las tres señoritas sudamericanas, una bogotana, una uruguaya y una limeña, llevaban la mantilla con la misma gracia que las andaluzas".

Pero, luego, cuando una gran reunión de academias de la lengua se produjo allí, los latinoamericanos, con Palma en primera línea, lucharon con éxito por la inclusión de los americanismos en el Diccionario de la Real Academia Española. La crónica de sus discusiones en nombre de los peruanismos fue publicada aquí.

EL V CENTENARIO

En 1992, la controversia fue abrumadora. Con la visión de fines del siglo XX, el proceso fue visto con más claroscuros que nunca; en ese momento se producía la guerra del Golfo Pérsico, la caída de los regímenes comunistas de Europa del Este y el Premio Nobel de la Paz le era otorgado a la guatemalteca Rigoberta Menchú, la defensora de las comunidades indígenas.

Encuentro fue el término de justo medio (la gradación reconciliadora frente a choque, conquista y descubrimiento) para dos posiciones 'encontradas' y en muchos casos extremistas y demagógicas (hispanismos e indigenismos resucitados). Quizá una canción sea la que mejor resuma el pensar de quienes fueron muy críticos, sobre todo desde la izquierda. La cantan los argentinos Fabulosos Cadillac y la poguean aún hoy los jóvenes: "No hay nada que festejar latinoamericano descorazonado, hijo bastardo de colonias asesinas, cinco siglos no son para fiesta celebrando la matanza al indígena".

Hasta Juan Pablo II dijo en aquella ocasión: "Que la conciencia del dolor y las injusticias infligidas a tantos hermanos sea, en este quinto centenario, ocasión propicia para pedir, humildemente, perdón por las ofensas". En las páginas de este Diario apareció la opinión del filósofo Fernando Savater, quien citó a Walter Benjamin para precisar la contradicción de la historia más allá de los maniqueísmos de unos y los olvidos conservadores de otros: "Todo documento de cultura es también un documento de barbarie". Mario Vargas Llosa escribió sobre el aporte occidental de "el concepto de la soberanía individual y la posibilidad de vivir en libertad". Y en El Comercio se buscó enfatizar que los latinoamericanos somos producto del mestizaje, más allá de leyendas rosas y negras, señalando cómo los europeos se beneficiaron con nuevos productos alimenticios como el maíz, el tomate, el cacao, la papa y su farmacopea se enriqueció con la quinina y el curare, a los que les deben millones de vidas.

El doctor Aurelio Miró Quesada, en ese momento director de El Comercio, fue el presidente de la Comisión Nacional Peruana del V Centenario del Descubrimiento de América-Encuentro de Dos Mundos y su posición apareció en uno de los completos libros que editó esa comisión, "Perú: presencia e identidad": "Todas las épocas de nuestra historia han ido acumulando experiencias, tensiones vitales, nos han abierto al mundo para la experiencia, para los sentimientos, la estructura mental, el pensamiento, las emociones y hasta los mitos de los peruanos. Todas esas etapas buenas o malas son nuestras y no podemos desgarrarlas porque sería como quitarnos una parte de nosotros mismos".

En España --que ese mismo año organizó los Juegos Olímpicos-- se inauguró la Exposición Universal de Sevilla, que estuvo abierta 175 días y congregó a 42 millones de visitantes. El eximio periodista Manuel Jesús Orbegozo fue un enviado especial y escribió en El Dominical del 22 de noviembre que la Expo 92 "ha sido la exposición más grandiosa en forma y fondo, de cuantas se han realizado en este siglo... solo 100 años después, van a poder volver a reunirse casi todos los países que se aposentaron en una isla del río Guadalquivir, para mostrar en gigantescos stands sus más disímiles como heterogéneas imágenes". Orbegozo fue uno de los que con mayor delectación informó sobre las tres salas que en el primer piso del edificio Plaza de las Américas ocupaba el Pabellón Perú: con artesanía preínca, inca; y sobre todo la réplica del Señor de Sipán que recibió 12 mil visitantes diarios. Orbegozo escribió crónicas desde el principio al fin: "Al amanecer, todo yacía como muerto, como si horas antes un ventarrón hubiera barrido con toda la alegría, la algazara, el movimiento... Los vagones del cablecarril detenidos a medio camino, los stands cerrados y solo los barredores empezaban una gigantesca tarea que ni Hércules cuando limpió las caballerizas del rey Augías; los barredores deberían recoger varias toneladas de desechos materiales que dejaron los últimos visitantes de la singular EXPO 92. Sevilla cayó en depresión profunda". ¿Qué depresiones y entusiasmos nuevos traerá el siguiente centenario? En el 2092 lo leerán nuestros nietos en El Comercio, y en su página web, de seguro.


20 AÑOS DE LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

viernes 11 de diciembre de 2009


El Comercio
Todos fuimos berlineses
08 de noviembre de 2009

Por: Jorge Moreno Matos Periodista

El historiador inglés Laurence Rees ha dicho que resulta una paradoja cruel cómo, con el triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, la libertad llegó solo para la mitad de Europa y para la otra mitad lo que le deparó la victoria fue cambiar “sin más, el imperio de un tirano por el de otro”.

Para entender la historia del Muro de Berlín y de por qué se construyó hay que verla desde esta perspectiva: que la guerra acabó para millones recién el 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín.

LA EUROPA DE YALTA

Entre el 4 y el 11 de febrero de 1945, se reúnen en Yalta (Crimea) Roosevelt, Churchill y Stalin, los Tres Grandes, con el propósito de definir lo que será la Europa después de la guerra. En la conferencia se decide la división de Alemania y su capital, Berlín, en cuatro zonas aliadas, además de la persecución del nazismo, el enjuiciamiento de los criminales de guerra y la desmilitarización alemana.

A Yalta se llega con la firme convicción de no imponerle a Alemania otro Tratado de Versalles, como en 1919, que engendre a su vez otra guerra. Prueba de ello es que se desestima el absurdo Plan Morgenthau, un proyecto que pretende desmantelar toda la capacidad industrial alemana y convertirlo en un país agrícola. Pero para los rusos esto es letra muerta. El Ejército Rojo, en su triunfal camino hacia Berlín, va desmantelando y envía a Rusia todas las fábricas que puede. Es el primer indicio de lo que vendrá.

Tras la capitulación de Alemania, el 8 de mayo, se reúnen nuevamente en Postdam —del 17 de julio al 2 de agosto de 1945— los Tres Grandes. Y, aunque se reafirman los principios de Yalta, Stalin ya da muestras de que no cumplirá uno solo de los puntos acordados. Es evidente que está empecinado en acrecentar su influencia en Europa Occidental y en mantener la que ya ha impuesto a la fuerza en el este. El “telón de acero” del que habló Churchill en su famoso discurso en Fulton, en 1946, se ha discurrido de un lado a otro de Europa y tardará 45 años en desaparecer.

Es el inicio de la Guerra Fría.



APUNTE INTERNACIONAL

Una lección para tomar en cuenta

Por: Carlos Novoa

La historia cambió hace veinte años, qué duda cabe. La caída del Muro de Berlín fue un simbolismo del final de la Guerra Fría, aquel enfrentamiento entre dos sistemas diametralmente opuestos: el capitalismo y el comunismo.

Esta efeméride ha sido un pretexto para recordar, refle-xionar, interpretar, analizar y proyectar el significado del fin de un mundo bipolar en el que las dos grandes potencias —Estados Unidos y la Unión Soviética— medían su correlación de fuerzas con un despliegue económico y militar en diversos rincones del mundo.

En esta ocasión, El Comercio dedica este suplemento Zona Mundo al análisis del contexto en el que ocurrieron los hechos.

No solo se ha consultado a testigos o expertos en el tema, sino que se organizó una mesa redonda con la participación de embajadores de los países involucrados en el antes y después de la caída del Muro de Berlín.

Alemania ahora es un país unificado. Veinte años después el debate continúa y la reunificación ha dejado tareas pendientes que los propios alemanes intentan resolver desde diferentes perspectivas.

El mundo asiste hoy a una suerte de encuentro de reflexión, acaso en el diván del contexto internacional, para recordar lo ocurrido en Berlín hace dos décadas.

La amenaza de guerras entre naciones a partir de posturas totalitarias tal vez se esfumó hace veinte años. Sin embargo, el mundo no es un lugar seguro hoy.

Los enemigos de la paz asoman con otro tipo de disfraces, envueltos en mantos étnicos o falsamente religiosos.

Algunos analistas internacionales creen que el llamado choque de civilizaciones —planteado por Samuel Huntington desde su cátedra en la Universidad de Harvard— es un mito, porque lo que existe es un choque de poderes y no otra cosa.

Es por eso que no podemos dar la espalda a las enseñanzas que nos dejaron aquellos aciagos años de ideologías totalitarias.

Uno de los principales actores de lo que significó la caída del comunismo fue Mijaíl Gorbachov, último dirigente de la Unión Soviética. Con la introducción de la perestroika (reestructuración) y glasnost (transparencia) se dieron las primeras pautas de lo que sería el gran cambio en el orden mundial.

Precisamente, a propósito del aniversario de la caída del Muro de Berlín, Mijaíl Gorbachov reflexiona sobre el presente. “Desafortunadamente, a lo largo de las dos últimas décadas, el mundo no se ha vuelto un lugar más justo: las disparidades entre la pobreza y la riqueza incluso se incrementaron, no solo en los países en desarrollo, sino también dentro de las propias naciones desarrolladas”.

Sin duda, un resumen que pone el dedo en la llaga sin ningún tipo de ambages.



EL MUNDO DESPUÉS DEL MURO

De la Guerra Fría a la guerra preventiva

La reunificación alemana vino de la mano con el colapso de la Unión Soviética, la caída de los regímenes comunistas, y dejó a EE.UU. como la única potencia mundial

Por: Roger Zuzunaga Ruiz Periodista

La caída del Muro de Berlín no solo terminó con la división de Alemania, también hizo desaparecer a la entonces moribunda Unión Soviética y fortaleció a EE.UU. en el escenario internacional. El mundo bipolar de la posguerra dio paso al mundo unipolar, donde un solo país se erigió como el vigía de la libertad y la democracia. Pero en el balance, el nuevo escenario no fue sinónimo de tiempos de paz, como muchos esperaban.

Con una URSS debilitada, que finalmente desaparece en 1991 para dar paso a la Federación Rusa, el destino de los regímenes comunistas de Europa del Este estaba sellado y uno a uno fueron cayendo.

El proceso de desintegración de la Unión Soviética, germinado en 1985 tras las reformas iniciadas por Mijaíl Gorbachov, se fue plasmando a partir del 9 de febrero de 1991, cuando Lituania optó por su independencia mediante un referéndum. Dos meses después, el 3 de marzo, los ciudadanos de Letonia y Estonia votaron por la autodeterminación. El 9 de abril del mismo año, Georgia se declaró independiente.

El 8 de diciembre de 1991 nace la Comunidad de Estados Independientes, formada por las otrora repúblicas soviéticas de Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Uzbekistán, además de Ucrania y Turkmenistán como estados asociados.

En cuanto a los regímenes comunistas de Europa del Este, estos siguieron el mismo proceso. Polonia tuvo sus primeras elecciones libres el 27 de mayo de 1990, gracias al decisivo rol que jugó el Sindicato Solidaridad liderado por Lech Walesa. Hungría hizo lo propio el 25 de marzo del mismo año, al igual que Rumanía, el 20 de mayo de 1990. Bulgaria, que vio caer al dictador Todor Jivkov el 10 de noviembre de 1989 tras mantenerse en el poder durante 35 años, celebró elecciones libres el 10 de junio de 1990. En tanto, Albania lo hizo el 31 de marzo de 1991.

Otra consecuencia fue la división de Checoslovaquia. El 17 de noviembre de 1989 se produjo la denominada Revolución del Terciopelo. Aquel día, el régimen comunista reprimió con dureza una manifestación estudiantil. Ello causó que se multiplicaran las protestas. Finalmente, el 24 de noviembre de 1989 cayó el régimen y el 8 de junio de 1990 se llevaron adelante las primeras elecciones libres. Dos años después, el 20 de junio de 1992, Checoslovaquia se divide en dos estados: República Checa y República Eslovaca.

Otro país que se desmembró fue Yugoslavia. El 25 de junio de 1991 Croacia y Eslovenia proclamaron su independencia. Bosnia-Herzegovina hizo lo propio el 6 de abril de 1992. El 27 de abril del mismo año, Serbia y Montenegro forman la República Federal Yugoslava. Pero el 3 de junio del 2006, tanto Serbia como Montenegro se declaran estados independientes.

De manera paralela, una serie de guerras relacionadas con temas políticos, económicos, étnicos y hasta religiosos desangró a Yugoslavia entre 1991 y el 2001. Hoy los crímenes que se perpetraron en estos conflictos, además del genocidio en Ruanda y las matanzas en Timor Oriental son juzgados en tribunales internacionales, una señal de que en materia de derechos humanos hubo avances.

La doctrina de la guerra preventiva vino de la mano de EE.UU. tras los atentados del 11 de setiembre del 2001. Este país invadió ese año Afganistán e Iraq en el 2003, bajo el argumento de que un ataque terrorista hacia su territorio era inminente.

Pasaron ocho años desde la invasión a Afganistán y, lejos de dejar el país, EE.UU. se dispone a enviar más tropas. En Iraq, a seis años de su invasión, hasta ahora no se hallan las armas de destrucción masiva que el gobierno de George W. Bush dijo que había. Veinte años después de la caída del muro, solo en Eurasia han nacido 25 nuevos estados y varios países del otrora Pacto de Varsovia hoy forman parte de la OTAN.

La ruleta de Wall Street

Además de posicionar a Estados Unidos como la mayor potencia militar del planeta, la caída del Muro de Berlín fortaleció, por muchos años, la imagen de este país como símbolo del progreso económico. Hasta que llegó la crisis financiera.

Por años, Wall Street se hizo de la vista gorda ante el silencioso problema que iban engendrando sus novedosos productos financieros que generaban ganancias a raudales. Pero bastó con el colapso, a mediados del 2008, de los más grandes bancos hipotecarios para tener conciencia de la realidad: EE.UU. estaba en recesión desde el 2007 (de la cual no sale hasta la fecha). La Unión Europea también entró en recesión y las 20 mayores potencias del mundo buscan hoy imponer mayores controles al sistema financiero mundial.



Con la fuerza del miedo


Cuando Alemania se rinde ante los aliados el 8 de mayo de 1945, no solo llega a su fin el Reich de los Mil Años, que solo duró 12. También es el inicio de un mundo bipolar, del enfrentamiento este-oeste. De la Guerra Fría.

Por: Jorge Moreno Matos Periodista

En los meses y años siguientes las fricciones entre los viejos aliados se volverán cada vez más tensas. La creciente desconfianza de los aliados occidentales con la antigua Unión Soviética, tendrá como escenario principal a Alemania y su capital.

En 1948, los soviéticos manifiestan su intención de incorporar Berlín a Alemania Oriental. Los gobiernos occidentales se oponen y Berlín queda dividida en dos: una comunista y otra democrática.

Como respuesta, los soviéticos, deseosos de expulsar de una vez a los occidentales de Berlín, urden el plan de someter a sus habitantes por el hambre, lo que obligará a los primeros a abandonar la ciudad. Cierran todos los accesos que controlan y aíslan por completo a la ciudad. Los aliados responden con un puente aéreo que sostendrán durante un año, a razón de un avión cada dos minutos aterrizando en los aeropuertos berlineses para avituallar a la ciudad mártir.

Luego, el 23 de mayo de 1949, sobre la base de los sectores bajo control occidental, se funda la República Federal de Alemania (RFA), con Bonn como capital. La respuesta es la creación de la República Democrática de Alemania (RDA) el 7 de octubre de ese mismo año sobre el territorio bajo control soviético y con Berlín como capital. Al ingreso de la RFA a la OTAN, en mayo de 1955, Moscú responde con la creación del Pacto de Varsovia.

Mientras tanto, son miles los alemanes que durante esos años abandonaron la RDA hacia la libertad. Se calcula que para 1956 un millón han abandonado el paraíso socialista. Y en 1961, año de la construcción del muro, la cifra será de casi 3 millones. Una sangría de mano de obra que el comunismo no se puede permitir.

MURO DE LA VERGÜENZA

A los severos controles fronterizos y de circulación de los berlineses de un lado a otro se sumarán las alambradas de púas. El gobierno de Alemania Oriental aprieta el cerco.

En marzo de 1961, Walter Ulbricht, gobernante de la RDA, le propone a Kruschev la construcción de un muro que cruce la ciudad, pero este la rechaza. Ulbricht tiene el suficiente empacho de declarar en junio ante la prensa: “Nadie tiene la intención de erigir un muro”.

La mañana del 13 de agosto de 1961 empezará la construcción ante los atónitos berlineses que esperan que los gobiernos occidentales hagan algo. Por si las dudas, Kruschev ordena que el muro sea levantado por etapas, primero con alambrada de púas y luego con hormigón. Pero Occidente no hace nada, no reacciona.

Durante los próximos 28 años, 239 alemanes orientales perderán la vida al tratar de burlar a los 600 guardias fronterizos, las 300 torres de vigilancia y las alambradas electrificadas de los 155 kilómetros de longitud y tres metros de altura del muro.

Llamado “medida de protección antifascista” o “muro de la vergüenza”, se convirtió en el símbolo más expresivo de la Guerra Fría.

EL FIN DE LA EUROPA DE YALTA

La llegada al poder en la Unión Soviética, en marzo de 1985, de Mijaíl Gorbachov, y con él de la perestroika (reestructuración) es el principio del fin. Gorbachov sabe muy bien que la crisis económica que atraviesa el país hace imposible seguir sosteniendo la ficción de gran potencia. Las reformas que impulsa causarán la desaparición de la URSS.

A principios de 1989, los países tras la Cortina de Hierro empiezan a desentenderse de la tutela de Moscú. En Alemania las exigencias de cambios y reformas son muchas. Cada semana, desde principios de año, se suceden las manifestaciones.

En Leipzig las protestas son multitudinarias, pero el Gobierno se niega a escucharlas. Para contentarlos, Erich Honecker, jefe del Estado, es defenestrado el 18 de octubre y sustituido por Egon Krenz. Es el mismo Egon Krenz quien se apresuró a felicitar a la cúpula china por la matanza de Tiananmen y a proponer una solución “a la china” cuando empezaron las primeras manifestaciones en las ciudades alemanas. “El Ejército soviético no actuará contra la población”, le responde Moscú, preocupada como está en sus propios problemas. La RDA ya está herida de muerte.

El 2 de mayo, el Gobierno Húngaro retira la alambrada que delimita su frontera con Austria. Entonces, miles de alemanes orientales aprovechan para irse de “vacaciones” a Hungría. A pesar de las amenazas de la RDA, el 10 de setiembre Hungría abre su frontera con Austria. Durante los próximos días, 15 mil alemanes orientales cruzarán la frontera. A fin de mes, otros cuatro mil lo harán por Checoslovaquia.

El 4 de noviembre, una manifestación de medio millón de personas en el corazón de Berlín Oriental exige cambios. Y estos se dan precipitadamente, pero en el sentido que nadie previó, que nadie vio venir.

El régimen de Krenz intenta su propia perestroika y propone medidas para facilitar pasaportes y visados a Occidente. En la mañana del 9 de noviembre aprueba la libre circulación entre las dos Alemanias, medida que es anunciada, por la tarde, en una conferencia de prensa transmitida por radio y televisión. “Los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin cumplir requisitos”, anuncia el portavoz del Gobierno, Günter Schabowski.

“¿A partir de cuándo?”, preguntó un periodista italiano.

“De inmediato”, responde.

En las siguientes horas, cientos de alemanes orientales se irán congregando en los siete puntos fronterizos del muro. Los guardias, que no habían recibido órdenes al respecto, no saben qué hacer. A medida que pasa el tiempo, son ya miles los que rodean el muro. A las 11:30 de la noche, el paso es abierto por fin en el punto de Bornholmerstrasse. El muro es ahora solo un mal recuerdo.

La Europa que había surgido en Yalta ha llegado a su fin.

Ese día todos fuimos berlineses.

El día que acabó el siglo XX

La noche del 9 de noviembre, y en los días siguientes, miles de berlineses de ambos lados empezaron, con cinceles y martillo en mano, a llevarse un pedazo de historia a sus casas.

El periodista español J.M. Martí Font, que se encontraba en Berlín aquellos días, cuenta que detuvo a un alemán oriental que se dirigía al otro lado y le preguntó que haría si cerraban el muro otra vez. Y la respuesta fue: “Esto ya no vuelve a cerrarse nunca más. Esto se acabó”.

Nadie sospechó que el muro caería de manera tan estrepitosa y rápida. Un año después, las dos Alemanias se reunificaban. El presidente checo, Vaclav Havel, resumió como nadie la sensación de aquellos días en una frase: “No tuvimos tiempo ni de sorprendernos”.

Martí Font escribió que ese día acabó el siglo XX.

LA GUERRA FRÍA SE PONE CALIENTE

El 22 de octubre de 1961 fue uno de los días más tensos en la historia del Muro de Berlín. En una demostración de fuerza, tanques soviéticos se apostaron en el puesto fronterizo conocido como Checkpoint Charlie. En respuesta, tanques estadounidenses se ubicaron frente a ellos, al otro lado del muro, a menos de 80 metros de distancia y con la munición cargada. La tensión duró 17 horas.



PUNTO DE VISTA


El Muro de Berlín cayó sobre las pitonisas

Por: Farid Kahhat Internacionalista

Imagine que usted viaja en el tiempo hasta enero de 1989, y consigue reunir a los académicos más renombrados en relaciones internacionales para oír la siguiente predicción: en noviembre de este año caerá el Muro de Berlín. No contento con eso, decide añadir los siguientes presagios: la caída del muro dará inicio a un proceso que, en poco más de un año, conducirá a la reunificación de Alemania, la disolución del Pacto de Varsovia, la desaparición del comunismo en Europa y la disolución de la propia Unión Soviética. ¿Cómo cree que habrían reaccionado las eminencias allí reunidas ante tales augurios? Lo más probable es que se hubiesen negado a dignificar esa retahíla de dislates con una respuesta. Y, sin embargo, como sabemos, todo ello ocurrió sin que nadie pudiera preverlo.

La esencia presuntamente inmutable del totalitarismo comunista era precisamente el argumento al que apeló Jeane Kirkpatrick para justificar el respaldo a regímenes autoritarios durante la administración Reagan: a diferencia de aquellos, estos últimos solían tolerar vestigios de una sociedad civil autónoma, y permitían la creación de un poder económico independiente del Estado. El totalitarismo, en cambio, siguiendo la definición de Hannah Arendt, se basaba en la atomización social: los mecanismos de control del Estado se extendían de manera capilar por el conjunto de la sociedad, impidiendo a sus integrantes cualquier nivel de organización independiente. Pero los regímenes autoritarios no solo eran pasibles de una transformación evolutiva, solían ser además conservadores: presionarlos para forzar una transición democrática podría provocar convulsiones sociales que tuvieran como efecto no deseado su transformación en regímenes totalitarios. Con lo cual no solo desaparecía cualquier posibilidad de que se convirtieran algún día en democracias, sino que, además, EE.UU. perdía un aliado en la contención del comunismo. Lo único sensato era, pues, esperar a que el proceso de modernización rindiera frutos, y que esas sociedades se democratizaran a su propio ritmo.

Todo lo cual ignoraba sucesos como la revuelta húngara de 1956 o la Primavera de Praga en 1968: como descubriría en los años 90 la literatura sobre las transiciones democráticas, también bajo regímenes comunistas podían producirse fisuras en la cúpula del poder, las cuales a su vez abrían resquicios inéditos para la organización autónoma de la sociedad. De hecho, los disidentes dentro de la élite gobernante promovían ese tipo de organizaciones para buscar su apoyo frente a sus rivales políticos.

Así como nadie pudo prever a principios de 1989 el radical cambio de época que estaba a punto de iniciarse en Europa, tampoco tuvieron mayor suerte quienes quisieron prever sus consecuencias. Por ejemplo, cuando Bill Clinton era candidato a la presidencia de Estados Unidos resumió su balance personal de la historia reciente en la siguiente oración: “La Guerra Fría ha culminado, y la ganó Japón”. Ese era el caso presuntamente porque, a diferencia de Estados Unidos y la Unión Soviética, ese país no había dilapidado sus recursos en una desbocada carrera armamentista. Meses después, cual presa de una maldición gitana, Japón caía en una recesión que habría de durar toda la década del noventa, y está hoy ad portas de ser desplazado por China como la segunda economía del mundo.

(*) CATEDRÁTICO DE LA PUCP


 
MESA REDONDA SOBRE LA CAÍDA DE LA CORTINA DE HIERRO


"Fue el día de la libertad en la cara"

La caída del Muro de Berlín marcó el fin de una etapa (del mundo bipolar y la vía comunista) y el inicio de otra (de hegemonía de la globalización y la democracia liberal). Generó impresionantes cambios políticos, sociales y económicos. ¿Cuáles fueron sus causas y consecuencias? ¿Quiénes sus capitales protagonistas? El Comercio organizó una mesa redonda para reflexionar sobre estos temas con los embajadores de EE.UU., Michael McKinley; de Rusia, Mijaíl Troyansky; de Polonia, Przemyslaw Marzec; de Alemania, Christoph Müller; el nuncio apostólico del Perú, Bruno Musaró; y los internacionalistas Fabián Novak y Farid Kahhat.

¿Por qué fue tan importante en la historia universal?

Después de la Segunda Guerra Mundial, es la fecha más significativa de cambio de una era histórica en el siglo XX.

“El 9 de noviembre marcó un cambio fundamental en un mundo que ya se estaba globalizando, en cuestiones de ideología, en cómo tratar el tema de las armas nucleares, las alianzas militares, económicas, políticas”, expresó el embajador de EE.UU., Michael McKinley, al enfatizar la relevancia universal de este hecho al inicio de la mesa redonda.

Mijaíl Troyansky, embajador de Rusia, estuvo de acuerdo con su par estadounidense, su ex rival de la Guerra Fría: “Marcó la caída de las dictaduras, del sistema unipartidario, de la falta de la libertad… Como dijo nuestro presidente Putin: el pueblo alemán era rehén de la lucha entre dos superpotencias, de la Guerra Fría entre dos mundos opuestos. Gracias a Dios ese tiempo ya pasó”.

Fue un suceso tan vital que aún seguimos viviendo las transformaciones positivas —y en algunos casos, negativas— del derribamiento de la Cortina de Hierro.

OTRO ORDEN MUNDIAL

Fabián Novak, director del Instituto de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), destacó su principal consecuencia en la historia universal: “Provocó la caída del comunismo, con su recorte de libertades ciudadanas y la transgresión de derechos fundamentales”. También ocasionó el surgimiento de un nuevo orden internacional con EE.UU. “como único líder político y militar”; y motivó no solo la reunificación alemana —y su posterior evolución como la principal potencia del Viejo Continente— sino la misma unificación de Europa.

El internacionalista Farid Ka-hhat, catedrático de la PUCP, señaló que fue una lección de humildad para quienes creían haber descubierto el devenir de la historia (los marxistas y los liberales “que tampoco lo hicieron ahora con la crisis económica”). “La caída del muro fue una gran anomalía, nadie podría prever que sucediera y que causaría en menos de año y medio la desaparición del pacto de Varsovia y la propia URSS”. Y hasta desapareció el comunismo en países que no eran parte del eje de Moscú: Yugoslavia, Albania, Rumanía: “Hubo un efecto de contagio”.

¿Cuáles fueron las causas decisivas que la originaron?

“No fue una casualidad. Fue parte de un proceso”, enuncia el embajador de Polonia, Przemyslaw Marzec. Antes hubo intentos de oponerse a la dictadura hegemónica soviética, como en 1958 en Hungría, en 1968 en Checoslovaquia, “pero la única sublevación pacífica que sí se pudo dar fue en Polonia En 1979 recordamos que Juan Pablo II dijo en la plaza de Varsovia: “No teman” Se dieron las famosas huelgas de Lech Walesa. La caída era inevitable, el sistema no podía soportarlo. Así, 1989 fue el año de los pueblos, recuerden que antes del 9 de noviembre, nosotros el 4 de junio ya teníamos elecciones semidemocráticas”.

El nuncio apostólico Bruno Musaró enfatizó la importancia del pontificado de Juan Pablo II, desde su elección en 1978, en la caída del bloque del este. Sus discursos y sus viajes en 1979 y 1983 a Polonia fueron determinantes “en el nacimiento de Solidaridad, un sindicato de trabajadores inspirados en una ética, en la religión católica Juan Pablo II sabía que el comunismo se desmoronaría, pero no esperaba que fuera tan rápido”.

EL PAPEL DE GORBACHOV

El embajador de Alemania, Christoph Müller, también remarcó que “no fue un hecho aislado, sino parte de una aventura más grande: la culminación del proceso de Solidaridad en Polonia y de la perestroika y el glasnot de Gorbachov”. Esta aventura fue parte de un drama mundial que se vivió al final con alegría, según Müller. El embajador de EE.UU. subraya a Mijaíl Gorbachov: “Sin un cambio de liderazgo en la URSS, era impensable un cambio así”.

El nuncio Bruno Musaró rememoró entonces que el 1 de diciembre de 1989 se dio el encuentro entre Gorbachov y el Papa en el Vaticano.

¿Qué consecuencias vivimos y hacia dónde va el mundo ahora?

El estadounidense Michael McKinley recordó que el cambio fue en todo el orbe: “También en América Latina. Por ejemplo, se produjo el retiro de tropas cubanas de África y en Asia sucedió el cambio [liberal] en sus economías Los cambios económicos en los años 80 ayudaron a cambios políticos y ya no existe debate entre sistemas, sino por el balance entre el Estado y el sector privado en cómo se beneficia al mayor número de la población, con énfasis en la democracia”.

Para el alemán Christoph Müller, la caída del muro demostró que “un país no se puede gobernar contra la voluntad de los pueblos, que los derechos humanos son parte de la condición humana, que la libertad no se puede oprimir a largo plazo, aunque por sí sola no garantiza estabilidad, sino requiere responsabilidad, instituciones. Y además mostró el fracaso del modelo económico del socialismo estatal para asumir una economía social de mercado que produce mejores resultados”.

EFECTOS NEGATIVOS

El polaco Przemyslaw Marzec reflexionó: “Cuando terminó la Guerra Fría, el mundo se hizo mucho mejor, pero aparecieron nuevos desafíos: quedó más unipolar y aparecieron fenómenos como estados fallidos y, sobre todo, el conflicto de los Balcanes: ¿Quién podría pensar que podríamos tener una guerra de las dimensiones graves en el corazón de Europa?”.

El ruso Mijaíl Troyansky muestra también una visión crítica, pues la caída del muro tuvo impactos penosos: “Se produjo el desmoronamiento de mi país, la pérdida de independencia en política exterior y la ruina de la política interior. Vino el capitalismo y pensaban que era el horno de la abundancia, que todo iba a caer desde el cielo. Pero llegó la desesperanza, bajo una dirección inepta y anárquica por una década. Mi país sufrió una reducción del 17% de territorio, y tenemos un enorme arsenal nuclear, el 95% junto con EE.UU., lo que es un asunto difícil. Pero las correcciones comenzaron con una nueva dirección, Putin y Medvedev. El país necesitaba a los jóvenes y enérgicos. Y si antes estábamos arrodillados, nos levantamos”.

PELIGRO DEL NACIONALISMO

El analista Farid Kahhat no ve la conveniencia de volver a un mundo multipolar, como se vivió en la primera mitad del siglo XX, la época de las colonizaciones y la Primera y Segunda Guerra Mundial. “La alternativa no es la multipolaridad, sino el multilateralismo, que el derecho internacional restrinja el accionar de los estados, y no prevalezca el más fuerte sino quien tenga la razón”. La otra vía es la peligrosa que propone el nacionalismo étnico y cultural, otro fenómeno desagradable tras la caída del muro.

Para el analista Fabián Novak, luego de que EE.UU. se convirtió en el único líder mundial político-militar, “la gran pregunta es: ¿cómo ejerce ese poder: con respeto al derecho internacional o con unilateralismo?”. Novak recuerda la política de defensa preventiva de George W. Bush, que no era admitida por el derecho internacional. También sostiene que las políticas internacionales de dicho país se ubicaron sobre un péndulo con Bush padre, Bill Clinton y Bush hijo. “Pero ahora Obama da esperanzas”.

Sobre Alemania: “La reunificación fue un proceso complicado y costoso, era un país de 60 millones de personas que recibe a 17 millones. Aún están presentes los problemas del empleo y la equidad entre este y oeste. Pero Alemania se ha levantado de las peores calamidades”.

Ni África se libró de las consecuencias: “Hasta 1989, gracias a las dos potencias, se mantenía un cierto orden y estabilidad, aunque de gobiernos de partido único. Luego de la caída de la URSS, EE.UU. pierde interés, y se desatan crisis en Ruanda, Sudán, Congo, Costa de Marfil”. Y en el ámbito de los organismos internacionales se da “un mayor protagonismo de la ONU, tiene más intervenciones, en más de 25 países con operaciones de paz”.

Novak estima que el mundo podría volverse hasta tripolar: “Está China, se calcula que en dos años será la segunda economía del mundo, desplazando a Japón. Y se habla de India y hasta de “Chindia”. Asia va a reemplazar a Europa como punto de gravedad del poder. Y se consolidarán los poderes regionales: Brasil, Alemania, Sudáfrica”.

Un diálogo sustancioso de ideas

La mesa redonda sobre el aniversario 20 de la caída del Muro de Berlín se llevó a cabo el martes 3 de noviembre en las instalaciones del diario El Comercio. Participaron los embajadores de Estados Unidos, Michael McKinley; de Rusia, Mijaíl Troyansky; de Polonia, Przemyslaw Marzec; de Alemania, Christoph Müller; el nuncio apostólico del Perú, Bruno Musaró; así como los analistas internacionales Fabián Novak y Farid Kahhat.

La mesa fue moderada por el director de este Diario, Francisco Miró Quesada Rada; el editor central de Política, Juan Paredes Castro; y el editor de la sección Mundo, Carlos Novoa. Participaron también los periodistas de la sección Mundo: Miguel Ángel Cárdenas, Jorge Moreno y Roger Zuzunaga.

A 10 años del milagro que salvó a Elián

jueves 26 de noviembre de 2009

10 años después

Las huellas que Elián dejó en Miami
El Nuevo Herald
26 de noviembre de 2009



•10 años después: la tragedia de Elián González
Por LUISA YANEZ
lyanez@MiamiHerald.com

Delfín González camina por el modesto museo que tiene desde hace años en su casa de La Pequeña Habana y no puede evitar la nostalgia al mirar las fotografías, juguetes y ropas de su famoso sobrino, Elián.

Diez años atrás, el Día de Acción de Gracias, el pequeño refugiado cubano fue encontrado a la deriva en una cámara de automóvil por dos pescadores cerca de Fort Lauderdale.

González, de 77 años, ha convertido en su misión conservar las huellas políticas y emotivas que Elián González dejó en Miami. Y el jueves conmemorará el décimo aniversario con una modesta ceremonia en Casa Elián, en 2319 NW 2 St., de 10 a.m. al mediodía.

Se traerá a la casa una estatua de la Virgen de Fátima, la misma a la que Elián aparece besando en una foto. Se invita a los que quisieron al niño o lucharon por mantenerlo en Estados Unidos.

"Tantos años después, la gente me sigue parando en la calle y preguntándome sobre Elián. Yo siempre les digo: ‘Regresará en cualquier momento' '', dijo González, considerado el tío preferido de Elián.

"Vamos a rezar por él, eso es lo único que podemos hacer''.

Hace una década, dijo González, nadie tenía idea que Elián, a pocos días de cumplir 6 años, se volvería famoso en todo el mundo gracias a una batalla jurídica entre Estados Unidos y Cuba por su custodia.

Al principio todo pareció sencillo. La madre de Elián había muerto en alta mar cuando la embarcación en que viajaba se hundió. Los familiares del niño en Miami dijeron que el padre, un camarero que había vuelto a casarse y vivía en Cuba, les dijo que estaba contento de que su hijo estuviera a salvo.

Luego Fidel Castro intervino y el padre de Elián se apresuró a exigir que le devolvieran al ni niño.

Entonces estalló una extraordinaria batalla por su custodia, mientras autoridades federales trataron de presentar el caso inicialmente como un tema del tribunal de familia.


La lucha por Elián acabó causando una gran desavenencia entre los que querían que lo devolvieran a su padre en Cuba y la mayoría de los exiliados, que tenían la esperanza de que pudiera escapar al adoctrinamiento comunista. El caso se convirtió un momento decisivo en la política del exilio.

La estancia de Elián en Estados Unidos terminó abruptamente cinco meses un Domingo de Resurrección con la redada de la casa por parte de agentes federales. El niño fue devuelto a la isla.

Todo lo que ocurrió todavía afecta a González. "Era un niño especial'', dijo González, de pie en medio del pintoresco museo.

Otros familiares han dejado atrás lo sucedido.

González dijo que Marisleysis, su sobrina, que se convirtió en la madre sustituta del niño durante la controversia, ahora es peluquera, está casada y el año pasado tuvo una niña. La bebé cumple un año el 7 de diciembre, un día después que Elián cumpla 16.

"A ella no le gusta hablar de esa época, le trae recuerdos muy tristes'', dijo González de su sobrina.

El padre de Marisleysis, Lázaro, sigue trabajando de pintor de brocha gorda en el gobierno condal Todos se mudaron del barrio.

González sigue viviendo en la misma casa y ha dejado intactas las pertenencias de Elián: la cama en forma de auto de carreras, la ropas que vestía a los 6 años y sus muñecos de los Power Rangers.

Junto a la puerta del museo, un álbum de recuerdos muestra que han venido a visitarlo curiosos de lugares tan lejanos como Oklahoma, Canadá y España.

"Sentimos mucho que hayas tenido a regresar a Cuba'', escribió una persona.

González nunca ha cobrado a los que pasan cuando él está en casa y le piden entrar y cuenta historias de Elián a todo el que se lo pida.

Recuerda que el niño era un pillo. "Provocaba a la prensa a propósito'', dijo González. ‘‘Cuando todos estaban acampados fuera de la casa, a veces me decía: ‘¡Vamos a salir y a provocarlos!' '', sabiendo que saltarían y comenzarían a tomarle fotos, afirmó.

‘El era el niño más fotografiado del mundo'', dijo.

También recordó los momentos más tristes de Elián.

"Se acordaba de cómo había muerto su mamá. Dijo que el bote se había hundido y que su mamá y el novio de ella lo pusieron dentro de la cámara y luego se agarraron de ella'', dijo González.

"Se acordaba cómo su mamá se hundió y su novio se zambulló a buscarla. Dijo que se puso a esperar que salieran del agua, pero nunca salieron. Dijo que había tiburones saltando alrededor. Nosotros creemos que eran delfines''.

Delfín dijo que sus familiares le han dicho que Elián es feliz, pero sacude la cabeza pensando en lo que podría haber pasado.

"Está viviendo en Cuba; ¿qué les puedo decir? Ojalá las cosas hubieran sido distintas''.

Más sobre el tema:
Naugragio en tierra firme - Gabriel García Márquez
 

Berlín año 20

martes 24 de noviembre de 2009

RECUERDOS DE UNA NOCHE DE NOVIEMBRE
22 de noviembre de 2009

El Comercio

Por: Felipe González *



Pudimos ver en directo cómo el caballo de la historia galopaba desbocado, sin jinete. Miles de ciudadanos, armados con picos, palas, martillos o con las manos de su rabia contenida, de su desesperación ante un horizonte cerrado y represivo, derribaban el muro. Era el más simbólico, entre tantos habidos y por haber, el lugar de peregrinación de líderes occidentales, como John F. Kennedy, cuando W. Brandt era alcalde de la parte occidental de aquel Berlín fracturado. Sentí la emoción del momento y la sorpresa, como todos incluidos los que afirman que lo habían previsto.

Antes de cerrar la noche llamé a Kohl y a Brandt, los dos amigos más representativos para mí de aquella Alemania que había llegado a conocer a través de ellos. Tenía muchos más amigos, casi todos de la generación que había vivido la experiencia de la guerra y la posterior división de Alemania, el prototipo de la separación del mundo en dos bloques ideológicos antagónicos. Los dos políticos, el canciller y el ex canciller, el democristiano y el socialdemócrata, habían pesado especialmente en mi trayectoria como político y como gobernante.

No sabía bien qué decirles, más allá de expresarles solidaridad y mostrarles mi convicción sobre el carácter irreversible del acontecimiento que estábamos viviendo para la unificación de Alemania y para el resto de Europa y el mundo. Aunque no sea frecuente en la tarea política, he tenido la suerte de traspasar esa frontera para compartir relaciones de amistad con los dirigentes alemanes. Brandt murió pocos años después y asistí a su funeral en el Reichstag, edificio histórico de la parte oriental de Berlín. Tuve el doloroso honor de hablar en nombre de sus muchos amigos de todo el mundo para despedirlo. Fueron cinco minutos, sin referencias políticas, ni siquiera a aquella noche de noviembre que cambió la historia para todos, alemanes, europeos y ciudadanos del mundo. Hablé más desde el corazón que desde la razón, era el amigo que se había ido. Me recordaban que era la primera vez que tomaba la palabra un extranjero en esa tribuna, recuperada para la representación democrática y con tanto poder simbólico.

Helmut Kohl siguió siendo canciller casi una década más. Condujo la unificación con arrojo, asumiendo riesgos en los que había mucha más determinación que cálculo. A lo largo de los años repetía una frase que muchos conocen cuando se refería a mí: “Puedo contar con los dedos de una mano —¡y me sobran dedos!— cuántos dirigentes me llamaron esa noche para ponerse a nuestro lado”. Nunca dejó claro el número de los dedos que le sobraban en aquella mano con la que evocaba la noche de la caída del muro.

Él y yo lo sabemos, pero a pesar del tiempo transcurrido sigue quedando en el aire el misterio. La galopada del caballo desbocado y sin control era peligrosa para todos. Por eso apoyé y admiré la decisión de los dirigentes que, como Kohl o Brandt, decidieron que había que cabalgarlo y conducirlo, más allá de las desconfianzas y resistencias de muchos de los socios europeos e internacionales y de no pocos de los representantes políticos de la República Federal.

Como el pasado es con frecuencia tan imprevisible como el futuro, hoy, 20 años después, nadie se apunta a la lista de los que estuvieron en contra de la unificación…, ¡pero lo estuvieron! Y a la mano de Kohl le siguen sobrando dedos. Ahora, como entonces, estas palabras son de solidaridad y respeto con el hombre que quería una Alemania europea, no una Europa alemana.

[*] Ex presidente del Gobierno Español
Felipe González, político español. Fue secretario general del PSOE, cargo que conservó hasta 1997.
Diario “El País”, SL/ Felipe González
Prisa.com Exclusivo para el diario El Comercio en el Perú


Disjokeys que nos impregnaron de Música

lunes 2 de noviembre de 2009

Locutores del Pop & Rock Inolvidables

¿Dónde estarán nuestros héroes?

Extraido del Blog de Gerardo Manuel Disco Club
13 de junio de 2007




Toda generación tiene sus iconos e incluso algunas aún comparten los de anteriores generaciones. Estos gustos transgeneracionales se deben sobre todo a la trascendencia de esos acontecimientos. Dos o tres generaciones después de su comienzo, hemos recordado a la gente que hizo radio desde finales de los años 50’s y nos permitieron conocer la música que aún hoy permanece en la memoria.

A finales de los 50’s mis vacaciones de verano las compartía con mi familia en el hermoso balneario de La Punta, y uno de esos veranos descubrí a uno de los discjockeys pioneros en programas radiales de rock: el señor Sergio Vergara, quien en su programa difundía los más recientes éxitos de la discografía internacional. Recuerdo escuchar los éxitos de Paul Anka, Neil Sedaka, The Ventures, (a quienes él llamaba “Los Ventura").

Sergio fue también uno de los primeros en hacer un programa de rock en la televisión. Lo hizo en Canal 2 Victoria Televisión que quedaba en la avenida Tacna, donde luego fue el cine Imperio, que en realidad no era otra cosa que el auditorio principal del canal. El programa se llamaba “El show de Sergio" e iba en vivo los domingos por la tarde. El espacio era muy variado y aparte de los consagrados, tenia una sección para aficionados con el acompañamiento de dos extraordinarios músicos peruanos que luego hicieron una brillante carrera en los Estados Unidos: Miguel Reyna Farje en los teclados y Eduardo “Cocho" Arbe en la batería.

Miguel Reyna se asentó en la zona de Fort Lauderdale e incluso tuvo un local propio, mientras que “Cocho" Arbe es materia de una historia que parece de ciencia ficción por lo desconocida y grandiosa para un músico peruano. “Cocho" se fue becado a la prestigiosa Escuela de Música de Berklee en Boston (Estados Unidos), donde tuvo como profesor nada menos que al maestro Quincy Jones, que lo consideró uno de los músicos más brillantes de su generación.

Eduardo tocaba batería como nadie y en una visita a Lima tocó en la Embajada de Estados Unidos acompañando al gran Duke Ellington, quien dijo que si él (“Cocho") no era el mejor baterista de los dos mil que habían tocado con él, sí era el más talentoso de todos. Lo curioso es que “Cocho" tocaba la batería solo eventualmente ya que su instrumento principal era el violín. Recuerdo que un día llegó al canal con un bajo eléctrico fabricado por él, y sonaba mejor que los que vendían las marcas conocidas.

Entre sus logros más recientes están el haber llegado a dirigir por breve tiempo la filarmónica de New York. Volviendo al pasado, tuve el privilegio de hacer mi primera presentación en televisión acompañado por estos dos extraordinarios músicos y amigos y haber recibido de ellos los primeros consejos para un mejor desempeño. También esta es una forma de reconocer a la persona que me dio la primera oportunidad, el señor Sergio Vergara.

Otros iconos de la radio fueron el señor Enrique Llamosas con su programa “Música para la juventud" en Radio 1160, el señor Dante Capella, un caballero del micrófono en Radio Miraflores, Bartón Wilson, maestro de maestros. A comienzo de los 60’s ubicamos a la señora Diana García, la voz que conquistó la radio y también la televisión entre el público juvenil; Perico Durand en Radio Miraflores, la señora Nelly Mendivil Castro, pionera de los programas exclusivamente de rock nacional, la generación de radio El Sol donde destacaba Vlady Artieda, la misma Diana García, el señor Emilio García Lara con “La canción del mediodía"; Radio América tenía su estrella en don Jorge Peláez Rioja con su “Cajita de Música".

Vayan estas líneas de reconocimiento para todos ellos, incluyendo por supuesto a don Iván Márquez, quien desde su natal Arequipa, transmitía un programa sensacional llamado “El Tornamesas", a Liliana Sugobono jefa de programación de varias radios importantes y a toda las generaciones posteriores que nos permitieron y permiten aún (en raros casos) seguir escuchando lo mejor de la música.


 
Más Datos:
 
Don Sergio Vergara, en 1976-1977, fue uno de los coanimadores de un programa llamado "La Música en el Aire", que iba por Panamericana TV, los martes, a las siete. Fue el señor Vergara quien, al inicio de uno de sus programas, anunció a su teleaudiencia que Elvis Presley había muerto (como lo recordó, una hora más tarde, Diana García, desde su espacio en "Radio Miraflores", aquella noche de invierno de 1977). En "La Música en el Aire" (que era co-animado por Ray Dante, el desaparecido Jimmy Araujo, y Wilder Orbegozo), se propalaron algunos "novedosos" videos -para la televisión peruana de ese año- como los de Peter Frampton y el jamaiquino Jesse Green. Don Sergio siempre se despedía diciendo "Visiten Barranco!!!"


"Música para la Juventud" y "La Hora del Recuerdo" fueron antológicos programas de la radio peruana de formato pop-rock de su tiempo, que se iniciaron en "1160", para pasar después a "Radio Miraflores". Don Enrique Llamozas tenía un estilo muy formal: daba la hora, anunciaba al artista y el título de la canción, y soltaba la música.

Don Iván Márquez fue narrador de noticias en "El Panamericano" junto con Angel Tachino y Mannie Rey y "24 Horas", posteriormente locutor en "off" de "Panamericana Televisión" y, en la radio, lo recuerdo por dos programas, uno de los cuales aún existe y es "Eva y Yo" que ahora se transmite por radio Felicidad..

El otro programa de don Iván Márquez era "El Tornamesa", que iba en las tardes, en los setenta, por radio "Panamericana", cuando era una radio juvenil pop-rock e iba por los 960 AM . En ese tiempo ya "Panamericana" tenía una señal en FM, pero era dedicada casi exclusivamente a música instrumental, sin locutores, con la voz de don Pepe Ludmir grabada -de cuando en cuando- recordándonos que escuchar esa estación era "el mejor ejercicio para sus oídos".

En "El Tornamesa" sonó primero (o yo escuché primero ahí) al arreglista estadounidense Meco y su versión "hustle" de "Star Wars", inolvidable película de Lucas. Ahí también, el 76, escuché a Walter Murphy y la Banda de la Gran Manzana, con el arreglo que tituló "Un Quinto de Beethoven".

Ivan Márquez decía: "El Tornaaamesaa, eso y nada más, Pariente, puraaa discomaníiaaa!!!", y tras la introducción, ahí sonaba la canción que querías.

El Perú indudablemente tuvo a sus propios Alan Freed, Porky Chadwick y Wolfman Jack, esos grandes discjokeys americanos que lanzaban éxitos. Esas voces que traían las primicias, los recuerdos, "las canciones de tu vida". Ojalá sigamos recordando, no sólo a los artistas, a su discografías, sino también a todos aquellos que con sus voces y anuncios nos permitieron conocerla.

Siempre los más recordados de esa época son los de radio Panamericana. Estaban Lucho Arguelles de "Fresas con Crema" y "La Hora del Sunset", trabajaba en la seccion ventas de Canal 5; Susana A. (Susana Alcantara) quien presentaba el ranking semanal, todos los domingos por la mañana. Todo el mundo estaba pendiente del ranking de panamericana para comentarlo el lunes.

Tambien nos acompañaron con su voz, Sammy Sadovnik, ahora relator deportivo en la cadena latina de SPN y Javier Lishner que tenian un programa por la manhana. Comentaban noticiasde 7 a 9 am para poner un especial de una hora del artista elegido luego de recibir 20 llamadas telefonicas. Ambos después se fueron a Radio Miraflores.Javier Lishner terminó radicado en el Estado de California en EE.UU.

En la competencia, en1160, estaba Reynaldo Aragon Jr. con una voz engoladamente única y un timbre espectacular.

Radio Panamericana presentaba anualmente el certamen "La Más Más del año" y "La Más Más del Verano".

Añoranzas de una Radio que no volverá
La radio en los años 60 se caracterizó por su calidez en la conducción de los programas musicales. El productor se esforzaba por transmitir la mejor selección musical sazonándola con información y entrevistas a los artistas de la época; creo que fue, uno de los pocos periodos donde el artista peruano fue reconocido en su propio país, aunque claro, no económicamente, como merecían. Debemos recordar a los disjockeys que marcaron época en Radio Continente, como Pepe Barreto y su "Show de los Beatles", a Fredy Morales, al "Oso" Gambarini, Gustavo Davila,  "el Señor del microfono" Victor Torres, y  tantos otros.

Las emisoras que hoy difunden la llamada "música del recuerdo", deberían empaparse y aprender lo que fue la radio de ese tiempo y convocar a los conductores de entonces para que presenten con conocimiento y vitalidad, en su propio contexto, la música entrañable de aquel tiempo para que asi los "recuerdos musicales" dejen de parecer momias o epitafios de una generación de artistas, músicos y locutores radiales.

No olvidemos a los DJ de Radio Atalaya: el flaco Freddy Morales (ahora en USA), el gordo Galliani, Brani Zavala, primo Bruce, Rolly Cadillo y otros. Siempre tenian lo ultimo de Billboard. A muchos despertaba con su música para ir al colegio. Tiempos aquellos.

Los históricos

DANTE CAPELLA

Dante Capella fue una de las grandes voces de la radiotelefonía local, a quien se recuerda por sus programas en "Radio Miraflores", en donde condujo, por años, "Los Surcos del Éxito" y otro programa más. Él hizo también locución comercial en el Perú y estuvo ligado a la industria del disco. Lo último que se le escuchó fue un programa llamado "Los Viejos buenos tiempos" en las tardes del verano de 1990, por la desaparecida "Stereo Lima Cien", con canciones de la edad dorada del rock and roll.

CANAL 2

Existe muy poca información sobre el Canal 2 Victoria Televisión que menciona Gerardo Manuel, salvo que por el Hipódromo de Monterrico la señal era bastante débil. Al parecer  Juan Velarde era uno de los presentadores de esa estación, perteneciente al circuito radiofónico Cavero Dubois (que encabezó "Radio Victoria"). Un buen día, a fines de los 60, todas esas señales de TV que empezaban a surgir, se esfumaron para siempre del aire (el 13, el 9, el 2, el 11) y entramos a la penumbra de una dictadura que nos obligó a distraernos con sólo dos canales parametrados en el aire (el Cuatro y el Cinco, confiscados por Velasco).

PERICO DURAND

Perico Durand era la voz de "Radio Miraflores" en las madrugadas de los setenta, cuando, al dar las doce de la noche, se producía "el cambio de transmisor" en "RM" (sonaba la señal más bajito) y este locutor presentaba sus canciones.
NELLY MENDIVIL

Nelly Mendivil era una de las tres voces femeninas de "Radio Miraflores" en los setenta (las otras dos eran Liliana Sugobono y Diana García de Palacios). Doña Nelly presentaba música peruana a la hora del almuerzo (una ordenanza militar  imponía por esos tiempos la programación de artistas del acervo musical nacional en todas las radios). Nunca se le escuchó presentando pop o rock. Ella era tía del afamado charanguista peruano Julio Mendívil, actualmente radicado en Alemania y del periodista Jorge Mendivil, asesinado en Uchuraccay.

RADIO CONTINENTE

Sólo se sabe que  fue una radio vinculada al quehacer político (don Armando Villanueva del Campo, luego del golpe militar de Velasco, llamó a la ciudadanía a insurgir contra los usurpadores, usando los micrófonos de esa radio). Pepe Barreto fue locutor de Continente (antes fue locutor estrella en "Atalaya", en los 70, y hoy es líder en la radio latina en Los Angeles, Estados Unidos).

LA MAS MAS

Un pasatiempo de "Radio Panamericana" cuando su programación era pop y rock, eligiendo así las mejores 30 canciones del verano y del año. Desde 1978 hicieron que la elección fuera un espectáculo de masas, en algún lugar de amplia concurrencia. En la primera presentación de esa elección, realizada en el cine "El Pacífico" de Miraflores, no todas las 30 canciones tuvieron videos (era una rareza en esos años, las importaciones estaban prohibidas). Cuando eligieron a la del 79, felizmente todas las canciones  fueron acompañadas de videoclips.

LA FM

La música que se transmitía por la exclusiva frecuencia modulada y en stereo era nstrumental casi toda. Las primeras vanguardistas fueron "Stereo Lima 100", "Panamericana FM", "Del Pacífico" (evangelista), "América", y "Unión".

Un día la voz de Pedro Silva (quien reemplazó a Gerardo en "Disco Club" en el canal 7, cuando él se fue al "9") apareció en el 98.1FM del dial diciendo: "Centra tu atención! Ya estámos en Frecuencia Modulada". Era el 78, los Bee Gees, Travolta y Olivia estaban imbatiblemente de moda. Sonaba la señal fresquita y no habían comerciales (estaban en prueba). Luego de meses se identificó: era "1160" que el 78 plantó su bandera en FM. Le había antecedido "Radio Miraflores", con programas de Gerardo Manuel, Hugo Salazar y Jorge Henderson Palacios(quien no hacía aún TV ni presentaba canciones en castellano).

Cuando empezaban las clases colegiales, un marzo de 1979, apareció "Doblenueve", con programación poco definida (iba desde Ray Parker Jr. & Ray-Dio, Kenny Loggings, hasta Yes), para después perfilarse y difundir rock del bueno. Era de antología sus propagandas hechas por ellos mismos, así como su programa dominical "Basta de Jazz" de un corte nunca antes oido.

En "Doblenueve" comenzó a sonar todo primero, lo comercial (incluido "What a Fool Believes" y "Honesty" de los Doobie Brothers. y Billy Joel, respectivamente) y lo más elaborado. También ahí sonaron primero Miguel Ríos y los argentinos precursores del rock en español que marcara tanto a la juventud en los 80.

Hasta que llegó la salsa: vía "RM" con Delgado Aparicio (que después se llevó el show a "América"). Y toda la explosión que vino luego, y que perdura hasta hoy con altibajos.

"ROCK CLÁSICO"

En el 87, apareció un programa en "Stereo Lima Cien" que conducía Henry Parkenberg (de memorables programas en otras radios limeñas) y Lolita Ronalds (la actriz bonita de voz característica). Se llamó "Rock Clásico", y tenías ahí lo que ya era para el recuerdo suave, o para arrullos con tu pareja, lo que Gerardo describiría como "rock acústico" o "rock melódico". Desde George Harrison y "Someplace Else", hasta a Roberta Flack, matándote lentamente con sus canciones.

¿Dònde estará Lolita Ronald?

Se le extraña al "Cabezón"

Hugo Salazar y su espacio "Nostálgia" vía Doble Nueve se transmitía las mañanas de los fines de semana a fines de los 80s y comienzos de los 90s.Luego Hugo  tuvo unos estupendos programas en "Radio Miraflores".

Desde su anual "La Premiación" (co-animada con Johnny López), un "ranking" anual, no basado en la popularidad, sino en la apreciación cualitativa de los trabajos de los músicos del año, pasando por "La Música está Aquí" (las tardes de semana en Miraflores FM) y, los domingos, "Beatlemanía" (el mejor programa sobre el grupo de Liverpool jamás hecho en el Perú) y, "La Caverna Subterránea" (un documentado repaso a artistas, grupos y discos).

 En "Doblenueve", el programa "La Música está Aquí" con temas del ayer, tenía como cortina musical a The Shadows, con un precioso instrumental con un solo de batería magnífico). Hugo Salazar ha sido -y es- uno de los mejores discjokeys y su presencia en la radio peruana es largamente extrañada por quienes gustan de la buena música

Un gran discjockey cuyo programa se transmitía por radio Continental es el recordado Pepe Jarufe y "El Tocadiscos" quien con su frase: "la música es la expresión de lo que se quiere y se siente", comenzaba todos los días incluidos domingos a la 1.00 pm.el programa juvenil más sintonizado y esperado por sus "primicias". Eran famosos sus rankings semanales, mensuales y el de fín de año, con las mejores cincuenta canciones.

Las Radios de hoy y la música estereotipada

De un tiempo a esta parte la radio como medio de entretenimiento e informaciòn a travez de la mùsica, ha ingresado a una voragine incesante de emisiòn sin recepciòn; es decir que los llamados "disjokeis" de estos tiempos, lo que nos ofrecen es solamente una càlida voz, entretrenida a veces, pero sin conocimiento de lo que emiten. Los psicòlogos llaman a esto: MUSICA ESTEREOTIPADA.


Los programas o las estaciones de la mal llamada "Mùsica del recuerdo" o que irradian"Rock clàsico", son solamente el desordenado lanzamiento de música como si de MP3s del monton se tratara...es decir canciones y temas de enorme calidad, pero sin la presentacion, la investigaciòn y el cuidado que debe tener un tema musical. Por ello resulta desalentador escuchar un tema de los Yardbirds o Supertramp por ejemplo, sin que el "disjokey", se preocupe por el màs minimo detalle del grupo en menciòn.

Lo mismo pasa con la Tv. Existe un arsenal de canales vía cable, sin embargo, andamos con el control remoto cambiando y cambiando estereotipadamente, sin ya importarnos en que canal estamos o que film vemos. Lo de la radio es similar.Imagìnense ingresar al Convento de San Francisco, pagando una entrada por nuestro ingreso, pero no hay un guìa. Sería una cosa ilógica ¿verdad ?. En suma,escuchamos o apreciarìamos la belleza musical, pero no nos empapamos de nada de información ni la cultura que subyace detrás de cada producción musical. Eso es lo que pasa con las estaciones de ahora, con honrrosas excepciones, por supuesto.

Las estaciones y la muerte de John Lennon
 
En  la mañana del 9 de diciembre de 1980, el noticiero "El Momento" de Radio Miraflores (que era muy escuchado en la ciudad de Lima), no empezó con las voces de don Pedro Roncallo Matos, Enrique Llamozas Espinoza y Rómulo Florez Campaña, sino con las campanitas y los primeros acordes de "(Just Like) Starting Over", el primer sencillo del albúm retorno de John Lennon a la música, tras cinco años de ausencia.
 
El disco ("Double Fantasy"), que ya estaba en algunas radios limeñas, sirvió de cortina musical para un anuncio que muchos nunca hubieramos querido escuchar: John Lennon, la noche anterior, había sido asesinado por un desquiciado enfrente del condominio donde vivía, en Manhattan, Nueva York.


A partir de esa triste mañana, las estaciones de radio pop de Lima comenzaron a propalar, en casi todos sus espacios, música de recuerdo de Lennon solista y junto a la más popular banda de rock de todos los tiempos: Los Beatles.

Justamente Lennon y Los Beatles fueron dados a conocer en nuetro medio, a toda una generación, por Pedro Roncallo Mattos y su espacio de Los Beatles, los domingos por Miraflores, y por Pepe Barreto que hacía "Beatlemanía: el Show de Los Beatles", por "Radio Atalaya", los sábados por la noche.

Ese 9 de diciembre, Walter Gonzáles, extrañado locutor de "Disco Show" (Panamericana AM) y "Buenos Días, Día" (Panamericana FM), propaló a lo largo de sus espacios, los discos de Los Beatles, casi sin hablar, sólo leyendo de cuando en cuando cables de agencias internacionales sobre la desaparicíon del líder de los "Fab Four".

Jorge Cox, veterano DJ que tenía, en "Inka Radio", el clásico "Juke Box International", dedicó todo su programa a Los Beatles y a Lennon, con llamadas de llorosos admiradores del cuarteto de Liverpool. Cox -confeso admirador de Elvis Presley, de Jerry Lee Lewis, de Carl Perkins, de Roy Orbison- condujo un programa para la antología de la radio, que ojalá algún día se reviva aunque con un esquema más moderno.

En la tarde, tanto "Radio Miraflores" y "Radio Panamericana", en FM, propalaron sólo música de los de Liverpool, siendo dedicado "Los Especiales", de las 5 de la tarde, a Lennon y a la más famosa banda de rock.

La muerte de Lennon significó un renacer de la difusión de los Beatles en Lima, gracias al talento, formación, profesionalismo y buen gusto de todos estos héroes de la radio y la TV, entre los cuales estuvo Gerardo Manuel (sus memorables especiales de Los Beatles, por "Disco Club"). Y fue el pie de entrada para el surgimiento de nuevos programas sobre este viejo grupo.Citemos algunos programas:

Los viernes por la noche, por "Atalaya", desde enero del 81; "Beatle Show" de Coco Valderrama, por la desaparecida "Radio El Sol"; el inolvidable "Beatlemania", los domingos a la siete, por "Miraflores" FM, con Hugo Salazar, y otros más de menos trascendencia pero igual de cálidos.

El programa de Hugo Salazar, a juzgar de muchos de la época, fue de lo mejor que se ha hecho en radio, no sólo sobre Los Beatles, sino sobre el rock en general. Y fue el punto de partida para que la nueva gente (de ese tiempo) conocieran a un grupo básico, cuya época, por diferencia generacional, no tuvieron la suerte de vivir en su momento.

Cortazar terrenal

sábado 31 de octubre de 2009

martes, junio 26, 2007


MELODÍA Y AGONÍA SOBRE EL RING

Cortázar: el boxeo y el jazz,

dos pasiones de cronopios

Por Eloy Jaúregui



Entrevista por Antonio Trilla. Madrid en 1983

Lo encontré de casualidad. Él esperaba a unos amigos sentado tranquilamente en un café, mientras leía el periódico. Sabía de su rechazo a las entrevistas pero me acerqué igual, porque también sabía que el gran cronopio que era, guardaba cuotas parejas de humor, generosidad y "buena leche", como decimos en mi tierra. Y que, como buen gato de jazz, amaba la improvisación. Alcancé a explicarle, algo cortado, que había estado buscándole porque quería hablar con él sobre boxeo y jazz, dos de sus grandes pasiones, cuando dispusiera de quince minutos.

- Ahora mismo -me sorprendió.- ¿Querés un café?

Y ahí estaba, sentado frente al escritor con el que había compartido días, noches y madrugadas, como lector frenético de sus cuentos y novelas; con el hombre al que admiraba por su compromiso con las luchas sociales de América latina, por su valiente respuesta a las dictaduras militares en ese continente, por su amor a la "dulce Nicaragua".

- En España, como tú sabes, el boxeo tiene un marcado rechazo en los ámbitos intelectuales -algo que no comparto desde luego, como buen aficionado al boxeo que soy- salvo quizás algunas importantes excepciones como los directores de cine José Luis Garci o Gonzalo Suarez.

¿Por qué y cómo te interesaste en el boxeo?

- El por qué nunca me lo pregunté... A mí el boxeo me interesó desde muy niño. Sabes que en la Argentina, el boxeo es un deporte muy popular. Cuando yo era niño tuvimos un gran campeón de peso pesado, Luis Angel Firpo, que tuvo una carrera espectacular. Él fue a pelear a los Estados Unidos, y disputó el título mundial de peso pesado con el norteamericano Jack Dempsey, en 1923. Dempsey era un gran campeón y terminó venciendo a Firpo, pero después de que Firpo lo hubiera noqueado y de que el referee y el público ayudaran a Dempsey a levantarse. Técnicamente Firpo había ganado la pelea y Dempsey debió haber sido descalificado. Pero el combate siguió y finalmente, Dempsey le ganó a Firpo. Todo esto está contado en La vuelta al día. Yo tenía en ese momento nueve años y aquello fue como una tragedia nacional, porque en la Argentina se consideró un robo al país aquella pelea. No faltaron los que pedían romper las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Aquella pelea creo que definió mi pasión por el boxeo, porque yo quedé muy impresionado por lo de Firpo y empecé a interesarme por ese deporte que, en esos años, ocupaba mucho espacio en los periódicos. Leía todo lo que se publicaba sobre boxeo y escuchaba por radio las peleas más importantes. Desde luego, que, como vivía en una casa llena de mujeres no había nadie dispuesto a llevarme a ver una pelea.

- "Torito", el boxeador, es un personajee que conecta contigo, que te es profundamente simpático y que, incluso, pareciera que te provoca ternura...

- Sí, era justo Suárez, un boxeador desllumbrante... Cuando yo era adolescente o quizás algo más adelante, la aparición en Argentina de Justo Suárez, el "Torito de Mataderos", fue otra conmoción. Era un boxeador extraordinario... Suárez era brillante, espectacular y de una gran simpatía. Conectaba muy fácil con la gente. Y curiosamente, también terminó perdiendo al final en los Estados Unidos, como esta contado en Torito. Justo Suárez terminó de un modo trágico, abandonado por todos después de la derrota y murió tuberculoso en un hospital de provincia en Córdoba. Para mí, su muerte -que fue una verdadera tragedia del depoorte- fue también un acontecimiento importante. No me perdía una sola pelea suya. Un día, estando yo en París, en la época en que vivía todavía en la ciudad universitaria, recordé todo aquello y de golpe me senté a la máquina. En dos horas escribí el cuento, con datos muy precisos sobre sus combates, porque lo había seguido a lo largo de toda su carrera. Durante dos horas me sentí Justo Suárez y escribí como un boxeador.

- Tú has dicho muchas veces que, en esa época, eras un esteta, un hombre que vivía a espaldas de la realidad de América latina y de la historia. Cuando ibas al estadio, a ver boxeo, ¿también eras un esteta?

- Sí, yo he dicho alguna vez que iba a ver boxeo al Luna Park con un libro bajo el brazo y era así. Era el joven esteta para el que el boxeo también era un espectáculo estético. En esa época yo miraba todo con un criterio exclusivamente estético, y lo veía como un fenómeno estético.

- ¿Sigues siendo todavía un buen aficionnado al "noble deporte de los puños", como se dice en España?

- Sí, desde luego. Sigo al día todo lo qque se relaciona con el boxeo.

- ¿Qué te provoca el boxeo para que te iintereses por un deporte al que critican como violento y cruel?

- Es que yo no lo veo violento y cruel. A mí me parece un enfrentamiento muy honesto, muy noble, como decías ahora. Me interesa el enfrentamiento de dos técnicas, de dos estilos, la habilidad de vencer siendo a veces, más débil. Te diré que casi siempre estuve del lado del más débil en el boxeo y muchas veces los vi vencer y es una maravilla. Por otra parte, lo que sucede es que a mí no me interesan los deportes colectivos. Eso pareciera que va en contra de mi ideología pero creo que no es así. El fútbol, por ejemplo, me es totalmente indiferente. Sé que decir esto, en boca de un argentino, es algo grave... (se ríe), capaz de desatar muchas iras... Pero me es tan indiferente como el rugby o el beisbol. Me gustan los deportes donde se enfrentan dos individuos, como sucede en el tenis o en el boxeo. Son dos destinos que se juegan el uno contra el otro. En el fútbol son once contra once, gana o pierde un equipo. La responsabilidad individual se diluye, todo se diluye; alguien pudo haber jugado muy bien o muy mal pero nunca tiene la plena responsabilidad del triunfo o de la derrota. En el boxeo eso no es posible. Allí un hombre vence a otro. Gana porque es mejor o porque hizo mejor las cosas.



- ¿Qué boxeador te ha provocado esa emoción digamos "estética" que puede dar una especial mezcla de armonía física, técnica, fuerza...?

- Estéticamente es muy hermoso ver enfreentarse a dos grandes boxeadores. Contemplar sobre un ring, verlo moverse a Sugar Ray Robinson, por ejemplo, es una maravilla. Por eso, nunca me gustaron los boxeadores sin talento.

- Con frecuencia utilizas en la literatura elementos del jazz o del boxeo, haces comparaciones...

- Me parece interesante que me preguntes esto. En América latina hay todavía una tendencia romántica a buscar metáforas que respondan a imágenes consideradas "nobles". Yo desde muy joven sentí que debía desacralizar, quitarle a la literatura esa imagen "noble"; siempre pensé que había en la vida cotidiana elementos llenos de belleza, que era necesario incorporarlos a la literatura. Desde el comienzo hay en mis libros referencias del tipo que señalas. Un buen match de box -como decíamos antes- puede ser tan hermoso como la metáfora más "noble".

- Aparte de los que ya mencionaste, ¿qué otros boxeadores has admirado?

- Muchos, sobre todo, los de la época dee oro. Y me gustaba mucho Cassius Clay. Su descaro, sus bravuconadas, ese estilo de desafío permanente. Él decía que era "el más grande" y quizás lo haya sido. Lo que es seguro es que ha sido, sin duda, uno de los más grandes de la historia del boxeo. Y de la Argentina, admiré al "Intocable", Nicolino Locche.

- ¿No te gustaba Carlos Monzón?

- Sí, sí, me gustaba mucho. Era un boxeador cerebral, que usaba la cabeza para pelear. Y era demoledor. De una finura cruel para boxear. La pelea con el italiano Benvenuti es inolvidable. Y también el combate con Boutier, que yo vi por televisión. A propósito, ¿sabes que en los años veinte, Ho Chi Minh era cronista de boxeo en París? En una ocasión, comentando para una revista francesa, un combate entre dos boxeadores norteamericanos, uno negro y otro blanco, él escribió un extraordinario alegato contra el racismo, desde luego sin utilizar ni una sola vez esa palabra... Recordé ahora ese alegato, porque cuando vi la transmisión de la pelea Boutier-Monzón me indignaron los comentarios racistas que hacía el relator.

- Hablando de Monzón, hay otro cuento tuuyo, La noche de Mantequilla, donde también el boxeo está presente...

- Ah, sí, es la historia de la pelea de Carlos Monzón y "Mantequilla" Nápoles en París, una pelea que me dejó un recuerdo muy especial. Así que cuando se me ocurrió la idea del cuento, que es una historia que tiene que ver con la política, la situé en aquella noche en el estadio.



- Si no te molesta, podemos pasar al jazzz, otra de tus pasiones... ¿Sigues tocando la trompeta?

- Cada vez menos. En un tiempo la tocabaa pésimamente, para tortura de mis vecinos, pero ahora estoy constantemente viajando, de un lado a otro, cuando no estoy en Nicaragua, estoy yendo a México o regresando a París... vivo en los aviones. Y la trompeta es un instrumento implacable que exige una preparación de los labios y eso sólo se consigue tocando seguido. Por otra parte, no estoy en las mejores condiciones físicas ahora para tocar la trompeta, pero me divertía mucho cuando podía hacerlo. En realidad, debo confesarte que yo soy un músico frustrado.

- ¿Tocabas algún instrumento de niño?

- Sí, el piano, me obligaron a tocarlo desde los ocho hasta los trece y un día cerré el piano y no quise tocarlo más. Una tía mía, fanática de Bach y de Chopin fue la que hizo de mí un melómano.

- ¿Desde cuándo te interesó el jazz?

- No lo sé exactamente, pero creo que noo tengo casi recuerdos sin jazz. Yo nací en 1914 así que, cuando era chico, asistí al nacimiento de la radio... no había discos de jazz todavía. En esa época se escuchaba en la radio, en Argentina, tangos, música clásica o música popular hasta que un día, -yo tendría diez años- escuché por primera vez un fox trot y fue mágico para mí. Dos o tres años después, descubrí a Jelly Roll Morton y más tarde, a Louis Armstrong y a Duke Ellington. Durante mucho tiempo ellos fueron mis músicos de jazz preferidos.

- ¿Ya no lo son? ¿Qué discos salvarías ddel diluvio?

- Sí, sí, lo siguen siendo. Es más, si tuviera que elegir algunos discos para salvar del diluvio, -como dices- (se ríe) me llevaría discos de los tres, sobre todo algunos del viejo Armstrong y del Duke Ellington de los años veinte al treinta. Como ves no he evolucionado mucho...

- ¿No te llevarías ningún disco de música clásica?

- Bueno, quizás no me expliqué bien. El jazz es maravilloso pero la música clásica es como la gran literatura y mi amor por el jazz es algo que corre paralelo a mi amor por la música clásica... Si oyes la música medieval, la música de cámara de Mozart o los últimos cuartetos de Beethoven, sabes que es todo lo que se puede conseguir en música. Si tuviera que elegir discos para salvar del diluvio entre jazz y música clásica -cosa que no querría-, aún con mucho dolor escogería algunos de música clásica, entre los que te he dicho e incluiría también a Bela Bartok.

- Tú escribiste "El perseguidor" como un cierto homenaje a Charlie Parker. ¿Cuándo descubriste su música?

- Fue antes de irme de la Argentina. Cuatro o cinco años antes, un día compré Lover Man, sin conocerlo. Al principio mi reacción fue negativa hasta que un día la cabeza me hizo clic y desde entonces, muchas cosas que había oído hasta ese momento perdieron sentido. Su música fue muy importante para mí.

- De los que vinieron después, ¿quiénes te impresionaron como Parker?

- Dizzy Gillespie, Miles y después, Colttrane. Esos son discos que también me llevaría conmigo. Y sin duda, no podría olvidarme de Earls Hines, que es un pianista al que adoro. Toca como un dios. ¿Sabías que Dizzi y Charlie Parker tocaron en 1943, juntos, en la banda de Hines? Earl es un músico maravilloso, lleno de alegría y humor. Los movimientos de su mano derecha suenan como una transposición de la trompeta de Armstrong...

- ¿Escuchas jazz a diario? ¿Escuchas mieentras trabajas?

- Sí, escucho dos o tres discos de jazz por día y bastante más música clásica. Pero jamás pongo música mientras hago otra cosa. Los que compusieron esa música no lo hicieron para que fuera un "fondo musical" sino para que lo oyéramos con la misma atención con la que leemos un libro.

- Una última pregunta: ¿crees que el jazzz ha influido en tu obra?

- Sí, mucho. Me enseñó cierto swing que está en mi estilo e intento escribir mis cuentos, un poco como el músico de jazz enfrenta un take, con la misma espontaneidad de la improvisación.

Publicado por Eloy Jáuregui

Toto Terry, su vida contada

LA SAETA SE VA DE TRAGOS


Escribe Eloy Jáuregui


Breve recorrido por tres bares emblemáticos del Surquillo de los años cincuenta. El Tobara, el César y Don Julio. Todos, templos de la bohemia y los diálogos tiernos del viejo barrio amoroso y entrañable. Hoy ya no existen más pero su memoria es recordada en esta crónica sumergida en los licores de la nostalgia.


                               Para Néstor, mi padre allá en el cielo.

1. EL CATASTRO DE LA AMISTAD. Al mozo de noche lo llamábamos Lando Buzanca. Era de fibra a mariposa, tenía un gancho mortal al hígado y cantaba como Raphael. En el bar Tobara de la esquina de Angamos con República de Panamá, apenas anochecía, lo invadían una fauna feroz y babélica. El lumpenaje rancio, presidarios de vacaciones, rameras redimidas, homosexuales en ejercicio, profesores de ciencias cuánticas, vecinos boquiabiertos, poetas desahuciados por las musas y alcohólicos abandonados por la fe. Lando Buzanca nos conocía a todos y para cada cual tenía un lenguaje.

El Tobara era el antro de las transfiguraciones. El rito vicario de los desalmados. La costra de templarios del barrio con prosapia y sin ley. Ahí, aprendí filosofía, dados, timba y la poesía cruel, de no pensar más en mí, parafraseando a E. S. Discépolo. Los Tojara –que ese era el apellido original de los dueños de origen okinawuense—, tuvieron en el viejo Jiro al líder y factótum de esa isla generosamente proterva en medio de las brumas de una bohemia con la alcurnia del pobre. Alguien equivocó el apellido al hacer el rótulo sobre la gran puerta del bar-restaurante de la esquina y así quedó enclavado en el imaginario, la huasamandrapa y en ese océano lujurioso del distrito popular. Los acólitos que llegamos de púberes, sabíamos de sus 16 mesas y su gran barra alucinada con trasfondo de licores de baja estofa y uno que otro trago decente.

En el mostrador, de fuentes humeantes de la cocina criolla y nikkei, de saltados y calamares, de tallarines y cau cau, de mondonguitos y escabeches, dejé las huellas de mis codos y mi cabeceo enamorado de la noche, los amores perdidos por flojo corazón y los amigos de venas trenzada y la conversa del verso cómplice que hace del bar, la institución psicoanalítica antes de Freud. Cierto, el Tobara se fue convirtiendo en capilla y catequesis, en aula alternativa y universidad de la propia vida. Aquel fue su atractivo y su pudor. Su exclusivo clientelaje sabía bien que ahí se iba a encontrar a sus congéneres, a esos seres que vivían preocupados por el origen de las cosas, por la explicación de los fenómenos totales y por el fondo y la forma estética con qué explicar que la vida existe de otra manera y no como dice Baldor.

Así, se tejían los diálogos profusos y cotidianos, triviales o trascendentes, triunfales o dramáticos, amargos o hedonistas. Y en cualquier momento hacía su ingreso un choro plantado como un gran maestro o un irreverente poeta chavetero, un profundo filósofo nihilista o un cultivado periodista sin trabajo, un anecdótico pintor de brocha gorda o un fulgurante caficho, todos reunidos en ese bar surquillano que el tiempo convirtiera en aula magna o antro solemne. En medio de ese cambalache nocturno, la familia Tojara, luego de don Jiro, con doña Mechita o Julito y sus hermanos mayores, protagonizaron una función normativa y pedagógica. Se los respetaba como ellos respetaban el resplandor de las ideas que en esas mesas del Tobara adquiría categoría de fe teológica.



Las cervezas nunca faltaban entre las frases de los parroquianos, así falte plata o lógica de buenas costumbres. No obstante, yo jamás participe en bronca alguna, Nunca vi un chavetazo, mucho menos un botellazo. Todo era ternura, todo corazón. Luego, al Tobara llevé a mis hermanos más de sangre que sangrientos. A los tíos que se morían en mis brazos, a mis primos que habitaban en el rinconcito de los cariños, a mis enamoradas nocturnas y hasta a mis hijos luego de salir del Nido para que por las mañanas se comiesen decenas de gelatinas, pasteles o cebiches, que existía en la función matinal.

Por la tarde conversaba con los jubilados y a las seis de la tarde me asfixiaba de miedo escénico porque en ese ojal de la vida que se vuelve noche cantaba boleros desafiando como loco con el perdón de la casa. Fui condecorado una noche de esas como “Huésped ilustre” y ahora que observo el viejo edificio donde un domingo vimos pasar al autentico Señor de los Milagros.

Ahora que el Tobara ya no existe más y se ha convertido en una farmacia, ingreso a pedir un hepatoprotector en la misma barra donde hace un tiempo exigía un navajazo de ron. Mi hígado antes que mi corazón es testigo de mi amor. Por eso recuerdo esta esquina como el iceberg de mis cariños más profundamente entrañables y, mientras escribo estas líneas, unas lágrimas ruedan de mis mejillas y humedecen el mantel donde muestro el mejor de mis cariños.

2. EN LA VENAS DEL RITMO. A César Paulino López lo conocí por su esposa. Una dama surquillana que había obligado adecentar la pocilga-bar con rockola entre los jirones Dante con Carmen y que antes López y unos manilargos musicales habían bautizado como “Puerto Rico Chico”. Así, fue mi catecismo rumbero en Surquillo. Bar con rockola, con discos clásicos de la Sonora Matancera, con pinturas de Héctor Lovoe y Daniel Santos en sus paredes, era el cielo junto al infernal sonido de mí latir rumbero.

A César llegaban los varones más fieros de la comarca. Cada cual cargando sus penas y sus condenas, sus dulces odios y sus amores cortados. Las cicatrices se embellecían apenas se acercaban a la máquina de la música. No he visto seres humanos más salvajes que esos que escuchaban los boleros de Orlando Contreras con los ojos encendidos en cóleras, ni las rumbas de Celio Gonzáles con la ira sonora de sus explosivos gestos del cadalso perpetuo. Donde César aprendí que aparte de Dios, la música le brindaba a uno las vías para llegar al cielo de tambores. Por eso llegaba a las once de la mañana.

César sabía que venía de la universidad. Me servía una cerveza y ponía en su máquina el E-15, era el disco de Lavoe, “Ausencia”, para olvidarme de esa perdida. Mujer que me amaba a mí y a cinco igual que yo. Entonces podía preguntarle por qué de ese estilo esquinero de bar para la canalla del “barrunto”. Él argumentaba que era también por esa mezcla de respeto al barrio y a la mujer como elemento combustible divinamente adivinado en un diván.

Yo me iba antes que caiga la noche. Luego, la esquina era el mismo averno con la gente más prestigiosa del hampa nativa y proactiva. César entonces se convertía en mariscal de campo. Cierta vez llegué nocturneando. César tenía otra voz y maneja un revólver para tener en raya a los guapos que gracias a la música de Eddie Palmieri y Ray Barretto se había convertido más que en alcohólicos, en sus acólitos. El escogía los temas, ellos la cerveza y el cachito: “Callao cinco rayas en una volteando un dado”. Vaya maña. César me miró. Dijo que me vaya. Me regaló una sonrisa matinal y por eso estoy vivo. Luego me contaron que se suicido. No creí aunque siempre supe que dormía con la muerte y que sólo con la música había evitado ser hace tiempo un cadáver guarachero. Por esto y aquello lo extraño.

3. TOTO TERRY TOMABA DESAYUNO. Su viejo e inmenso automóvil Studbacker se posaba a la 9 de la mañana todos los días. Toto Terry bajaba confiado como frente al arquero de Brasil, se acercaba al mostrador y pedía lo de siempre. En donde Don Julio, en la esquina de Huáscar y Leoncio Prado, “lo de siempre”, era un desayuno en base a un caporal de pisco acholado y una cajetilla de cigarros negros. El gringo entonces agarraba un tono colorado después del primer “socotroco” y comenzaba a mirar en colores lo que el resto miraba en blanco y negro. Don Julio era un viejo japonés que había convertido su esquina en un enclave de la devoción.

Era bodega al principio pero él la embelleció con su trastienda. La trastienda es un viejo recurso limeño que en surquillano significaba tomar un trago para confesarse. Tres mesas y una barra caleta. Ahí descubrí el coñac Tres Estrellas, famoso por sus efectos del delirio absoluto, sobre todo cuando lo mezclaba con Pasteurina y el jugo de una naranja. Había un trago llamado “Torito” que lo hacía a uno embestir a cualquier cosa que se moviese y otra, más jodido, bautizado como “Tarántula”, uno bebía de ese brebaje y literalmente se trepaba por las paredes. Pero Julio con toda la familia era experto en pescados. De su impronta le salió un caldo de pescado llamado en otros pagos como “Chilcano” y que parecía cola de carpintero, que se servía en tasitas y con decorado de florería marina. También preparaba un cebiche que lo alistaba en la barra de la derecha y delante de los comensales que babeábamos mientras cortaba los limones, las cebollas y lo servía jugoso en platos cuadrados que nos ponía los ojos redondos como el universo de los sabores más rijosos del firmamento. Una mañana, mientras me observaba con ese tic que tienen los guapos de dedo meñique frente a una cerveza se derrumbó. Hoy que mora en el cielo de las bodegas le agradezco su sazón y sus zumos aristotélicos de mi fortuna de surquillano.

4. CODA. Nombro en esta crónica a tres esquinas entrañables para los habitantes de Surquillo. Me olvido de otras, no por no quererlas, sino porque ese trío me hizo ser como soy. Un amante del respeto y un jijuna del cariño. Diré así que uno sólo es uno cuando abre la puerta del bar, se mira con sus congéneres, menta la madre al destino y se mete entre pecho y espalda aquel elíxir que a unos los manda al infierno y a otros, como este cronista, nos obliga a decir que los extraño mucho. Yo no era así, el mar y el bar me cambió. Y para bien.

Cantos Profanos : Los Ángeles Negros

ESTA NOCHE LA PASO CONTIGO

Extraído de El-Jauregui
[Crónica]
03 de juio de 2007
Escribe ELOY JÁUREGUI



No conocí a Los Ángeles Negros. Ellos me encontraron una tarde de septiembre de 1971 extraviado de ociosidad en los jardines que rodeaban El Palmero, un restaurante show que era propiedad de Guillermo Stambury y que se ubicaba en el centro comercial de la Residencial San Felipe.

Ese vez, el técnico de sonidos del quinteto chileno, intentaba colocar los equipos por la puerta de artistas del local. Me miró. Lo miré. Me dijo: “Oye cabro chico, no quieres ganarte unos pesos si me ayudas”. No me negué. Cuando terminamos de instalar amplificadores, guitarras, batería y micros en el escenario, me contó que acababan de llegar a Lima y que esa noche debutaban en El Palmero y haber si yo tenía tiempo para que sea su asistente. Por supuesto que acepté. Eso sí, tenía que lucir un terno oscuro.

Mi hermano tenía uno azul marino. Me puse una corbata y le dije a mi madre esa noche: “No me esperes que esta vez vengo de artista”. Tenía 15 años y nunca me imaginé estar en el mismo nervio del tráfago de las estrellas musicales de aquellos tiempos. Esos 45 días que pasé con ellos, actuando aquí y allá, viajando a Arequipa, Cusco, Trujillo, Chiclayo y Huancayo, sirvió para entender ese universo de los artistas. Ellos estaban más asustados que yo. Los Ángeles Negros era un grupo chileno de provincia, y la histeria que provocaban en las chicas los aterrorizaba. Germain de La Fuente, el cantante, era un tipo formidable. Como lucía ciertas maneras, la gente decía que era homosexual. Yo que viví junto a ellos en un departamento que el empresario Guillermo Stambury les puso en las esquinas de Roma y Barcelona, en San Isidro, digo que lo envidiaba. Desde la sala observé a cientos de mujeres desfilar a su dormitorio y no precisamente para oírlo cantar,

El fundador, Germain de la Fuente

La historia de Los Ángeles Negros comienza en la provincia de San Carlos, en Chile. Ese 1968, cinco estudiantes deciden iniciar una aventura que trascendió a toda América Latina. Un grupo musical que con su estilo interpretativo uniera corazones en todo el mundo de habla hispana. La oportunidad de demostrar su talento artístico surge a raíz de un concurso efectuado en la provincia de Chillán. Ellos fueron los ganadores y el premio fue grabar su primer material disco titulado ¿Por qué te quiero?, cuyo sencillez del mismo nombre traspasó las fronteras musicales y logró colocarse en un gran éxito en poco tiempo.

De ahí que las giras y presentaciones no se hicieron esperar, y para 1969 surge el primer contrato para traer su música romántica al Perú, donde el éxito fue tal que prolongaron su estadía de 15 días a mes y medio porque el público no los quería dejar. Viajaron luego a Argentina, Bolivia, Paraguay y Ecuador, siendo los número uno en cada uno de estos lugares, abarrotando plazas y llevando el romanticismo a todo Centro y Sudamérica. Luego, dominaron el mercado de Venezuela, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico, Estados Unidos, Canadá y por último a México, donde se afincaron desde 1982.

El nombre de "Los Ángeles Negros" surge a raíz de una leyenda en donde se dice que en una noche de tormenta cayó un rayo en un gran árbol que estaba en el centro de la plaza principal, y que al quemarlo le dejó una forma, que las primeras personas que lo vieron le llamaron el ángel negro, según cuenta Mario Gutiérrez, director, fundador y actual guitarrista del grupo. Los otros integrantes, siguieron distintos caminos. Germain de la Fuente radica hoy en EE.UU. el tecladista Jorge González vive en Santiago, los guitarristas Luís Ortiz y Mario Gutiérrez se afincaron para siempre en México sin dejar la música.

Sus éxitos principales son: Y volveré, Murió la flor, Debut y despedida,

Déjenme si estoy llorando, Mi niña, A tu recuerdo, A la mujer que tanto amé,

Si las flores pudieran hablar, Despacito A ti y Vete en silencio, entre otros. Los Ángeles Negros, un conjunto músico vocal que en su tiempo fue pionero de un movimiento artístico que muchos siguieron a través de décadas y que en la actualidad muchos han continuado. Ese estilo único que sólo ellos han sabido conservar, pese a los cambios que ha sufrido el grupo en los 33 años de trayectoria musical.

Los Iracundos versus Los Ángeles Negros

En la segunda oportunidad que llegó al Perú el quintero chileno Los Ángeles Negros en 1971 coincidió en Lima con el sexteto uruguayo Los Iracundos. Ya lo he señalado en anteriores capítulos que trabajé con mis 17 años y un traje prestado de mi hermano, como asistente todo terreno del grupo que lideraba Germain de la Fuente y que recorrí desde centros nocturnos, restaurantes, show callejeros y espectáculos en los cines de los barrios de Lima y, que hicimos varias giras a provincias. Ellos recién se hacía de fama y yo junto a ellos conocí el rigor que necesita un artista profesional cuando quiere llegar y llegar bien. Los chilenos eran de la provincia de San Carlos, estaban asustados con su primera gira pero jamás se salieron de aquello que figuraba en el contrato y eran sumamente puntales y reponsable .

Esa vez, los empresarios no pudieron tener mejor idea que organizar un “Duelo musical” nada menos que en la Plaza de Acho entre las dos agrupaciones y el éxito ya estaba descontado. Un miércoles nos avisaron que el duelo estaba pactado y que intentaban armar dos escenarios para que cada grupo intercale sus canciones y sea el público quien decida al ganador. No se pusieron de acuerdo y quedaron finalmente en presentaciones por separado. Primero actuarían Los Ángeles Negros y luego subirían a la tarima Los Iracundos. Desde ese día la promoción en las radios era constante y tuve que conseguir 40 entradas para mis compañero de promoción del colegio que ese año culminábamos la secundaria.

Ese sábado de septiembre terminamos de almorzar en el Hotel Maury del Centro de Lima donde dicen que se inventó el famoso cóctel Pisco Sour, y había como una atmósfera de tensión. Yo les contaba que Acho era una plaza de toros, que el escenario lo habían colocado en medio del albero y que sólo habían habilitado una puerta para llegar hasta ahí, la puerta de cuadrillas. Cierto, antes había estado en el escenario instando los equipos y en medio del redondel esa mañana, me sentí el mismo Manolete lanceando unos estatuarios en los medios. La peor estaba por venir. Nadie imaginó que en unas horas no íbamos a ser embestidos por un toro Miura sino por una turba enardecida.

Muerte en la tarde

A las 4 de la tarde llegamos en dos camionetas hasta el mismo centro del redondel. Al principio no se notaba nada que no estuviese en su lugar pero al estar habilitadas unas sillas que rodeaban el tabladillo central, el público estaba tan cerca que sin valla de protección, de un pequeño salto ya estaba en el escenario. Con la primera canción, Murió la flor, la gente reaccionó de manera calurosa pero cuando estaban interpretando Y volveré, ahí sí que se armó. La histeria se apoderó del Coso. Las muchachitas, las chiquillas, las niñas, en una historia inenarrable, se lanzaron a tomar el escenario custodiado apenas por cinco policías. Por instantes se las contuvo mientas el animador pedía que paren la canción para llamar al orden. Luego volverían a la carga.

El viejo Germain de la Fuente

Yo estaba con ellos en el tabladillo y nos rodeaba un mar humano que había ingresado a un trance casi diabólico. Ya no se podía seguir. En un momento los conductores de las camionetas, que casi atropellando a la turba, se pegaron al tabladillo para rescatarnos y yo confundido como músico chileno sufrí las consecuencias con todos. Jalado de las ropas, besado hasta el hartazgo, manoseado hasta el delirio, pude alcanzar ver las camionetas y a punta de codazos y patadas los hice tomar de las manos a los cinco y jalarlos hasta los vehículos. Al fin pudimos bajar y subirnos todos a una de las camionetas pero el público rompió las lunas y se querían meter por las ventanas. Atinado el conductor no hizo caso a un espontáneo que también había subido con nosotros y que gritaba. “arranca, arranca”. El hombre condujo despacio, al contrario y a nosotros nos pareció los momentos más largos de nuestras vidas hasta que llegamos a la avenida Abancay y nos pusimos a salvo.

Cierto que estábamos vivos pero bien magullados. Yo tenía cortes en las manos por los vidrios de las ventanas, me chorreaba sangre por la frente y me dolía la espalda. Los Ángeles Negros no terminaron espectáculo, casi son linchados y fueron a dar a la clínica Miro Quesada, decían los diarios al día siguiente. El gusto fue que mientras nos atendían, nos moríamos de risa contando las experiencias de cada uno. Germain estaba irreconocible, tenía el pantalón en trizas, igual la camisa y el dolor de cabeza lo mataba porque habían querido quedarse con un mechón de su cabello. Así, quejándose en una camilla no paraba de reírse recordando la hazaña de haber podido salir vivos. Nadie dice que ese duelo lo ganaron Los Ángeles Negros, yo aseguro que con Los Iracundos no hubo problema y tocaron hasta el final porque llegó un escuadrón de la policía de asalto de refuerzo y porque las fans ya habían tenido su orgasmo con nosotros.

Chile y nuestra desconfianza histórica

jueves 29 de octubre de 2009

Javier Valle Riestra

ATALAYA DEMOCRÁTICA

¿Se puede confiar en Chile?

27 de Enero del 2008
Diario Correo de Lima-Perú


No. Chile nació a la historia como una rama menor de la conquista del Perú. Era una Capitanía General sometida al Virreynato de Lima. Antes de la Independencia la demarcación estaba regulada por el río Salado (26o 15' de latitud sur). El desierto de Atacama era su norte. Allí estaba Bolivia. Ante la importancia del guano ese límite fue fijado en el paralelo 23. Chile y Bolivia vivieron en perpetua querella ya que el Alto Perú alegaba llegar hasta el grado 27 de latitud. En un Tratado de 1866 Bolivia y Chile señalaron el paralelo 24 de latitud meridional. En 1878 la Asamblea Nacional boliviana aprobó un impuesto de diez centavos por quintal de salitre importado. La Compañía de Salitres chilena apeló a Santiago. En 1879 el presidente boliviano Daza expidió un decreto por el cual dejaba sin efecto las concesiones salitreras otorgadas y las reivindicaba. Se desató la guerra. Chile ocupó Antofagasta y le pidió al Perú neutralizarse. Como no lo hicimos, nos declararon la guerra el cinco de abril de 1879.

Destrozada Bolivia que perdió todo su litoral y vencidos nosotros nos vimos obligados a firmar un Tratado de Paz (Ancón, 20 de octubre de 1883) en cuya virtud cedimos perpetua e incondicionalmente el territorio de la provincia de Tarapacá y en el Art. 3o de ese Tratado pactamos que Tacna y Arica continuarían poseídas por Chile durante diez años y que expirado este plazo un plebiscito decidiría si el territorio de las provincias referidas quedaba definitivamente del domino de Chile o si continuaban formando parte de nuestro territorio.

En 1894 reclamamos el plebiscito. Chile lo saboteó criminalmente. Se recurrió al arbitraje del presidente USA Coolidge (1925), quien emitió un laudo señalando que el plebiscito podía llevarse a cabo. El general americano John Pershing, héroe de la I Guerra Mundial (1914-1918), con quien tenemos una deuda inmensa impagable, representó a EEUU dignísimamente en la zona plebiscitaria y precisó en su informe final que no era viable la consulta por el vandalismo chileno. Llegó a decir:

"Al concentrar la atención sobre unos cuantos incidentes de los más típicos, que se ha confirmado han existido tan abundantemente en el territorio plebiscitario, y que demuestran un estado de terrorismo que hace impracticable celebrar un libre y honrado plebiscito".

Su sucesor, el general norteamericano William Lassiter, repitió iguales conceptos. El plebiscito quedó frustrado. Leguía se vio obligado a firmar el Tratado Rada y Gamio - Figueroa Larraín (1929) en cuya virtud cedimos Arica para siempre y recuperamos Tacna. Chile en cien años había avanzado así genocidamente desde el paralelo 26 al 18 , dejando a Bolivia enclaustrada y sin mar y despojándonos de Tarapacá y Arica. ¿Se puede confiar en Chile, país tercermundista de entraña imperial? Es falso que sea socialista. Es pinochetista porque es militarista, hegemónico y totalitario. Así como el nazismo que es anterior al III Reich. Pinochet y Hitler son intérpretes ideológicos de sentimientos nacionales preexistentes.

Chile pretende hegemonía en el Pacífico

La Mancha India derrotará a Chile


13 de Enero del 2008
Diario Correo de Perú
Por Javier Valle Riestra


Esta es la segunda vez en sesenta años que el Perú formula una demanda ante la Corte Internacional de Justicia. La primera fue la canallesca acción contra el asilo de Haya de la Torre (1949); la de hoy contra el imperialismo chileno que usurpa nuestro mar territorial en alrededor de dieciocho mil millas. Lo perpetran conforme a las tesis geopolíticas de espacio vital concebidas por su almirante racista Jorge Martínez Busch (quien nos llama "Mancha India") recogidas en la legislación del Mapocho. Es repetición del Lebensraum nazi que justificó la expansión alemana. El germano fue territorial, el chileno es insular, antártico y continental. Desarrolla el pensamiento bosquejado por Diego Portales (1836): "Chile debe aspirar para siempre a la hegemonía en el Pacífico".

Nunca hemos firmado un tratado con los sureños respecto a nuestros límites marítimos. Por eso la Corte Internacional de Justicia debe definir la situación tal como lo ha hecho en el caso Honduras-Guatemala o en afers europeos como las acciones de la RFA y de Gran Bretaña contra Islandia precisándose que este país no tenía derecho a fijar unilateralmente sus límites.

Nuestros contrincantes afirman que el problema fue resuelto por el Convenio peruano-ecuatoriano-chileno sobre Zona Especial Fronteriza Marítima del cuatro de diciembre de 1954, suscrito por sus plenipotenciarios. Se establece allí una zona especial a partir de las doce millas marítimas de la costa, de diez millas de ancho a cada lado del paralelo constitutivo del límite oceánico entre los dos países. Pero, ese documento es inválido y no es un tratado de límites por las siguientes razones:

Primera.- Su texto se refiere a embarcaciones de poco porte, tripuladas por gente de mar de escaso conocimiento de náutica, que viola la frontera marítima. Y agrega pintorescamente que estos casos "producen siempre resentimiento entre los pescadores". Resulta sólo un modus vivendi artesanal.

Segunda.- Es un documento obsoleto al amparo de la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia y de la Convención del Mar -que si bien torpemente no la hemos ratificado, Chile sí lo ha hecho-. En consecuencia, al principio que los pactos deben cumplirse, se opone el axioma: salvo que las condiciones hayan cambiado.

Tercera.- Una cuestión constitucional nuclear. Ese Convenio no fue publicado en El Peruano. La Resolución Legislativa 12305 del seis de mayo de 1955 dice que el Congreso ha resuelto aprobarlo. Pero, no lo transcribe. Y el artículo 132 de la Constitución de 1933 señala, como la de hoy, que la ley (es decir normas de cualquier naturaleza, más aún tratados o convenios internacionales) es obligatoria desde el día siguiente a su promulgación y publicación. No existe sigilo legislativo. Jurisprudencia del TC repite sistemáticamente esa doctrina: gobierno del público en público (N. Bobbio). Igual las leyes 26315 y 26647. Por eso Kelsen decía que un Estado antes de pactar con otro Estado debe enterarse primero de su Constitución. Salvaremos nuestro mar cautivo desde 1879.